Rolando
Cárdenas
Llegado
el invierno, la mar de caza,
la noche remonta los estuarios, y los
veleros votivos se acunan en las bóvedas
de los santuarios. Los jinetes del este
han aparecido sobre sus caballos color
de pelo de lobo.
Saint
John Perse.
Por
Mauricio Carreño A.
La
vida es así
Te
adentras en el poema oscuro, que de pronto comienza
a nacer. Un viento blanco difumina el espacio, transporta
a lo primigenio. Hay ecos en la tierra y en la lluvia.
Movimiento de luces sobre el agua. Rumores de palabras
olvidadas.
Se
eterniza este presente a la vuelta de la esquina.
En un sombrío boliche de otro tiempo, donde
el vino trasiega leyendas y verdades. Se habita un
tiempo mágico, poblado de misterio, de soledad.
Y silencio, sobre todo silencio...
Así imaginaba una aproximación a la
poesía de Rolando Cárdenas Vera, nacido
en Punta Arenas en 1933. Con una infancia retraída,
silenciosa. Además de la geografía y
clima australes que marcarían fuertemente su
personalidad.
Su padre es domador de caballos y ovejero, mientras
su madre es la que pone la nota de sensibilidad en
la familia, le enseña a leer y le narra cuentos
de Andersen y de los hermanos Grimm. Ambos fallecen
tempranamente, su padre cuando él tenía
siete años y su madre a los once.
Ella
era triste. Una tristeza de llovizna lenta
le andaba por las sienes o hería la palabra
más cierta.
(...) En las noches de invierno,
odiosamente largas, junto al fuego
que consumía las horas y la leña,
mi madre nos leía.
Yo penetraba entonces con temeroso asombro
por el ancho horizonte del país encantado,
degollando gigantes, muriéndome de estrellas
y soldado.
(de
"Recuerdo póstumo a mi madre")
Su crianza entonces, junto a la de su hermana es asumida
por su abuela materna Candelaria Barrientos. Su hermana
Clorinda recuerda: Rolando siempre fue un entusiasta
de las letras y las poesías. Cuando niño
se escondía dentro de un ropero para escribir
o para tocar guitarra y cantar
Y
será de nuevo la infancia desvelada
en una pieza oscura, sin respirar casi
Y toda la casa estará llena de ellos
y todos ellos alrededor de la lluvia
Así
transcurrían esos días
en una casa brumosa y encantada,
junto a una abuela tierna
como si fuera a nombrarla.
Lector
ávido, su afición a la literatura lo
lleva a escribir sus primeros textos y a relacionarse
con poetas como Marino Muñoz Lagos y Oswaldo
Wegmann, así como a participar de la bohemia
austral junto a otros escritores.
Finaliza sus estudios secundarios, trabaja dos años
en la Empresa Nacional del Petróleo y se traslada
a Santiago, ciudad a la que llega a la edad de veinte
años, a estudiar construcción civil
en la Universidad Técnica del Estado, título
que obtiene, trabajando luego en la corporación
habitacional (corvi).
En
Santiago entre otros lugares, frecuenta la Biblioteca
Nacional. Consciente de su oficio lee mucho, tratando
de mantenerse al día en cuanto a las nuevas
generaciones de poetas. Allí conoce a Jorge
Teillier, quién narra
así el encuentro: Conocí a Rolando
Cárdenas en la Biblioteca Nacional. Me llamó
la atención una vez que andaba con un libro
de Braulio Arenas, que siempre publicaba libros de
gran formato. Cárdenas se sentaba y empezaba
a
llenar unos cuadernos, copiando los libros que pedía.
Ya no pudo más mi curiosidad y le pregunté
qué hacía.
Yo
soy Rolando Cárdenas, soy un estudiante pobre,
no tengo recursos para comprar libros y me gusta mucho
la poesía. Entonces vengo aquí a la
biblioteca y hago mi antología personal de
la poesía chilena. Yo le puedo regalar ese
libro y además le puedo presentar al autor,
le dije.
No,
me respondió, no es necesario, me gusta copiarlos,
así aprendo. Entonces me preguntó y
usted, ¿quién es? Fulano de tal. Ah,
me dijo, usted ha publicado un libro. Aquí
tengo algunos poemas suyos que me gustaron y ahí
tenía unos poemas míos. Inmediatamente
nos dio una sed espantosa y fuimos a celebrar el encuentro.
(de Conversaciones con Jorge Teillier,
Carlos Olivárez.)
