Carlos Droguett:

Escribir con Sangre; Matar a los Viejos

por Mauricio Carreño A.


"Si los que recibieron la investidura de la palabra se callan,
¿Quién hablará por los mudos, por los oprimidos y los débiles?
El escritor que no escribe por la justicia,
es un despojador de los débiles,
un ladrón.


León Bloy


Carlos Droguett decía que para tipos como él, Bloy había escrito lo precedente. Un hombre pasional, profundamente comprometido con el ser humano, en todo lo que respecta a su condición, a su soledad, a su sufrimiento y su miseria.

El acierto en su línea poética proviene de una correcta elección temática; como de su sueño humanitario y su idealismo. Arte y vida se hacen una unidad inseparable, donde cualquier tipo de injusticia hace "hervir la sangre" y catapulta los temas principales de sus obras.

Su obra novelística se tiñe entonces de sangre y de violencia, porque la historia del país aparece signada por la sangre y la violencia. Escribir con sangre es un compromiso que asume con rabia e ira ya que "cualquier persona normal debe sentir odio ante las periódicas matanzas de obreros y estudiantes en nuestro país."

El acto de la escritura por sobre todo compromete: "Para mí la literatura es un acto total que interesa al cuerpo y al espíritu del escritor, en términos teológicos como un sacramento, en términos psiquiátricos como un suicidio." La escritura es entonces una aventura, donde el escritor debe saturarse de pasión por su tema y por su personaje y desde ese estado plasmar las palabras, obtener un ritmo y más importante aún; un silencio.

Carlos Droguett

Entre sus obras tenemos:

 

  • "Sesenta muertos en la escalera" (1953)
  • "Eloy"(1959)
  • "100 gotas de sangre y 200 de sudor" (1961)
  • "Patas de Perro"(1965)
  • "El compadre"(1967)
  • "Supay el cristiano"(1967)
  • El hombre que había olvidado"(1968)
  • "Todas esas muertes"(1971)
  • "Escrito en el aire" (1972)
  • "El hombre que trasladaba ciudades"(1973)
  • "Materiales de construcción" (1980)
  • "La señorita Lara." (2001)
  • "Matar a los viejos"(2001)

Además de muchos textos inéditos.


 

Porque el hombre viejo esta mas bien fuera
que dentro de nosotros; el hombre viejo
lo alimenta y sostiene la sociedad
que nos rodea y nos lo impone

Miguel de Unamuno.

II.- Matar a los Viejos.


Después de 25 años, es publicada por Lom ediciones, Santiago, 2001, "Matar a los Viejos"; editada póstumamente en contra de la que fuera la voluntad de su autor.
A quienes, en vida, se negaron a publicar el original, el autor replicaba: "...no se suprime nada, la novela empieza en la dedicatoria."

Es que la novela saca chispas desde su dedicatoria: "A Salvador Allende, asesinado el martes 11 de setiembre de 1973 por Augusto Pinochet Ugarte, José Toribio Merino Castro, Gustavo Leigh Guzmán y César Mendoza Durán."


Arte poética.

"Le tengo miedo a la literatura, al arte en general, a la vida en general, es como estar haciendo equilibrio en el borde del techo dormido a medianoche.

"En "Matar a los Viejos" se entrecruzan varias historias, de víctimas y victimarios, bajo un gran marco de violencia social. Se alternan los narradores, así como los tiempos, tanto al interior de la narración como de los personajes. Veo así a la novela como un gran collage donde se entrecruzan historias personales, pero siempre bajo el mismo devenir histórico que le sirve de marco.

Estas historias de pequeñas vidas van entregando claves y fragmentos de la realidad. Son diferentes lecturas de un mismo hecho que luego a la manera de un puzzle, completa un cuadro de la sociedad chilena. La novela es un torrente de palabras que vertiginosamente que conducen al lector por callejones terribles de nuestra historia. Donde la palabra quiere decir algo más, especialmente su contraparte el silencio.

"No, me parece que no hablamos demasiado, ese ruido que arrastran las palabras lo ayuda y socorre a uno cuando son verdaderas, no las palabras sino la intención que va metida en ellas."

