Primera
parte
Raúl
Ruiz en Valparaíso.
Conferencia dictada por el cineasta
el 23 de septiembre de 2003, invitado por el Instituto
de Arte de la Pontificia Universidad Católica
de Valparaíso.
Por
Mauricio Carreño A.
Raúl
Ruiz nace en Puerto Montt el año 1941. Se
acerca al cine, tempranamente escribiendo algunas
obras teatrales. Posteriormente estudia leyes y
teología en la Argentina. Con el golpe de
estado de 1973 se exilia en Francia donde realiza
una prolífica carrera cinematográfica
llegando en la actualidad a más de ochenta
películas. En esta extensa filmografía
encontramos películas de todos los calibres
y categorías, donde podemos ver juegos intelectuales,
ironía, sarcasmo y donde el concepto de cine
y sus normas se encuentran constantemente en tela
de juicio.
Entre
su filmografía que podemos encontrar acá
en Chile tenemos:
Tres
tristes tigres (1968)
Palomita blanca (1973)
Dialogo de exiliados (1974)
La vocación suspendida (1977)
La hipótesis del cuadro robado (1978)
Las tres coronas del marinero (1982)
La barca de oro (1990)
El tiempo recobrado (1999)
La comedia de la inocencia (2000)
Raúl Ruiz y las funciones
del plano
Parodia, puentes y patronos.
Permítame
parodiar. La parodia es una cosa muy seria, la parodia
no se hace solamente para reír... Lo que
se suele hacer cuando se está en una discusión
como ésta en que estamos en esta aula que
es de la universidad Católica, y por lo tanto
pontificia.
Decía
Marcel Mauss a Roger Caillois, quien lo recuerda?
Que una vez mientras estaban esperando una micro
allá por los años ’30 en París
y que Caillois le dijo que estaba haciendo una tesis
sobre la religión de los Romanos, y Mauss
le dijo: espero que no tendrá el mal gusto
de sostener que religión quiere decir religar,
unir, cuando nadie ignora el hecho de que toda religión
está ligada a los pontífices, que
son los fabricantes de puentes, y que religión
viene de nudo para unir, lo que se llama a fin de
cuentas en buen castellano lo blanco, es decir,
la estructura de madera de los puentes. Que
la construcción de los puentes es un acto
fundamentalmente diabólico y que exige al
mismo tiempo un santo patrón y un patrón
demonio. (Es decir lo mismo) Que es más que
nada un puente. Pontifexa, pontífice, quiere
decir fabricante de puentes, esa es una etimología
aceptada. El cine que fabrica puentes, que construye
puentes y que es al mismo tiempo un río,
nadie lo ignora. El cine es una serie de imágenes
fijas que pasan a una cierta velocidad y crean la
ilusión de fluidez y de movimiento. El santo
patrono del cine es San Cristóbal, portador
de cristo y su demonio patrón sería
lucifer, ladrón de la luz. Es la palabra
que usan los holandeses para referirse banalmente
a los fósforos
Empezaré
por lo tanto invocando a esta universidad, a su
carácter de pontificia; fabricante de puentes
y de católica; es decir fabricante de nudos
que permiten mantener los puentes sin caerse. Quiero
tratar esta tarde esencialmente tres temas y necesariamente
va a ser una discusión muy sucinta, un poco
técnica tal vez, y como me ha pasado muchas
veces que cuando hablo de cine parece que estuviera
hablando de física cuántica, pero
créanme, las ideas que he trabajado son ideas
que básicamente han servido para hacer películas,
que han servido a algunos alumnos y a algunos amigos
para trabajar a su manera esta curiosa actividad
que es el cine.
La
función centrífuga
La primera cosa de la que quisiera hablar; voy a
empezar por una afirmación un poco abrupta
que es la siguiente: una película esta compuesta
de planos, y un plano es un pedazo de película
que va desde que uno dice: acción hasta que
uno dice: corten.
Una
película tiene un promedio de 350 a 650 planos.
Hay algunas de más, otras de menos pero ésa
es la media. Cuando vemos 350 planos, digamos, no
estamos viendo una película sino 350 películas.
De este hecho que parece arbitrario, pero para aquellos
que aplicaban las drogas llamadas psicotrópicas
en los años ’60, era una evidencia.
Es
decir que las discontinuidades entre dos tomas eran
más evidentes que las continuidades; es un
tema que habría que examinar de más
alto. Qué quiere decir que cuando veamos
una película no veamos una sino muchas? Primero
es una evidencia, es cierto, cuando se filma una
película uno pone la cámara, le dice
al actor: acción, y el actor dice: buenos
días, y uno dice: corte. Hace otra toma a
un actor que está al frente que dice: mas
buenos los tenga usted. Más pone las dos
juntas y queda: -buenos días /-más
buenos los tenga usted. Eso da lo que se llama el
efecto de continuo.
