Megadeth

“The World Needs a Hero” 2001

 

Por Cristian Rojas M.

 

Dave Mustaine enmendó el rumbo que había tomado en “Risk” – experimento que, si bien consiguió disco de oro en Estados Unidos, no fue bien recibido por los fanáticos de la banda -. “The World Needs a Hero” es un regreso a la verdadera esencia de Megadeth, con potentes riffs y notables solos, a cargo de Mustaine y Al Pitrelli, quien llegó para reemplazar a Marty Friedman y logró que la ausencia de aquel virtuoso no se notara. Dave Ellefson, el único que se mantiene junto al colorín vocalista, guitarrista y compositor desde el primer álbum del grupo, en 1985, no se queda atrás y realiza una gran faena en el bajo. Esta vuelta a las raíces ya se venía vislumbrando desde los dos temas nuevos que incluyeron en su anterior trabajo -una recopilación que sería el último disco bajo el sello Capitol y se aprecia incluso en el arte gráfico, en el que retorna la mascota del grupo, Vic, que en esta carátula adquiere ribetes gore, al emerger de las entrañas del mismísimo Dave Mustaine.

Es seguro que este, el noveno álbum de la banda, será bien recibido por los fanáticos de Megadeth, aquellos que extrañaban un sonido como el de “Rust in Peace” (1990) o “Cryptic Writings” (1997). Hay temas realmente poderosos, como 1000 times goodbye con el clásico y técnico sonido en las guitarras o Warhorse, con un final que hace recordar al de Holy Wars. Una grata sorpresa es Return to Hangar, continuación Hangar 18 tan o más buena que el clásico de 1990, mientras que Dread and the fugitive mind es uno de los dos temas nuevos que habían aparecido en la recopilación para Capitol, pero merecía un lugar en esta nueva entrega.

“The world...” incluye también un par de rarezas: Silent scorn, introducción a Return to Hangar en la que suena una trompeta -a cargo de Bob Findley- que se alterna con la guitarra de Mustaine y luego se funden, adquiriendo un sonido desconocido en esta banda. La otra es Promises, la primera balada de Megadeth, que cuenta con un hermoso arreglo de cuerdas a cargo de Suzie Katayama. Este tema es el único en que la música pertenece a Mustaine y Pitrelli, quien demuestra que puede ser un gran aporte. La autoría del resto de las canciones es de exclusividad del líder del grupo.

Si bien el tema que le da el nombre al álbum no está a la altura de los demás, se trata de un excelente disco, que no decepcionará al seguidor más acérrimo de Megadeth, aquel que se defraudó con “Risk” y que cuenta entre sus favoritos, discos como “Peace Sells... But Who`s Buying?” o “Countdown to Extinction”.