Los hechos se reiteran ya sea por efecto de la rememoración como de la asistencia de distintos personajes a los mismos. "si quiero que me entiendan un poco no debo ir colocando los acontecimientos unos encima de otros"

 

Tiempos del mundo narrado.

Los asesinados del Seguro Obrero

Distingo tres tiempos que estructuran a la narración: el tiempo de la construcción, el régimen totalitario, y el tiempo de matar a los viejos. En primer lugar aparece el tiempo de la construcción, del idealismo, donde el hombre trata de construir un mundo más igualitario, más justo y se encuentra con una concatenación de hechos que parten con la muerte del general Schneider y terminan con el asesinato del presidente Allende.

Desde ahí se concretiza el poder brutal de un régimen, avalado por la delación, la tortura y las violaciones; donde el individuo asiste a su sacrificio victima de la violencia oficial o institucionalizada.

Comienza: "la patria de los desfiles y de los desfalcos, la patria de los juramentos sacrosantos y de los asesinatos colectivos de obreros, de mineros, de cesantes, en las fronteras del sol o la nieve, en el fondo del mar, en el fondo de la mina, en las oficinas de los ministerios,..."

Esto no es primera vez que ocurre en la patria; se suceden y se enuncian una y otra vez como motivos recurrentes: la matanza del seguro obrero, Ranquil, Santa María de Iquique. Además del recuerdo de Héctor Barreto (escritor asesinado en Santiago por jóvenes nacional socialistas en 1936) y García Lorca.

Opera esta reiteración como un rescate de la memoria, que se convierte en un elemento de gran importancia, una bandera de lucha frente al escarnio y la injusticia. Estamos ante un régimen totalitario que compromete todas las aspiraciones del individuo; la patria oprimida, vapuleada, adquirida por algunos y salpicada de sangre pobre.

Se perfila entonces la sociedad como un gran asesinato, no sólo de cuerpos sino también de almas. La vida se transforma en un gran callejón sin salida a los sueños y a la felicidad. Frente a este panorama, viene la reacción del ser humano consecuente, que apunta a eliminar a quienes hacen el daño y ostentan el poder; ¿y quienes son?: los viejos.

El asunto de matar a los viejos me remite a la novela "Diario de la guerra del cerdo" (1969), de Adolfo Bioy Casares, donde son los jóvenes quienes las arremeten contra los viejos (los cerdos). Es algo espontáneo que nace desde la óptica del mediocre mundo heredado.

En "Matar a los viejos", la eliminación de los viejos es producto del orden social violento que existe, y es realizada por la institucionalidad. En boca de un personaje: "el mundo asciende descendiendo, me abisma que se demoraran tanto en darse cuenta de que la vejez es criminal, toda vejez."

El estado de atropello al hombre, las injusticias, la coerción aparecen englobadas por los viejos:
"los viejos deben morir siempre, como la peor enfermedad, como la peste negra y la misma muerte, los viejos son algo antinatural inventado por el mundo para defenderse y no perecer y no ser cambiado y transformado... Los viejos son la coraza y la corona que el mundo pone en todas partes y en todo tiempo, de ahí el respeto, los honores, las preeminencias, las dignidades, las academias, los confortables sillones..."

"Escrito en el aire" (contratapa)

Comienzan entonces a volar papeles desde la casa de gobierno; la casa de Moneda. Dicen pocas palabras pero anticipan lo que va a ocurrir; aunque muchas veces se devela su significado una vez que el hecho ha ocurrido. Un domingo vuelan los papeles que declaran a los viejos como criminales; comienza entonces un plan de nivelación biológico - social, donde ser viejo es entonces tan peligroso como antiguamente había sido peligroso ser comunista con carnet y con célula.

Los viejos son conducidos por funcionarios en una camioneta a los cantiles del río Mapocho, donde son fusilados. En esta depuración contribuyen los perros quienes hacen el reconocimiento: "...eran unos perros sufridos, cicatrizados, lamentables, pateados por la vida, pero muy vivos y desfachados que ya los conocían, que sabían por instinto que todos esos viejos estaban señalados, comprados y vendidos al costo y en jaurías..."

Matar a los viejos equivale también a matar a la pobreza: los muertos no eran nunca pobres porque el hombre de pueblo jamás llegaba a viejo.