Ese
efecto yo lo llamaría provisoriamente la
función centrífuga del cine. Todo
plano tiene tendencia a morir en el que viene después.
De manera que es la esencial meta de ese plano y
comunica esa energía que transporta al plano
siguiente y así hasta que la película
se acabe.
Pero
esta función centrífuga que nos hace
creer que estamos viendo una sola película,
nos hace pensar que esa película es una maquina
de olvidar. Decía Hersch, el famoso escritor
de películas de hollywood, que la función
de toda escena es ser olvidada para mejor recordar
la que viene después. La función,
por lo tanto de una película cuando aparece
en la paragrafía es olvidarse de ella.
Si
ustedes se fijan esa función es prácticamente
la única que se usa en el cine actualmente.
Y lo que yo quiero postular es que hay cinco otras
funciones tan importantes como ésa. Y mi
propósito en cuanto al cine es decir que
todas esas funciones puedan ser activadas con la
misma intensidad. De manera que cuando vemos una
película estamos viendo 350 por lo menos,
es decir, que estamos siendo vistos desde 350 puntos
de interés, de 350 ojos.
La
función centrípeta
La
segunda función que es la contrapuesta a
la centrífuga, es evidentemente la función
de lo que se llama plano secuencia: la función
centrípeta. Todo plano tiene ganas de seguir
viviendo no quiere morir, no quiere desaparecer
en el que viene después, trata de quedarse
ahí. Eso se ha concretizado en una figura
retórica que se llama el plano secuencia.
El
plano secuencia en sí es una unidad, comienza
y termina, suele ser largo, pero a veces puede ser
muy corto. El plano-secuencia es una escena completa.
Qué se contradice con el plano que viene
después que choca, que chisporrotea, que
no quiere desaparecer para hacer aparecer el otro?.
Hay una película de Jean Louis Straw, en
que el fundamento mismo de la película es
el plano-secuencia. Hay una película de Straw
que se llama “las nubes y la resistencia”,
en esa película la toma es alguien leyendo
un libro. Empezamos a verlo leer el libro, a escuchar
lo que dice, y al cabo de tres minutos la cámara
se empieza a mover hacia la izquierda; ve el paisaje.
En ese paisaje las cosas de las que habla el libro
han sucedido. Está el dicho, y el lugar donde
las cosas sucedieron. La cámara da la vuelta
completa y lo retoma por el otro lado.
Hemos
visto esta operación que dura dos minutos
y medio aproximadamente. Nos quedamos escuchando
este personaje que sigue hablando y de repente,
ya nos empezamos a aburrir con lo que dice. Escuchamos
a ratos, la cámara sigue moviéndose,
en un momento dado uno empieza a ver el lugar en
que está, mas que a escuchar lo que dice.
Cuando eso pasa cuatro veces, bueno está
la gente que se va y está la gente que se
queda...Y que descubre que ha pasado como quien
dice a un nivel superior, esa toma es una película
en sí. Cuando hablo de esta función
centrípeta en el cine, estoy hablando de
esa sensación.
Hay
extremos, una película hecha de una sola
toma, de una hora veintisiete, la vi el año
pasado y es tal vez lo más innovador que
se ha hecho en cine desde su invención, esta
es “El arca rusa”. Hay también
una película de Michael Snow, realizador
canadiense que se llama “la región
central” y que dura siete horas con una cámara
que da vueltas sin parar en un sólo lugar.
Pasa el día, llega la noche, sale el sol,
la gente va allí y se pone a dormir, despierta,
se toma una cerveza, mira... Es una experiencia
que algunos aceptan y otros no, pero lo que quiero
decir es que esa experiencia, esa sensación
de quedarse en un mundo cerrado y no querer pasar
a otra toma, y esta es mi idea, esta experiencia
se puede hacer con tomas mucho más cortas,
con tomas que no vayan más allá de
veinte a treinta segundos.
La
función holística
Pero
existe otra función bastante más curiosa
que yo llamaría holística. Una función
que presupone una estructura más compleja.
Hablamos de una función holística
en un plano cuando tenemos la impresión de
que en un sólo plano está la totalidad
de la película. Tenemos esa impresión.
Los lectores de Proust recordarán que basta
leer tres o cuatro páginas para tener la
impresión de haber leído veinte volúmenes,
no sólo porque se hayan aburrido mucho. Y
que Proust se lo puede leer cincuenta veces, cien
veces y cada vez uno lee un libro distinto, porque
cada vez uno se salta páginas distintas.
Esa
sensación que llamo holística, es
que en una sola imagen de repente se sienta toda
la película, yo pretendo que se pueda hacer
con todas y cada una de las tomas de una película.