Luego
vendrá su primera distinción en un concurso
de poesía organizado por las juventudes comunistas,
en 1958. Donde es reconocido por un jurado compuesto
por Juvencio Valle, Pablo Neruda y Nicanor Parra.
Comienza a publicar poemas en revistas literarias
como Orfeo y el Boletín de
la Universidad de Chile, así como a participar
activamente en encuentros y quehaceres literarios
donde se da a conocer junto a su obra.
En 1959 concursó con un conjunto de poemas
en el certamen de la Federación de Estudiantes
de Chile, obteniendo el primer premio con un jurado
compuesto por Julio Barrenechea, Enrique Lihn y Roberto
Meza Fuentes. Este resultaría ser su primer
libro Tránsito Breve, publicado
el mismo año.
Al siguiente año su obra, En el Invierno
de la Provincia es premiada en el concurso de
la Sociedad de Escritores de Chile. Libro que finalmente
será publicado por Editorial Universitaria
el año 1963. Ricardo Latchman lo encuentra
como uno de los más originales autores
del último decenio.
En 1961 se le ve asistir al segundo taller de escritores
de la Universidad de Concepción. En 1964 publica
un conjunto de siete poemas con ilustraciones de Guillermo
Deisler: Personajes de mi ciudad, que
trata de la reivindicación de antiguos y pintorescos
personajes condenados a la desaparición; como
el organillero, el ladrón de gallinas, el afilador
y otros.
Experto
escalador de sombras de donde parece venir o confundirse,
es este personaje de la alta noche. Ella es su más
propicia compañera, dispuesta siempre a franquearle
puertas y cercados Hombre de la faena silenciosa,
de manos ágiles y de rostro impenetrable. De
ojos acostumbrados a taladrar oscuridades ubicando
su presa. (de
"El ladrón de gallinas")
Esta es una obra de carácter artesanal, con
un tiraje de 250 ejemplares firmados por el autor
e impresos en papel de volantín.
Llegamos al gobierno de Salvador Allende, y Rolando,
militante del partido comunista, es partícipe
de todos esos nuevos aires que corrían por
el país; poniendo su hombro en trabajos voluntarios,
eventos culturales y políticos.
Hay una entrevista donde manifiesta su postura:
Si
el poeta tiene una posición claramente revolucionaria
debe ser
consecuente con ella y poner todas sus posibilidades
de creador al servicio
de ese proceso (...) cualquier otra actitud aunque
sea el silencio- sería
mostrar ceguera frente a los procesos progresistas
que hoy por hoy están
conmoviendo a la humanidad, uno de los cuales protagoniza
nuestro país.
En
1972, Rolando Cárdenas, por su libro Poemas
Migratorios obtiene el premio Pedro de Oña,
otorgado por la Municipalidad de Ñuñoa,
y además en el premio Casa de las Americas,
sus poemas: Viaja la tierra y la circunda el
mar, Tijerales y Las noches
blancas son destacados con una mención
honrosa.
Estamos ante la madurez del poeta, avalada por todos
los premios recibidos y por la calidad innegable de
su voz y de su mundo poético.
Es antologado en libros como Cien mejores poesías
chilenas de Hernán Díaz Arrieta
(Alone), y Poesía Chilena del siglo XX
de Carlos René Correa. Algunos de sus poemas
son traducidos al inglés y al polaco. Su estrella
brilla en el firmamento de la poesía chilena.
También
en 1972 viaja a su tierra natal dando un recital en
el aula magna de la Universidad Técnica del
Estado. Al empezar su lectura da la directriz que
sigue su camino poético:
Quiero desentrañar los mitos que antaño
cubrieron esta tierra con su niebla de misterio. Deseo
expresar mi admiración por los hombres y mujeres
que hacen posible su grandeza, por los árboles
y los pájaros, por el calafate perdido en sus
soledades con el mundo mágico de sus frutos
Esto se ve cristalizado en su
libro Poemas Migratorios publicado en
1974. Un
libro destinado a sobrevivir, sin desmesura, expone
algo de lo maravilloso cotidiano, trazando una mitología
magallánica que es una provocación al
misterio, una provocación que preserva un mundo
que aún no termina por desaparecer (Alfonso
Calderón)
A raíz del golpe militar de 1973, es detenido
y llevado al Estadio Chile (hoy estadio Víctor
Jara). Hay una anécdota que dice que siempre
mantuvo el carné del glorioso como
los viejos tercios en el bolsillo superior de su chaqueta.
