Paula
Hasta
hace poco Paula besó mi calle
su pelo crecía en mis ojos
teníamos profesiones respetables
profetizamos la ruta del helecho en sus senos
escribí versos circulares.
Ya
no visita mis ojos Paula
ahora tentativamente escribo
Oficio
de Alta Costura
La
forma envejece el hábito
lo piensa el transeúnte
pero no dice de aquel su evidente torpeza.
Hay
que decirlo de una vez
vea Usted la procesión y sabrá a
donde van los feligreses
francamente uno está desconcertado
vea Usted en los ojos algún gesto en la
vidriera.
No
podemos tensar adustos gestos
se sabe originalmente el pecado es nuestro
llevamos lo necesario al bolsillo
para nuestro hábito
confunde la marea
al monje rara vez se le ve pasear sumas del rosario
su oficio está más bien en los pliegues
de la palabra desnudo
necesario es mencionar nuevamente
eso de hábito y fondo
porque entre nosotros digámoslo de una
vez
poco se entiende de alta costura.
Aurora
Hacer
caminatas con aquel del solitario ceño
viene la niña
empujada por oficio de vientos
caer versos al mantel
supone las cartas que no he escrito
las que entrego cada vez que pienso en oficina
postal
he dejado de escribir es cierto
declaro parlamentos en el memorial de los buses
escribo ahora que el verso calla
aprendí a beber
distinguir la mesa
llorar el mundo sin que crezcan flores
ni transcurran estaciones
aquellos aires soplan los altos techos de la ciudad
que hubo
es cierto escribo huelgos de mi palabra
Casi
Casi
no se dice
aunque ella lo dijo claramente con ojos
asustados
tímido gesto a medio andar en nuestro paisaje
una lengua cierta desnuda en nuestra boca
presumen su gran amor garabateado
con dulces signos entre comillas
punto
casi no se dice
pero dijo todo
Ágora
Citamos
metódicamente versos de un poeta cualquiera
era comidilla azuzar palabras
sugerir parlamentos antiguas metrópolis
bárbaras como nuestras arcas
la quinta columna sugiere el ágora
las tardes son cavernas que ilustran el fondo
de la hoja
que escribo
fuimos respetados en aquel entonces
rigurosos estudiamos partes
que nunca sumaron todo nuestro filósofo
rigor
en verdad no éramos más
que cualquier esclavo.
Bitácora
Acomodamos
el gesto
mientras nos miramos largamente
giró la tierra una vida
otra tierra
eran tres viajes desde que llegamos
hace tiempo veníamos
acomodando el gesto
Especulaciones
Es
probable
sean luces
ángulos
formas
tal vez una caja oscura sea
subterránea corporal
o tal vez un breve frío es
quien desploma a tierra
la impresionada gesta de párpados
tal vez nada
o tal vez nada de esto se parezca a aquello
Olga
Ivinskaia
Ella
ama al condenado
confiesa triste víctima de la celda
en que nos vemos
le miro para decir
Olga recuerda lunas en la noche de Olga
cuando al espejo desnudos vimos amor
en nuestros cuerpos
Olga
sólo mirándonos
el mundo pasa por estas alas
subiendo vertical al cielo del resuello
en que escribo
Olga el condenado habla en mis ojos
quise tocar tu mano
limpiar la celda
dejar al menos algo
entre nosotros
Olga mirándonos es lo que importa
de celdas una eternidad
La
niña
Este
silencio sugiere gestos
podría decir
la niña juega con aires de mi pecho
Es
otoño
caen hojas
vuela el árbol señalando rutas
sepa usted aquella niña juega
con aires de mi pecho.
Carta
abierta a los peones
...jaque
peón avanza 2 espacios libres
cubre con su pecho líneas de ataque
cae en el juego del tablero (lo sabe siempre lo
supo)
juró morir por la causa
su epitafio dirá muerto en acto de servicio
la patria le agradece
en la próxima jugada
Dios salva el rey
De
sombras
La
ciudad no existe
son apenas referencias sus pequeñas manos
auscultando protocolos de textos
en que brisa somos a la inclemencia nosotros
atrás quedó el territorio desolado
para que memorias con traje de fantasma le recorran
Sumo
miedo es cierto
todos hemos perdido algo
no importa quién sea si es mesa o mantel
no importa qué casa si es tu hijo el mío
Tienta
la memoria algo de ella suda
lo he pensado
muchas veces lo he pensado
he querido caminar las calles
volver de pronto el rostro
y quién sabe
y es verdad que paseamos amor por la ciudad
desbocados quedaron los labios de tanto colmar
copas
la ciudad no existe
y tu voz es todo cuanto queda de paisaje
El
jardinero
El
jardinero imagina formas
juega en el texto de algo más
que hojas sobre el escrito.
Las
tardes son parejas tomadas de mano
sobre prados blancos
el jardinero
Castro
A
ratos los paraguas se pierden
en la tupida tela de la plaza
detrás de la lluvia mis ojos pintan
el cuadro desde algún café
mientras esperamos no sé exactamente como
explicar
a ratos el aroma de antiguos árboles
devorados por el lento hervor dulce
paseado sobre el español recuadro
a ratos decorado por el empinado ojo de la cristiandad
que mira quizás
este pan compartido
el cariñoso juego de nuestros dedos en
las migas
para hacer casual la platica en la mesa de Castro
sin que la lluvia deje de ocultar esta mirada
el cristal mojado
donde tus manos entre líneas
guardan el callado venir
de los remos por el canal. 