Uñas Negras

Uñas Negras

 

Por Nicolás Gutiérrez

Improvisación y experimentación sonora son las primeras palabras que se me vienen a la mente al escuchar Uñas Negras. Con una formación inusual compuesta de bajo, guitarra, dos baterías, teclado y un computador, este grupo local rinde homenaje a la vanguardia más dura que se puede encontrar en el mercado, aquella que el Inglés Fred Frith comenzó a explotar a mediados de los años setenta. Sin lugar a dudas, estamos frente a una agrupación sin precedentes en nuestra región.

Con muchos arreglos electrónicos, y una notable preponderancia de la batería, al escuchar la música de Uñas Negras nos trasladamos al más desesperante de los rincones musicales. La creación de atmósferas psicodélicas a base de una constante saturación de sonidos y gritos, puede hacer desfallecer al auditor inexperto, como también puede sorprender a quién disfruta de la música compleja y bien interpretada.

Su disco debut corresponde a una serie de improvisaciones en vivo realizadas en la Sala Músicámara de la Universidad de Valparaíso, en la ex Cárcel y en la sala Fech de Santiago. Son trece temas que completan 69 minutos de música estridente, sacada de lo más oscuro de la imaginación. Sólo 500 copias aparecieron de esta placa, de las cuales las primeras sesenta fueron facturadas a mano.

Uñas negras no apuesta al dinero. Su postura vanguardista le prohíbe darse el lujo de hacer música normal. Por este motivo, su aporte a la cultura porteña es indispensable en estos tiempos que tanto se habla de Valparaíso como capital cultural.