Entrevista:
Sergio Vuskovic: ensayo sobre la coherencia
Utopía, tolerancia, marxismo e identidad son
palabras que, en boca de Sergio Vuskovic, adquieren
una dimensión especial: la del intelectual
que ha vivido una existencia conjugándolas
y escudriñando sus significados con una coherencia
tal que le permiten ir por la vida sin necesidad de
pedir perdón a nadie, y que más allá
de consideraciones políticas, le han hecho
merecedor del Premio Municipal de Literatura, en su
condición de ensayista.
por Rodrigo Benavente Braniff
La cita es un miércoles de invierno, el lugar,
una antigua casona del Cerro Alegre, el encuentro,
una bienvenida cálida acompañada de
un recorrido que concluye en una cocina colorida e
impregnada de aromas evocadores donde reina Nenita,
su esposa y compañera por toda una vida. Noto
que me esperaban, pero eso no ha alterado para nada
los preparativos para una comida cuyos olores se fusionan
con el del café turco que don Sergio porfiadamente
mantiene en el fuego de una hornilla decididamente
más grande que el recipiente que hace de cafetera,
hecho que por unos minutos cambia el centro de atención
en el reino que Nenita comparte con su cuñada
Lolita.
Subimos al segundo piso
por una centenaria escalera y llegamos al estudio.
Se nota que este es su feudo, es aquí donde
empieza a esfumarse el septuagenario bonachón
y se comienza a erguir la figura del gigante intelectual
de izquierda, ex comunista, que de profesor de filosofía
en el Liceo Eduardo de La Barra, pasó a ser
el alcalde que llevó el agua potable a los
cerros de Valparaíso, cambiando la ciudad para
siempre; el mismo Sergio Vuskovic que fue torturado
en la Esmeralda y exiliado en Europa, desde donde
articuló un prolífico y meritorio trabajo.
No obstante, es el Premio Municipal de Literatura,
pretexto de esta entrevista, el galardón que
lo llena de orgullo, principalmente porque, según
lo ha expresado insistentemente a los medios de comunicación,
esta es la confirmación de que se puede ser
profeta en su tierra.
Don Sergio ¿qué
representa para Usted la obtención del Premio
Municipal de Literatura? premio que, sumado a la ciudadanía
ilustre otorgada a su persona en 1988, parece sellar
un sentido homenaje de su ciudad.
“Bueno yo ya lo había dicho
en los diarios al momento de mi premiación,
que esto es una forma de convertirme en profeta en
mi tierra, y la razón es que muchas de estas
ideas llevo 40 o 50 años diciéndolas
y es hermoso que al final haya habido un reconocimiento
de la ciudad, mucho más cuando me enteré
que el jurado es eminentemente técnico, situación
que antes parece que no era tal, según lo leí
en tu revista. Por otra parte es un premio al ensayo,
lo que no es común”.
Usted tiene más
de 20 publicaciones in extenso, más una serie
de ensayos, ¿no se ha dejado tentar por la
ficción, sobretodo en una ciudad que parece
vivir de la poesía?
“No, lo que más se podría
acercar y que es un escrito que está entre
la realidad y la ficción, es un artículo
que se llama “Neruda y la Invención de
Valparaíso”, que está en el libro
“Un Recuerdo Llamado Neruda”, recientemente
editado por la Universidad de Playa Ancha. No obstante,
la verdad es que está fundado en la realidad,
ya que es Neruda. El dice que en Valparaíso
hay 50 cerros con 4 o 5 inventados por el mismo, y
eso es verdad en el contexto de lo que le dijo Pablo
a Margarita Aguirre, que escribía una biografía
de él en el sentido de que si necesitaba algo
inventara no más, total él nunca la
iba a desmentir”.
¿Se siente
usted intérprete del pensamiento, del sentimiento
y en definitiva, de las emociones de la gente, que
alguna vez ha puesto como norte de su trabajo?
