Un viaje singular

 

Por Nicolás Grabowski

 

-Sí, y me bajaron a patadas. No pude ni sacar la chaqueta.
-Yo me di cuenta, la tomé y encontré tus documentos.
-Y mi teléfono
-El número por lo menos. Te llamé
-Si
-¿Donde estabas?
-En la comisaría

-Me bajé en el terminal y volví a buscarte.
-Te presentaste como mi novia. Tenia ganas de matarte
-Que esperabas que hiciera. Te fui a buscar.
-¿Por qué gritaste entonces?
-Cuando entre a la cabina del baño del bus, no esperaba a nadie corriéndose la paja.
-Bueno...
-Y cuando vi esa cosita tan gorda y cortita.
-¿Por qué gritaste?
-...Con la cabeza tan roja.
-Del bus me bajaron a patadas.
-Luego me arrepentí. Te llamé y te saqué o ¿no?
-Fui yo el que estuvo preso.
-Luego nos fuimos a un bar y pude ver mejor tu cara, eras triste. Eso me gustó. Casi no hablabas.
-Pensaba la manera de liquidarte.
-Deja eso, ahora estamos juntos
-Si, gracias a una paja que me quise hacer en la cabina del bus
-¿En qué estabas pensando?
-¿Cuando?
-Cuando la paja por supuesto.
-En ti
-Anda huevón mentiroso. No nos conocíamos.
-Pero te había visto. A un varón le tiene que costar poco eso de tener fantasías.
-¿Y en qué pensabas?
-Ah, eso me lo reservo, hay que saber guardar secretos.
-O sea que estoy al lado de un misterioso.
-Un místico. Esa es la palabra.
-Si, un místico que tiene que hacerse una paja en cualquier sitio.
-Tuya fue la culpa.
-Yo, ¿por qué?
-Las mujeres siempre se insinúan. Lo vi en tus ojos, me deseabas.
-Sale de acá degenerado. Ni siquiera supe de tu existencia. Solo vi a un tipo tomando cerveza a destajo que se levantó al baño.
-Viste. Me levanté a mear y tu me seguiste.
-No
-¿Cómo no? Ni siquiera golpeaste llegaste y abriste. Saliste detrás de mí, no lo niegues.

-Nunca pensé en ver a alguien corriéndosela.
-Eso cae en el ámbito de lo privado.
-Pero pensabas en mi.
-En cierto modo
-¿Cómo que en cierto modo?
-Bueno. No te conocía.
-Cómo que no me conocías, dijiste que estabas pensando en mi. Recién me lo dijiste.
-Sí. En ti como una forma.
-Machista.
-Las pajas y la masturbación son femeninas y masculinas. Nadie se la corre en abstracto. Piensa en las monjas. Seres tan espirituales. Seguro que se meten el dedito pensando en alguien.
-Ateo.
-Sacrílego es la palabra.
-Peor aun: machista. Ateo y sacrílego.
-Además borracho. Lujurioso y degenerado
-Estás loco.
-Sí y no
-Yo creo que sí
-Bueno de acuerdo...
-Ven para acá mi borracho lujurioso.
-Y ateo
-Y ateo
-Y pajero
-Y pajero, con la cosa cortita
-Pero gruesa.
-Con la cabecita roja ¿sabes una cosa? yo también te miraba a ti y al paquete de cervezas. No es común ver a alguien tomarse 6 latas de cerveza antes de pasar el túnel zapata
-Bah eso lo hace cualquiera. Lo que tu mirabas era el estilo.
-Ja,ja.ja... el estilo de ponerse a tomar en el bus stgo-viña del mar.
-Una vez logré tomarme una botella de wiski en el mismo trayecto.
-Bravo.
-No te burles.
-No. Si es envidia. Huevón ¿por qué no te tomaste tres botellas?
-Solo por que el viaje es muy corto.
-Pero si estoy al lado de un genio. El genio de la botella.
-Es algo más que eso.
-Sí también el idiota de la paja
-Paz. Pido paz.
-Paz. Tengamos paz en este hotel o nadie podrá dormir
-Sobre todo los cafiches y las putas.
-lLs putas no duermen.
-¿Y los cafiches?
-Esos son necesarios.
-¡Qué!
-Cuándo una puta va presa. ¿quién la saca? cuándo la tajean ¿quién la lleva al hospital?
cuándo se enferma ¿quién paga? toda puta necesita un cafiche.
-Yo estoy pagando el hotel.
-Yo no soy un cafique.
-Déjate de huevadas. Justificándolo todo parece que estoy acostada con Platón
-No me insultes. Ese era maricón.
-Ven para acá mi machito. Hagamos el amor y demuéstramelo.

La luna brillaba sobre los adoquines de la calle Morris. Frente al hotel Royal. Un catre de fierro rechinaba como un acordeón mal afinado. Los gatos hurgaban los tarros de basura. En un abrazo. La arena y el viento. Golpeaban las ventanas. El último tren llamaba a los últimos pasajeros. Un mendigo en la línea del ferrocarril perdía una pierna y la policía hacia la última ronda.