Y que afortunadamente no fue registrado antes de ponerlo
en libertad.
Por el hecho de ser partidario de la Unidad Popular
pierde su trabajo pocos días después
del golpe. Muchos de sus amigos ya no están.
Los más afortunados en el exilio, otros en
el cementerio y de muchos se ignora su paradero, consecuencia
de la feroz represión impuesta por la Junta
Militar.
Cuantos
sepulcros recordamos soñando.
Nos habitan ausentes
desde ayer, hoy y mañana.
cuánto asombro
como si fuera un fruto
al que nos hemos acostumbrado. (de
Revelación en la nieve)
En estos años de naufragio, de estación
infierno, cuando la existencia dejó
de tener los colores que tenía, sobrevino el
silencio. Escribe, pero no hay posibilidades de publicar.
Frecuenta sus queridos bares. Algunos poemas suyos
aparecen en la revista La gota pura y
Signos de poesía (Suecia). Está
también presente en la antología Nueva
York 11 y en una antología de la sociedad
de escritores
Magallánicos. Lee frecuentemente sus poemas
en la sociedad de escritores de Chile. En 1982 asiste
al segundo encuentro nacional de escritores de Magallanes,
viajando a Punta Arenas, su último viaje a
sus lares.
Llegamos al año 1986, donde algo ha cambiado,
edita Qué, tras esos muros, gracias
a la gestión del poeta Aristóteles España.
En la revista Apsi, aparece un artículo
del escritor Jaime Valdivieso, quién dice nada
de
retórica, ningún recurso exterior. La
poesía de Cárdenas nace de una antigua
simplicidad que nos obliga a descubrir los gestos,
las palabras, las actitudes y los trabajos más
nobles, milenarios y significativos.
Estamos ahora ante un tiempo de agitación política
que clama por el regreso de la democracia. Las manifestaciones
artísticas participan activamente en este proceso.
Una de ellas la poesía con nuevos exponentes,
a quienes Rolando lee y comenta. Comienza a hablar
de una nueva obra que estaría terminando, mencionando
su título: Vastos Imperios.
Llegamos al año 1990, donde en sus primeros
meses fallece Eliana Oyarzo, su compañera de
muchos años, con quién compartía
sus amistades de la Sociedad de Escritores. Rolando
queda solo y triste, no sólo por su indefensión
económica y de salud. Rumia su dolor en silencio.
Retoma su vida, pero ya no es el mismo.
Finalmente, Rolando Cárdenas Vera fallece un
17 de Octubre de 1990, algunos meses después
que su compañera. Con su muerte pone
fin a largos años de marginalidad, acrecentados
por la situación política que vive Chile
desde 1973. Es un poeta silencioso y silenciado. Su
muerte se recibe como un símbolo vergonzoso
del destino que Chile depara a muchos de sus poetas
y escritores. (Ramón Díaz Eterovic)
A sus funerales asiste numeroso público, entre
poetas y amigos. Jaime Quezada lo despide a nombre
de la Sociedad de Escritores: Te teníamos
siempre tan cerca, tan al lado nuestro, tan fiel a
tu estatura de poeta generoso y humanitario, tan dispuesto
de dar tu corazón al prójimo
Yo
me iré trasudando por mi última noche
siempre callado y solo, como he sido en mi vida.
Tal vez, con un poquito de tristeza,
porque vivía para ser amado
y el aroma se fue sin siquiera rozarme. (de Epílogo)

Bibliografía
"Tránsito
Breve". Editorial Universitaria, 1959.
"En el Invierno de la Provincia".
Editorial Universitaria, 1963.
"Personajes de mi Ciudad". Ediciones
Mimbre, 1964.
"Poemas Migratorios". Talleres de
Artesanía Gráfica R. Neupert, 1974.
"Qué, tras esos Muros". Colección
Encuentro, 1986.
"Vastos Imperios". Inédito.
"Obra Completa - Rolando Cárdenas".
Ediciones la Gota Pura, 1994.
Lo
humano y pequeño divino.
Rolando
Cárdenas ya desde sus rasgos sugiere un mundo.
De contextura pequeña, ojos rasgados; que parecen
ver más allá de lo que miran. Con su
rostro moreno, árido, y un cabello demasiado
negro.Todas estas facciones que sugieren la proveniencia
de una cultura extinguida, poseedora de una sabiduría
moldeada por los rigores de un clima, y dueña
de una visión del mundo que se refleja en su
carácter: reservado, melancólico, con
apariencia débil, pero en el fondo con una
inmensa fuerza, acostumbrado a resistir todos los
vendavales.
