Lautaro
Condell
Nace
en Viña del Mar el 25 de Agosto de 1978. Licenciado
en Literatura de la Universidad Católica de
Chile.
En la Actualidad vive en la ciudad de San Felipe.
El
Año 2003 publica “Secándose en
Las Sombras” junto al grupo “Los Siete
Brazos del Aconcagua”, Taller literario compuesto
por internos de la Penitenciaría de San Felipe.
También es columnista permanente del diario
“El Valle” de San Felipe.
Ha participado como conductor en el Programa Radial
de corte literario “Cuesta Abajo” en Radio
Aconcagua.
Gentileza
de la revista "La Piedra de la Locura"
Como
diría cierto padrino tuyo
Miras
la laguna, pero no ves la laguna
Observas el cielo, pero no ves el cielo
Y
te pierdes,
Escapas
de lo real
Caes en la misma esencia de las cosas
Caes
en la misma esencia del pan y del agua
Y
eres santa.
Y
corres en la laguna y no ves la laguna.
Ves el agua,
Cuando vuelves y te quedas mirando
La gaviota en medio de las aguas.
El Trompe ya no puede ser Trorompe
Los
viejos dicen
que el Trompe ya no es el Trorompe,
aquel metal que enamoraba
las lenguas de las hembras Mapuches,
dicen
que el Trompe ya no puede ser Trorompe
pues su nombre está en la huida,
en medio de los tiempos,
en el transitorio país que es ya un recuerdo.
El
Trompe ya no puede ser Trorompe
como la niña que ya no quiere ser la amada,
así,
como el espejo de sombras
cubierto de hierbas que se esconde
en el fondo del lago.
Sin embargo,
estoy aquí
encendiendo luces en el agua
bebiendo de las raíces en la tierra
alzando nuevamente las sagradas palabras
las rocas y el aire,
en busca
del espejo perdido
que contenga el nuevo nombre de las cosas
el
nuevo nombre del Trorompe
que enamore la imagen tuya en el espejo.
A orillas del Conguillio
A
orillas del Conguillio
digo tu nombre despacito
como quien dice una palabra sagrada
mirando el centro del mundo.
Y digo completo tu nombre
casi sin decirlo,
para que nadie sepa del sonido
perfecto que tengo entre mis labios.
Espero
un momento,
enciendo cuatro velas de agua
y ahora me siento a esperar
la respuesta del lago.
Y tú me cuelgas
Levanto
el teléfono y la moneda
y cierro los ojos pidiendo que estés
miro
a mi lado saludando a mi sombra
y juntos entonamos una oración.
Contestas,
y yo casi llorando
solo sé decir que te amo
que te echo de menos
y que unos aros tengo para tí,
tú,
con pocas palabras dices que sí,
que también me amas y me recuerdas.
Pongo
nuevas monedas,
una de más para ver si me quieres otro poquito,
y
sigo diciendo que te amo y te recuerdo
y que lloro en silencio entre las araucarias
te
cuento del lánguido reencuentro
con el agua,
y relato largas tormentas
como ausencias tuyas.
La
comunicación no es perfecta,
pues, jamás me dices:
Te Amo.
Pero
comprendo.
Ya
cuando la última de las monedas está
echada
vuelvo
a decir que te amo
pero ahora las lágrimas me traicionan,
y
tú me cuelgas
quizá
pensando
que también me quieres.
Y si mañana
Y
si mañana
ya no vemos la virgen en el cerro
y perdemos el rumbo
la
muchedumbre se dolerá extendida
permitiendo el espejo pasajero.
Y
si en el monte se ha perdido la palabra
y la virgen lagarta
se resguarda entre las rocas
sacudiremos
la pedregosa oleada de la tarde
verde y tranquila,
para buscar la palabra
en las minutas
luego del sol primero.
Se relata en décimas la aventura
iniciática de Lautaro Condell (Fragmentos)
Mi
historia les contaré
Relataré mi gran viaje
Con varitas de equipaje
las que yo mismo corté.
Hacia donde yo volé
para alcanzar mis espinas
las alas y plumas más finas
son de aquel día el recuerdo
y aunque no quedé muy cuerdo
lejano estoy de la ruina.
Un día yo en mis estancias
recibí la invitación
de un misterioso varón
que adivinó mis vagancias.
Él me dice tienes ansias
de beber el agua pura,
tu alma se hará madura
caminarás sin desmedro,
si tomas este San Pedro
conocerás la locura.
Entonces nos embarcamos
en muy peligrosa empresa
comenzando esta proeza
de un gran muro colgamos.
Las varitas nos robamos,
metros de verde secreto
beberlos es un gran reto
paso de espinas divino,
si te tomo como al vino
ningún pecado cometo.
Fue la noche prolongada
desvistiendo las varitas
dejándolas desnuditas,
de su cerco despojadas.
Primero yerba sagrada
luego todo puesto al fuego
y cada quién con su ruego
nocturno y oculto hito,
defensor del gran mito
ruta de cósmico de juego.
Tomamos por la mañana
del líquido verde espeso
alguien dijo antes un rezo
por si la locura emana.
La tormenta fue mi hermana
cuando tiempo hubo pasado
comencé a sentirme alado
por todos lados volaba
y entre mis plumas andaba
en el Aconcagua anclado.
...Las visiones en mi mente
alcanzaron gran altura
las rocas como esculturas
tomaban formas vivientes.
Me oían todos los entes
palabras que les decía
y con gran sorpresa mía,
roca y color intensos
en signos aéreos inmensos
creí ver la poesía. 