“Sí, digamos no de toda la gente,
porque por suerte no todos piensan lo mismo ni sienten
lo mismo, pero de una parte consistente de la gente,
especialmente, en términos políticos,
de la gente de izquierda. Creo que la interpreto en
buena parte, y eso tiene que ver con el hecho de que
fue tantísima gente a la Municipalidad el día
de la premiación”.
En el mismo contexto,
usted es un hombre reconocidamente de izquierda, ¿no
siente que tiene que pedir perdón como han
hecho algunos correligionarios suyos?
“No, yo no tengo que pedir ningún
perdón, al contrario, a mi me tienen que pedir
perdón, especialmente la marina, porque a mi
me torturaron en la Esmeralda y a mi hijo también,
así como también tienen que pedirle
perdón a los hombres, mujeres, niños
y niñas que torturaron tanto en la Esmeralda
como en los otros buques. También es cierto
que aquí la marina no cometió los crímenes
inmensos como lo hizo el Ejército o la Fuerza
Aérea en otros lados”.
Profundizando
un poco en el tema, en alguna de sus publicaciones
usted deja entrever que esta suerte de suavidad comparativa
de la marina, tendría que ver con el carácter
pluralista de Valparaíso, mismo que habría
apaciguado esos ánimos de carnicería
que sí se dieron en otros lados.
“Yo se que es así, es tanto
que nosotros familiarmente éramos muy amigos
de don Emilio Tagle Covarrubias, que era uno de los
obispos más derechistas, sin embargo, me fue
a ver dos veces cuando yo estaba preso -hay que recordar
que este mismo obispo era consejero de Pinochet-.
Por supuesto que en esto influyó el que nosotros
pregonábamos un socialismo en estado de derecho
y con pluralismo económico, político
e ideológico”.
¿Qué
representa la utopía para un marxista, don
Sergio?
“Ah… eso es bien importante,
y te voy a decir, no sólo para un marxista,
porque a través de mis estudios he visto que
hay tres grandes utopías: la marxista, la cristiana,
que es la más grande de todas y la laica, que
viene de la revolución francesa y norteamericana,
que de paso nunca se han dado en la Tierra, pero sirven
a modo de un faro que alumbra al futuro para que se
encamine en esa dirección. La marxista por
su parte insistió en la igualdad, y efectivamente
son las sociedades más igualitarias que se
han dado, pero sacrificaron la libertad. La cristiana
es la que permanece, fundamentalmente porque tiene
una condición tremenda, y es que primero hay
que morirse. Las otras dos plantean el cambio en la
vida terrena y por lo tanto son juzgables”.
En su libro “Un
Viaje Muy Particular” como lector sentí
que se conocía a si mismo en medio de sus aflicciones
en el momento de ser torturado, tanto, que crece moralmente
frente a su torturador. Dejando de lado lo retorcido
del análisis, queda la sensación de
una suerte de agradecimiento por la angustia y el
dolor generadores de luz y autoconocimiento.
“Podría darse así, pero
lo mío estaba sustentado en que en esos momentos
nunca tuve miedo de que me fuera a morir, incluso
cuando me torturaban y ponían corriente. En
mi interior jamás pensé en la muerte,
fundamentalmente porque tenía la certeza de
que no había robado ni matado”.
¿Deberíamos
revalorar religión y marxismo como utopías
necesarias?
“Mira en la época de Marx el
opio era un remedio, es decir una medicina, entonces
cuando el menciona la frase “la religión
es el opio del pueblo” que dicho sea de paso
había sido usada por más de 10 filósofos
alemanes y franceses antes, y lo dice en el sentido
de que la religión es el suspiro de la criatura
oprimida, pero agrega también la protesta contra
la miseria real. En consecuencia, lo que propongo
es que hay una raíz humana común, tanto
en el aspecto liberador del marxismo como en el mismo
aspecto por parte de la religión y concretamente
en el cristianismo. Tanto así que este trabajo
fue publicado en la Universidad Católica de
Lovaina en Bélgica”.
En su libro “Allende
en el mundo” anuncia que el siglo XXI verá
el triunfo de los postulados de Salvador Allende ¿No
le parece un poco contradictorio a la luz de los hechos?
