ANANDA

" Mater" 2003.


Por Pablo Rojas Molina


Una notable invitación es la que hace este trío de músicos de la Quinta Región, quienes se propusieron fusionar lo más melódico del rock progresivo y el más tradicional jazz de cámara, pero interpretado por los instrumentos básicos de toda banda: guitarra, bajo y batería. En principio, la apuesta parece tentadora e inquietante, pues, si bien es cierto existen muchos puntos donde se unen estos dos estilos musicales, distinto es tocarlo con apenas tres instrumentos.

Sin embargo, queda claro desde el primer tema que lo que logran capitalizar Pablo Hidalgo (guitarra), Christian Bugueño (Bajo) e Iván Araya (Batería) no pasa más allá de las buenas intenciones. Esto no significa que sea un trabajo mal logrado, sino más bien que la propuesta no muestra mayor originalidad y, al escuchar los temas, fácilmente se puede creer que pertenecen a otra banda más antigua. Sin ir más lejos, queda bastante claro que una de sus principales influencias debe ser Tryo, banda eminencia del rock progresivo local.

A lo largo de los poco más de 46 minutos que dura el disco se despliega todo el virtuosismo de Hidalgo, en cuyos acordes se sostienen la gran mayoría de los ocho temas, los cuales son acompañados desde un segundo plano por los otros dos músicos, quienes sólo por momentos asumen un mayor protagonismo, generalmente para resaltar algún quiebre dentro de las canciones.

Ananda se hace acompañar además por el sonido de teclados en cuatro canciones, alcanzando en más de una oportunidad un diálogo interesante entre los acordes de la guitarra y los de este instrumento, el cual contribuye a bajar el tempo y acercar los temas hacia el acid jazz o al fusión.

En los temas cinco y tres, son incorporados los sonidos de percusión de Congas y Cajón Peruano respectivamente, hecho que se hubiera agradecido enormemente si es que no se hubieran remitido a una tímida aparición, casi como pidiendo permiso por importunar, siendo que lo que se espera cuando se escucha este estilo de música, es que precisamente nuevos sonidos inunden el ambiente y que lo hagan con personalidad, resaltando sobre las bases e incluso interponiéndose con la voz si es que la hubiera. Violines, Flautas Traversas, Saxos, Xilófono, Timbales o Clarinetes, los ejemplos sobran en instrumentos que le otorgan personalidad y estilo a las bandas de Rock que los utilizan.

Es importante volver a resaltar que este no es un trabajo mal logrado y que acústicamente Ananda tiene mucho que otorgar, además de rescatar la excelente interpretación de los ocho temas por parte del trío. Es por esto, por la gran capacidad demostrada por los músicos y por la intención de hacer algo nuevo desde su disco debut, que se les debe pedir algo más, algo que los haga resaltar del resto y los haga ingresar al selecto grupo de las bandas originales que marcan la pauta en el rock nacional.

Este disco fue registrado el año pasado en los estudios de la Universidad de Valparaíso y fue posible gracias a los recursos entregados por el Gobierno Regional.