Enrique
Lihn:
Recuerdos
al Azar
Críptico
para algunos, deslenguado para otros, Enrique Lihn
fue uno de los escritores más desinstalados
de Chile. Viajero de por vida, pasó por Francia,
Cuba y Estados Unidos, países donde fue considerado
como una de las voces poéticas más importantes
del continente.
Por
Catheryn Cárcamo S.
¿Pero
quien es este melenudo? ¿Este chascón?
Alega el padre de Jorge Edwards cuando ve entrar a
su casa a uno de los amigos de su hijo. Es Enrique
Lihn, un joven de figura fantasmal que se cubre de
pie a cabeza con un amplio abrigo verde. Los acompañan
otros estudiantes, y juntos planean terminar en el
hogar del escritor, una reunión comenzada en
el Parque Forestal de Santiago.
La histeria y sorpresa del padre de Edwards desaparecerían
con el tiempo, pues cada vez los jóvenes se
reunirían con más frecuencia en el lugar,
hasta convertir la casa en el centro de operaciones
de un grupo de impetuosas e inquietas mentes.
Es la década del 40' y Enrique Lihn daba sus
primeros pasos como escritor. Había ingresado
a los 12 años a la Escuela Bellas Artes, y
a los 20 se daba cuenta que sus dibujos "eran
ilustraciones de textos que no podía escribir".
Nace
el Escritor
Con
una prematura vida bohemia, el poeta comenzó
a perfilar su trabajo lejos del poder político,
social y cultural de Chile, distancia que lo instaló
como uno de los escritores más rebeldes e independientes
que han florecido en el país.
Así
es como en 1949 publica su primer libro de poemas
"Nada se Escurre" y al poco tiempo realiza
las primeras charlas sobre la obra de Nicanor Parra,
encuentros donde se inició en dupla con su
compañero de delirantes e ingeniosas empresas,
Alejandro Jodorowsky.
Varios
recuerdos de locuras juveniles son los que guarda
su amigo Jorge Palacios. Uno de esos episodios lo
vivieron Valparaíso, cuando después
de una fiesta en Santiago, ambos amigos viajaron al
puerto con sus respectivas conquistas. Una vez instalados
en el hotel, la invitada de Enrique se negó
a compartir el lecho con el escritor, y pretendía
que ambos hombres durmieran juntos. Ante los argumentos
de Lihn, finalmente ella cedió, no sin antes
exigirle que dejara sus zapatos fuera del cuarto.
Al
día siguiente, estos por supuesto ya no estaban
en el lugar acordado, y "tuvimos que fabricarle
un par de pantuflas con páginas de El Mercurio,
que atamos con cordel a sus canillas". Así
desplazándose con gran dignidad "el poeta
caminó hasta la estación de ferrocarriles,
indiferente a las risas y el asombro de los ciudadanos".
EL
Poeta sin territorio
La
irreverencia de Lihn tampoco estuvo ausente mientras
vivió en el extranjero, así lo recuerda
Palacios, "juntos irrumpíamos en los bares
y restaurantes de París increpando a los asistentes
con sendos garabatos chilenos. La diversión
nos duró hasta que se nos apareció un
español con el humor de un bailarín
cojo, que saltó de su asiento gritando y gesticulando;
'¡Hostias...a quien insultan los muy cabrones!'
".
Después
de su estadía en el país galo, Lihn
se trasladó a Cuba, donde se desempeñó
como columnista en la revista Casa de las Américas,
labor en la que fue reconocido como una de las voces
poéticas más importantes del continente.
Al
poco tiempo de publicar "París, Situación
Irregular" se fue a Nueva York, específicamente
a Manhattan, lugar donde realizó varias charlas
junto al también escritor Pedro Lastra, encuentros
que terminarían publicados bajo el nombre de
"Conversaciones con Enrique Lihn".
En
1978 publicó su segunda novela, "El Arte
de la Palabra". Por esos años Enrique
Lihn ya era mucho más que un escritor, se había
convertido en autor dramático, performer, locutor
y por supuesto...dibujante.
Su amigo Jorge Palacios aun recuerda el último
encuentro que tuvo con Lihn, antes de que este muriera
en 1988; "invitamos a una chiquillas a beber
con nosotros, sin embargo luego de un rato ellas abandonaron
el lugar. Con Enrique a razón de llevar nuestro
machismo hasta las últimas consecuencias, las
tomamos en brazos y emprendimos la retirada. Una vez
depositadas en la vereda nos propinaron sendas cachetadas
y se mandaron a cambiar... allí estábamos
con el flaco, cuando frente a nosotros pasó
lentamente un camión. El poeta, al instante,
ante mi más completo asombro me hizo un gesto
de adiós con la mano y corriendo a grandes
zancadas, dio un salto girando en el aire para caer
de espaldas sobre la plataforma vacía del camión.
Y así tendido, de cara al cielo, con los brazos
abiertos en cruz, lo vi perderse Alameda abajo, con
destino desconocido".
Algunas
Publicaciones
- Nada
se escurre, poesía, 1949
- Poemas
de este tiempo y de otro, poesía, 1955
- La
pieza oscura, poesía,1963
- Agua
de Arroz, cuentos, 1964
- Poesía
de paso, poesía, 1966
- Diez
cuentos de bandidos, cuentos, 1972
- Batman
en Chile, novela, 1973
- Por
fuerza mayor, poesía, 1974
- La
orquesta de cristal, 1976
- París,
situación irregular, poesía, 1977
- Lihn
y Pompier, monólogo en verso, 1978
- El
arte de la palabra, novela, 1978
- A
partir de Manhattan, poesía, 1979
- Noticias
del extranjero, poesía, 1981
- Poesía
al azar, 1981
- Estación
de los desamparados, 1982
- Al
bello aparecer de este lucero, poesía, 1983
- El
Paseo Ahumada, poesía, 1983
- Pena
de extrañamiento, poesìa, 1986
- Diario
de muerte, poesìa, 1989
- Por
qué escribí, antologìa, 1995
- El
circo en llamas, antologìa, 1997.

Algunos
poemas