“El año pasado el alcalde de
un pueblo italiano me preguntó exactamente
lo mismo, mi respuesta fue: mira a nosotros los dirigentes
del gobierno de la Unidad Popular nos tuvieron presos
tres años, nos revisaron todas las cuentas
y nunca ninguno, ni siquiera de los radicales, pudo
ser juzgado, haciendo verdad el dicho del presidente
sobre que en su gobierno se podría meter las
patas, pero jamás las manos. Y de eso se trata
el gobernar”.
¿Es posible
un estudio laico sobre el ser y sus propiedades trascendentales,
es decir, es posible una ontología laica como
afirma en sus escritos?
“Sí es posible, pero no hay
que verla como opuesta a una ontología religiosa,
son estudios igual de valiosos sobre el ser desde
el punto de vista religioso o laico, principalmente,
porque acá en chile existe la idea errada de
ver lo laico como opuesto a lo religioso. Yo definiría
lo laico como indiferente al problema religioso, pero
nunca antirreligioso, fundamentalmente dado el principio
de la tolerancia que es un principio fundamental del
laicismo desde Voltaire”.
En su libro “Allende
en el mundo” hay una anécdota sabrosa
que muestra en 1931 a los estudiantes Salvador Allende
y Clodomiro Almeyda oponiéndose, en la universidad,
a la formación de Soviets. Allende luego confesará
que con el tiempo tuvo que expropiar numerosos bienes
de esos decididos revolucionarios. La pregunta es
¿no se siente un poco solo en este camino de
consecuencia?
Al contrario, yo tengo una gran cantidad
de amigos, en la misma premiación encontré
amigos que no veía por más de treinta
años, algunos siguen siendo comunistas, yo
no, pero saben que sigo siendo de izquierda. Y ya
no soy comunista por coherencia, pues si aquí
combatíamos la dictadura de Pinochet, no podía
tolerar las dictaduras de los regímenes comunistas.
Siguiendo con
las anécdotas, la de Neruda, García
Lorca y la dama de la torre en argentina está
muy buena…
“Bueno eso me lo contó él
mismo y yo lo publiqué en un boletín
de la CUT en 1987. Luego incluso algunos han llegado
a la indiscreción de publicar hasta el nombre
de la dama en cuestión. Bueno, el asunto, según
me lo contó Pablo, fue que luego de una comida
subió con una niña que le había
hecho cambio de luces, a una torre que había
en la hacienda, a hacer el amor, acto en el que son
interrumpidos por García Lorca, que a la larga
se apostó en la mitad de la escalera a vigilar,
pero se entusiasmó tanto con los sonidos que
provenían de la torre que se puso a saltar
y a gritar que viva la poesía, que viva el
amor. Con la mala pata que se cae y termina fracturando
una pierna.”
Volviendo a Neruda,
en un discurso en la Municipalidad de Valparaíso,
el vate afirma, refiriéndose a su persona,
que usted, a pesar de ser un marxista, sabe que la
teoría flaquea. ¿Sabe usted a qué
se refería?
“Porque la realidad es mucho más
amplia que la teoría, no hay ninguna teoría
que pueda abarcar toda la realidad. Ahora, el primero
que se dio cuenta de esto fue Goethe, quien sentenció
que toda teoría es gris, y sólo es verde
el árbol de la vida.”
En su calidad
de Director del Centro de Estudios del Pensamiento
Latinoamericano (Cepla) ¿usted vislumbra la
existencia de un pensamiento latinoamericano o de
una filosofía latinoamericana propiamente tal
y cuáles serían sus exponentes fundamentales?
“Nadie discute que existe un pensamiento
latinoamericano, pero yo tengo que decir que también
existe una filosofía latinoamericana cuyo tema
principal es, sin duda, el tema de la identidad cultural.