Suele
decirse que el temperamento melancólico es
propio de quienes se distinguen en poesía o
arte. Pienso que en Rolando había mas que simple
melancolía, algo misterioso, hierático,
reservado e impenetrable. Como si
fuera el guardador del secreto que dio fuerza y orgullo
a pueblos australes de los que apenas quedan rastros
y cuyas voces resuenan de algún modo en su
poesía; las voces de sus antepasados
(Juan Guzmán Paredes).
En su relación con los otros, aparecen las
mujeres, en las cuales operaba una cierta atracción
suscitada por su galantería, su parsimonia,
unida a su hálito imperial y sus modales
de mandarín. además del rumor
de que tenía
los poderes de un trauco. A esto él se limitaba
a sonreír...
Siempre
llegabas a la espera crispada
empapada de adioses,
con un nuevo vestido para la fiesta nuestra,
con tus manos tranquilas cargadas de caricias
como un racimo de jugosa fruta,
con un nuevo aletear en tus palabras
que vertías como un agua sobre mi espeso silencio.
(de Interior)
Con los hombres operaba otra seducción, la
de su sencillez, de su camaradería y solidaridad.
... la palabra exacta y sabia en el momento
preciso, y -por qué no decirlo- aquella nacida
en la fraternidad de los santos bebedores, como la
habría denominado el gran Joseph Roth, especie
de hermano distante de nuestro Rolando Cárdenas
(Diego Muñoz Valenzuela)
Entre
sus lugares, tenemos su departamento de la calle Teatinos,
La SECH, y sus queridos bares. Una angustia y una
añoranza que tal vez lo conducía a ellos.
Tenía cierta fama: frente a las parrilladas
y que bebía como un Húsar.
Acuñaba
ciertas frases axiomáticas que inventaba o
modificaba algunos dichos populares como Hagamos
de nuestro bar , nuestro segundo hogar, o vino
de frasco, bueno por la mañana y por la tarde
un asco o clases de vino hay sólo
dos: el bueno y el mejor; poetas buenos hay solo uno,
el que bebe como uno. De los vinos, el
viejo; de los amores, el nuevo; de los poetas, los
muertos.
Preguntando
a los mozos de ciertos bares, los amigos podían
dar con su paradero. Era querido por todos ellos.
Allí en esos bares, sus hogares, aceptó
el origen de su ética y la idea, de la existencia
de lo vital, y exigió responder a los problemas
de la vida, ahí en esos bares entendió
el idioma de los suicidas y que en él se enredan
los hilos del lenguaje, y creyó encerrar dentro
de un vaso su soledad en discusiones vanas y antiguas,
sobre la vida y la muerte.
Entre los bares que frecuentaba estaba el Full
bar, la Bomba, el refugio
López Velarde, o la mítica Unión
Chica, donde se reunía con otros escritores
como Jorge Teillier, Carlos Olivárez, Eduardo
Molina Ventura, Ramón Díaz Eterovic,
Álvaro Ruiz, Juan Guzmán Paredes, Aristóteles
España, y el dibujante Germán Arestizábal,
entre otros. Aquí nació la revista de
poesía la Gota Pura y la antología
Nueva York 11, aludiendo al bar, ya que
ésta es su dirección.
El poeta Marino Muñoz Lagos lo recuerda: acodado
en su mesón, Rolando Cárdenas miraba
a través de la niebla del humo de cigarrillos,
ese sur lejano que le llamaba con sus ventiscas tenaces
y sus escarchas transparentes.
Es
bueno sentarse entre amigos y vasos
a observar como todos abandonan algo suyo
en la música que los impulsa y transforma en
seres sin huesos,mientras la noche trepa por los muros
buscando también donde esconder su espera,
Y después salir hacia el alba con un poco más
para alimentar futuras soledades. (de Búsqueda)
Claves
Poéticas.
En
una entrevista se le consulta a Rolando Cárdenas
sobre la poesía, a lo que contesta: Es
instinto. Es la fuerza contenida que el hombre se
ve obligado a transmitir. Está en todo ser
humano, en diversos estados potenciales. Lo demás
es el conocimiento a nivel cultural.