Definamos ahora a un viejo: "Los malos recuerdos lo hacen a uno más viejo, ¿qué es un viejo? un tipo que se ha ido gastando inútilmente por adentro y por fuera todo el tiempo,..., el sueño también se pudre, también se pudren las ilusiones, sobre todo las que no eran tuyas y que tú mataste"

"El cuerpo es lo último en el ser humano que envejece. El viejo surge del fondo de uno mismo, de las malas pasiones, de los malos recuerdos, de los malvados sueños, de los sinsabores jamás saciados o consumidos, de las venganzas machacadas una y otra vez sobre la vida, hasta mostrar el hueso y la piedra y el poco de tierra húmeda, hediendo a sangre y a lágrimas."

En este tiempo excepcional de matar a los viejos hay otros elementos que terminan de construir, de delinear, el mundo que se esta viviendo: La prensa se encuentra seca, herencia del régimen anterior. Nos encontramos ante un clima de extrañeza producido por el humo; el fuego elemento purificador arrasa con manzanas enteras de casas en la ciudad. Es una especie de sitio de la ciudad donde nadie viaja, nadie llega a la ciudad. Finalmente viejos no quedan, y una consecuencia directa es el término de la pobreza.

Los asesinados del Seguro Obrero

Existe además un tiempo independiente, que creo es paralelo al tiempo de matar a los viejos. Se trata del capítulo "Perdona si recién has comido" ubicado al principio de la novela. Este capítulo nos muestra a Pinochet encerrado en una jaula del zoológico, expuesto como un animal más, degradado; a pie pelado y vestido con los andrajos que le quedan del uniforme.

"Ahora no es sólo más inofensivo, o inofensivo del todo, como una fiera venida a menos en la selva aislada, esta, además, flaco, desinflado, gibado, la barba crecida y revuelta muestra la mugre de las canas y de un cuerpo que no se baña, hediondo a sudor, a excrementos, a cadáver." Objeto de exhibición pública y desprovisto de todo poder da la idea del momento que esta viviendo la sociedad al interior de la novela. Sirve como monumento vivo, como ejemplo de lo que ocurre. La justicia llega de forma extraña, pero llega.


El olvido y el "querido Pablo"

Hay un personaje que atraviesa la novela y está presente en varias de las historias contadas. Es el querido Pablo, quién como Lázaro vuelve de la muerte, pero no una vez sino tres veces. Un ser sufrido que viene a sonreír, a solidarizar y a orientar a los hombres: "Su sonrisa estaba borrando sus propios dolores y los dolores del mundo, por lo menos los de la ciudad"

Pablo es una especie de faro, un similar a Cristo que viene a entregarles a los hombres la clave, y aquí tiene relación con el olvido: "el pobre no nació para olvidar sino para recordar todo el tiempo, para no olvidarse de ninguna cosa, porque el recuerdo abonado con las lágrimas, el recuerdo humedecido con la sangre, el recuerdo picaneado por la infamia y las injusticias es la única arma legítima del desamparado." La memoria se perfila entonces como el gran corolario de la novela.

No hay que olvidar como lo hacen los sustentadores de un régimen manchado con sangre. El olvido tiene un uso:
"el conocido olvido, el olvido que usan para santiguarse, para lavarse y desinfectarse en el fondo de sus alcobas, en los interminables corredores, en los recovecos vergonzantes de la soledad para olvidarse de los muertos, de los asesinados, de los pobres y los miserables que ellos, con sus manos, con las manos del padre, del abuelo y del fundador, estuvieron elaborando esforzadamente, alegres, animosos, dichosos, hasta inocentes en la orilla de la patria."


Palabras Finales.

En las últimas líneas el querido Pablo muere atropellado tal como en su primera vez. Esto deja abierta una interrogante. ¿Será la última? ¿Tendrá que volver una y otra vez a recordarnos y a ayudarnos en el sufrimiento? Esto plantea la circularidad de un mundo que no aprende la lección y vuelve una y otra vez con la misma cantinela, es cosa que miremos a nuestro alrededor.

Morir no es descanso, no hay descanso
hasta que toda tarea está cumplida,
y el mundo puro hallado,
y el lienzo en su marco.

José Martí.