Distinguiendo que filosofía en América
Latina corresponde a todos los escritos o los discursos
filosóficos que se han hecho, sea sobre el
tema que sea. Pero filosofía latinoamericana
es la que se mete en el problema de la identidad,
que es un tema muy dificultoso, porque la vida cambia
mucho más rápido que las teorías
y la identidad latinoamericana existe, pero está
cambiando, por lo tanto, la teoría siempre
va detrás, ajustándose a estos cambios.
También es cierto que con esto de la globalización,
está de moda entre las esferas cultas de los
países el reivindicar las identidades nacionales
y locales. La idea es participar en el proceso de
globalización, pero con personalidad propia.”
¿Quienes serían sus exponentes?
“En primer lugar don Leopoldo Zea,
el más antiguo y que empezó a hablar
de la filosofía latinoamericana como la filosofía
sin más, es decir, como cualquier otra. Y con
motivo de su muerte le rindo un sincero homenaje a
nombre del CEPLA. Luego don Arturo Andrés Roig
que es profesor de Universidad Nacional de Cuyo.”
Cambiando un
poco de tema, usted como representante de las universidades
en el consejo ¿qué importancia y qué
futuro le ve a la institucionalidad cultural?
“Yo creo que es un buen paso, lo que
he visto en torno al ministro y la gente que lo acompaña
es un gran interés en expandir las actividades
culturales y ayudar a su desarrollo, Otra cosa que
me parece bien es la ausencia de criterios sectarios,
y eso me alegra, puesto que sólo si hay plena
libertad se va a dar un real florecimiento cultural.
Ahora las condiciones en Valparaíso están
dadas puesto que hay, en poesía por ejemplo,
20 o 30 chiquillos que son grandes poetas, también
hay otros de más edad que se quejan porque
no los nombro y la verdad es que no lo hago porque
no los considero poetas, quizás versificadores,
pero poetas, que viene de poiesis, que es un concepto
que conlleva creación en las imágenes
y en las palabras, es algo que veo muy a menudo en
los cabros nuevos que son creadores verdaderamente.”
¿Y su
poeta vivo preferido?
“Gonzalo Rojas… Tanto que le
he dicho al ministro de cultura que propusiéramos
a Gonzalo para el Premio Nobel, sobre todo porque
tengo miedo que lo nombre la academia sueca sin que
nadie de Chile lo pida, porque no me cabe duda que
lo van a nombrar, porque ya de España ha obtenido
todos los premios. Es tanto que te digo, yo leo en
ocho idiomas y no creo que haya ningún poeta
vivo mejor que Gonzalo Rojas, aparte que te lo digo
con propiedad puesto que fue profesor mío así
es que lo conozco bien.”
La poesía
en Valparaíso bien, pero ¿qué
pasa con la narrativa, no habría que incentivarla?
“Hay poco, es cierto, rescato a Carlos
Amador Marchant y su cuento Los Cururos, publicado
por el Gobierno Regional. En él hay un muy
buen tratamiento del idioma… pero es verdad
que hay una distancia casi sideral entre el desarrollo
poético y la prosa. Quizás el camino
sea que el ministerio propicie un concurso en prosa,
que vendría muy de la mano de un tremendo resurgimiento
del teatro y la dramaturgia en Valparaíso.
Ahora, si bien es cierto que en Valparaíso
se nota más, la verdad es que es casi una falencia
nacional el no tener tan grandes novelistas o cuentistas
como si tenemos poetas”.
¿Cuáles
son sus planes a futuro?
“Estoy re-publicando el libro sobre
Neruda que se llama “Un Recuerdo Llamado Neruda”,
con la Universidad de Playa Ancha y el año
que viene pretendo publicar un librito sobre filosofía
latinoamericana. Más adelante pretendo dedicarme
a hacer un análisis de los aportes de Marx
a la filosofía, recogiendo errores y aciertos,
pero fundamentalmente la importancia que esas ideas
tuvieron para occidente.”
¿Cómo
le gustaría ser recordado?
“Que yo siempre estuve al lado del
pueblo, pero, como dicen los españoles, con
juicio, con sentimiento y con razón”.