Creo
que fue Diego Dublé Urrutia quien afirmaba
en los libros de lectura que todos somos poetas, no
sólo el que escribe, el que es capaz de admirar
una puesta de sol, un cuadro; la poesía se
halla en lo más inescrutable de la
vida. El poeta se reúne con sus propios fantasmas,
con sus amigos muertos
La
poesía de Rolando integra junto a otros poetas
la llamada poesía de los lares,
tendencia denominada por el poeta Jorge Teillier,
quien es su máximo exponente:
.
Son poetas que han tenido una visión
personal del mundo natural y cultural, que tomaron
conciencia de las preguntas de la época, de
la perplejidad en que nos situamos frente al mundo,
y han dado sus propias respuestas,...
es
necesario ,(entonces),acudir a un realismo secreto,
pues es sabido que el mundo exterior contiene pocas
enseñanzas, a no ser que se las mire como un
depósito de significados y símbolos
ocultos.
En
la comunicación del poeta el lenguaje es como
el de la vida cotidiana, ya que el poeta es un transeúnte
más, un compañero de aventura vital.
Tampoco se desdeña el lugar común pero
el lugar común ya ennoblecido por el uso, como
los guijarros transformados por los ríos en
claros homenajes al paso del tiempo
Veo la Poesía de Rolando Cárdenas nacer
de un mito, de un espacio real, el sur, y que termina
convirtiéndose en un Magallanes metafísico.
Se transforma así en una piedra angular que
irradia su energía significante a un mundo
cerrado, cálido, que viene a ser el poema.
Somos invitados a habitarlo, para allí encontrarnos
con profundas voces de antepasados, dueños
de secretos ancestrales que atraviesan al mundo y
que escuchamos en el silencio de una noche nevada.
Allí los hechos naturales encantan las cosas
y asistimos a la revelación de ciertas verdades
emotivas que se hacen carne en nosotros y sollozamos
reflejados en un espejo a la luz de una vela.
Aparecen
así las claves y sus temáticas poéticas;
como la conciencia del ser solitario, lo efímero
de la vida, el proceso vida como un lugar de perdida
constante y la muerte como el acto que define la existencia,
y al mismo
tiempo le pone fin.
En
relación al tiempo, aparece teñido por
la nostalgia. En búsqueda constante de una
edad de oro, que no es precisamente la de la infancia,
sino un tiempo mítico, un paraíso perdido
que alguna vez estuvo en la tierra.
Y
por omisión se repudia el mundo del presente;
la aspiración de un pequeño confort
que iguala a las personas en objetivos, que estandariza,
que hace de la persona un engranaje más de
la gran maquina, donde pierde toda
individualidad gracias al lavado mental proveniente
del exterior.
Así
Rolando es de los poetas que buscan los verdaderos
alimentos terrestres, restablecer la antigua conexión
con el dínamo de las estrellas. (Jorge
Teillier).
La
tarea es entonces transformar la vida cotidiana del
prójimo gracias a una poesía que muestre
el rostro verdadero de la realidad
Al cierre
Rolando Cárdenas, el poeta que se hizo en silencio,
alejado de lo extraliterario que muchas veces significa
más a la hora de juzgar a un creador. Pequeño,
pero con una voz potente que el tiempo se encargará
de
demostrar. Da pena el final de desamparo que tuvo,
con todo sus rigores: hambre, soledad e indefensión.
Que no debiera suceder pero que ocurre muy a menudo
en estos pagos.
Me gustaron estas palabras: Lo que aconteció
es un hecho común en un país donde los
arrogantes que mandan no tienen interés por
la cultura. Ellos son muy conscientes de esto; es
un programa de acción para cercenar la
independencia creativa y así manejar como a
títeres a las personas... Chile es un país
de ingratitudes generadas por métodos y formas
de gobernar; es un país que no les pertenece
a los que nacen en él, sino a los que lo están
ocupando desde varios siglos, personajes de doble
nacionalidad, doble religión, y a la sombra,
con maquiavélicas intenciones. (Jorge
Aravena Llanca).
Rolando
Cárdenas una persona con una ética personal,
un hombre construido que supo escudriñar tras
las apariencias, hurgar en la memoria, preguntar a
la existencia y develar en una obra una idea de mundo
habitable, sin falsedades, hermana del cosmos. Un
fondo, y no una forma equivocada como el mundo en
que vivimos.
(Nota:
gran parte de este artículo fue obtenido de
la cuidada edición de la Obras Completas de
Rolando Cárdenas, editada y prologada por Ramón
Díaz Eterovic. Ediciones La Gota Pura, 1994)

Algunos
poemas de Rolando Cárdenas