Provocativa
ficción de factura nacional
“La Perla del Puerto”
La “Perla del Puerto” es un mediometraje
que nos introduce en la oscura vida nocturna de Valparaíso,
laberinto de bajas pasiones y locura soterrada de
anónimos personajes que danzan al compás
del licor y el olvido.
Por Catalina
Silva Hott.
El director de esta cinta, Rodrigo Cepeda, el año
pasado ganó la competencia nacional de cortometrajes,
con su filme "Zamora Express". Su nueva
creación desarrollada por Producciones Trinacrío,
vio la luz pública el 15 de mayo pasado en
el Teatro Municipal de Valparaíso, con una
duración de 30 minutos, cuyo rodaje fue hecho
íntegramente en formato 16 milímetros.
Trinacrío muestra su obra financiada gracias
al Fondart 2003 cuyo aporte fue de $11.372.000, suma
que en principio sólo es la piedra de base,
a la cual se sumó un importante capital humano
que hizo posible esta travesía. El elenco integrado
por Eduardo Barril, Álvaro Espinoza y Daniella
Tobar, quienes a pesar de su disímil trayectoria,
muestran una cohesión digna de largometraje,
lo que es destacable, ya que sólo contaron
con “cinco breves, pero intensos días
de filmación” como los calificó
Espinoza.
El film relata la historia de un periodista de espectáculos
de un diario local (Álvaro Espinoza), quien
la noche de Año Nuevo del cambio de milenio
conoce a una prostituta del Barrio Chino, apodada
"La Perla" (Daniella Tobar) con quien se
reencuentra más tarde para sumergirse en un
mundo lleno de oscuros personajes, como el profesor
(Eduardo Barril), quien será el catalizador
de los acontecimientos.
Durante el estreno de esta obra parte del elenco presente,
Eduardo Barril y Álvaro Espinoza, quienes pese
a pertenecer a generaciones tan distintas, revelaron
a Culturart una visión común del panorama
creativo del cine chileno.
Eduardo Barril : “El Teatro es un constante
amanecer de nuevo a cero”
¿En cuanto al rol que le tocó
interpretar para la construcción dramática
del personaje, incorporó parte de su experiencia
vivencial?
“Siempre existe algo vivencial, especialmente
porque yo he sido profesor, de Teatro eso sí,
lo que me permitió aproximarme a este personaje
tan singular y oscuro, haciéndome bastante
fácil la tarea de interpretar ese rol.”
¿Qué
significa para un actor de una vasta trayectoria enfrentarse
a un proyecto independiente y alternativo como éste?
“Me enfrento absolutamente virgen ante
cada trabajo, a pesar de que llevo 42 años
de teatro y una extensa experiencia en televisión,
porque partí con los programas experimentales
de la Universidad de Chile en el año 61’,
enfrento cada nueva tarea como una emocionante aventura.
Sobre todo los proyectos de gente joven, con gestión
independiente y propuestas nuevas.”
¿Y
esto responde a una renovada visión del cine
chileno, menos monotemático?
“Los directores jóvenes están
aportando una nueva visión. Nos están
desenmoheciendo constantemente y es un desafío
seguirle los pasos. Particularmente gozo y disfruto
trabajando con directores jóvenes porque se
atreven a cosas que los otros no.”
Álvaro Espinoza: “ Nos mueve
el amor al cine”
¿Qué
tipo de investigación tuvieron que hacer para
esta película?
“Sé que Rodrigo (Cepeda) y Daniella
(Tobar) fueron al Barrio Chino para elaborar el guión.
Pero como investigación misma, el trabajo más
difícil fue sondear la mente del director.
La obra en sí habla de las obsesiones de Rodrigo.
Fue un trabajo actoral a partir del guión básicamente,
un desafío psicológico de penetrar a
realidades tangenciales, tan cotidianas y a la vez
tan escondidas de la cotidianeidad.”
¿En
cuanto al rodaje, cómo fue la experiencia?
“Fueron cinco intensos días
e intensas noches, recorriendo las calles de Valparaíso
en busca de una estética alejada de la postal.
Las escenas más crudas se grabaron en un garage
del puerto. Fue alucinante entrar ahí filmando
desde tempranas horas de la madrugada, fue bastante
sacrificado para todo el equipo.”
¿Cuál
es tu motivación para participar en este tipo
de proyectos?
“Para mí y para todos los involucrados
en este mediometraje fue una participación
voluntariosa espectacular, gente de escuelas de teatro,
técnicos y actores profesionales entregando
parte de su tiempo y arte para sacar el proyecto adelante.”
¿Sigue
siendo tan difícil hacer cine en Chile? ¿Cuál
es el aporte de las nuevas generaciones?
“Por la consabida falta de recursos
no se hace mucho cine acá. Claramente un Fondart
de 11 millones, no alcanza para cubrir todo el proyecto.
Todos trabajamos ad honorem por el gusto. Nos mueve
el amor al cine y las ganas de potenciar las creaciones
nuevas.”
Casi
al terminar de dialogar con estos dos exponentes de
las tablas chilenas, se apagaron las luces del Teatro
Municipal, dejando una conversación en penumbras
que empezaba a divagar con los nuevos aires del celuloide
nacional. Pero el panorama, lejos de ser oscuro, trae
consigo el aliciente que nuevos directores plasmen
en nuestros telones historias propias de la suburbia,
que hablen de la naturaleza humana. “La Perla
del Puerto” transita en los circuitos alternativos
de la cinematografía chilena y sus primeros
pasos para mostrarse en numerosas audiencias será
su incursión en festivales internacionales,
como el de Australia.
En las profundidades de la ciudad es donde encontramos
el enigma y la perversión, como también
la inquietud y la creatividad. Una apología
al lado oscuro que nos muestra su rincón más
sórdido, pero también el más
humano. En suma, “La Perla del Puerto”
es un guión complejo que nos transporta involuntariamente
a mirar de cara lo grotesco de la perturbación
psicológica y la debilidad, cuyo corolario
es un crimen ciegamente buscado.
La ironía del existir se manifiesta una vez
más, mostrando sus singulares paralelismos.
Es justamente en el puerto donde se encuentra esta
perla, como cientos de otras de similar factura, que
tal como las preciadas esferas de nácar, se
alimenta de los sucios desperdicios que flotan a su
alrededor, formando un cúmulo de vida, singular
y preciosa. Urbana decadencia, urbana belleza.