Pretendo, digo, porque nunca lo he conseguido, pero
creo que me quedan todavía doce o catorce
años de trabajo, y si me cuido creo que se
puede llegar a eso.
La
función combinatoria
Pero
hay otra función más, que creo que
es tan importante como esa y llamaría la
función combinatoria. Y los jóvenes,
creo que la entienden más que los de mi generación.
Que es cuando uno después de haber visto
unas cuantas tomas de la película, empieza
a inventarse otras maneras de montarla, de organizarla.
Una función que la tienen todos los que tienen
un video disco, y que les gusta una escena y la
ven veinte veces. La tienen también los que
hacen lo que se llama zapping, o sea pasan de un
canal a otro y que van haciendo una combinación
de tomas.
Una
película filmada, jugando con ciertas inadecuaciones
de la continuidad puede permitir que uno constantemente
mientras la ve, esté combinando películas
nuevas. Nótese que no estoy hablando de la
idea de que el espectador debe ser autor de la película,
estoy hablando de una combinatoria que esté
ya en esa película que pueda ser integrada
a las otras funciones anteriores: a la que cuenta
una sola historia, a la que trata de quedarse dentro
de la toma, y a la que una sola toma alude a la
totalidad de la película.
La
función alegórica
Hay
otra función que se puede confundir con la
función holística y la llamaremos
ahora: alegórica. Cuando uno va a lanzar
una película, cuando se está preparando
el lanzamiento, la publicidad y todo eso, llegan
una serie de expertos alguno de los cuales, experto
en comunicación. Hay uno muy importante que
es el que va a hacer el afiche de la película.
Ese
personaje se dedica a verla del comienzo al final
y ver cual toma es el símbolo de toda la
película. Cual toma da una idea más
fuerte de la película para que le den ganas
a uno de ir a verla. Esa persona está viendo
esas tomas de la película que son el símbolo
de toda la película y yo creo, insisto y
persisto en que uno puede crear esa función
en cada una de las tomas de la película.
La
función recursiva
Y
finalmente creo que hay otra función que
es más curiosa y yo la llamaría la
función recursiva. Uno puede filmar una escena,
una toma de tal manera que cuando uno termina de
verla, el espectador, dice: vi lo que vi, o vi otra
cosa. Y dan ganas de volverla a ver. Esa necesidad,
esa gana de volver a ver la toma yo la llamaría
la función recursiva. Y también creo
que la puede tener cada toma de una película.
Voy
a dar un ejemplo, porque es menos evidente que las
otras. Una película que se llama “las
almas fuertes”, hace un par de años;
el personaje es la historia de una mujer, una campesina.
Estamos viendo hablar a una señora que evidentemente
es una señora de 90 años (la actriz
tenía 87), mientras está hablando
ella se mueve en un nivel y la cámara la
sigue, en otro nivel otros personajes se mueven
de atrás con otro proyecto. Y de repente
hay alguien que pasa delante de la cámara,
y ese momento aprovecho yo para poner a la actriz
real de la película, que hace el personaje
joven, maquillada y vieja. Son casi iguales, pero
hay una pequeña diferencia porque a la actriz
joven uno le reconoce la cara. Al verla uno dice
pero y ella, y antes quién era? Bueno, esa
pequeña duda crea unas ganas de volver a
verla, verdad.
Todas
las funciones
Ahora
imaginemos una película que tenga activadas
todas esas funciones, cierto, recapitulo: centrífuga,
centrípeta, combinatoria, holística,
simbólica y recursiva. Son seis, yo creo
que hay ocho, pero las otras no se me han ocurrido
todavía. Pero estoy seguro de que son ocho.
Esas funciones del plano, estamos hablando aquí
nada más que del plano, y su manera de combinar
crean un extraño efecto de esfera en una
película. Nosotros estamos viendo una película,
con un orden explicito, que es el orden de la toma
1 a la toma 350. Activando todas esas funciones
se puede crear un orden implícito. Usando
la expresión de orden implícito –
explicito estoy en el fondo citando a David Bum
que lo usa para referirse a la distinción
hecha por Descartes entre las cosas que vemos; el
mundo real y el ser cogitante; que piensa. Descartes
los une a través de Dios y Bum los une a
través de su sistema llamado espejente. No
lo vamos a tratar ahora porque no soy profesor de
física.
Este
es mi primer punto de partida, esta es mi ambición.
Estoy muy lejos de conseguirla y creo que alguien
si no soy yo, al menos alguien puede conseguirla.
La posibilidad de crear un film de una complejidad
tal que parezca una estructura viva, que cuando
entramos a ver una película tengamos la impresión
de entrar en la cabeza de un ser vivo, de una inteligencia
más que mediana.