El Perro Cabaré, de Pers Anders-Ericson

Un viaje a través de un amplio repertorio musical proveniente de la mezcla del cabaré europeo junto a ritmos latinos.

 

Por Mauricio Carreño A.

 

El perro es un montaje inspirado en los cabarés burlescos del Berlín de los años veinte, como la opera de los tres centavos de Bertolt Brecht, la música de Kurt Weill, y más actualmente Tom Waits.

Pers Anders-Ericson proviene de Suecia y tiene a su haber más de veinte años de trayectoria tanto en música como en teatro. Ha montado una serie de cabarés junto a destacados artistas, donde ha dirigido y compuesto casi toda la música. Entre ellos tenemos: "EL hombre lobo y yo"; obra en once actos, "Bukowski y yo ", y "Sailor boy"; (chico marinero); cuya vida acontece en Valparaíso. Da ahí que comienza su acercamiento a esta ciudad, pronosticado por una bruja finlandesa quién le vaticinó su viaje a Sudamérica en busca de algo nuevo; algo que se ha cumplido tal como en la predicción.

Asistimos a la obra en el teatro Mauri de este puerto encontrándonos con una grata sorpresa. "El perro" proviene en alguna medida de la identificación con ese animal, del que todos poseemos algo. Y así viajamos junto a este perro callejero a través de distintas formas musicales.

El montaje retoma la tradición europea del cabaré, en especial del tipo creado por Brecht - Weill; como una forma nueva de teatro musical, pero se mezcla con ritmos gitanos y latinos, ofreciéndonos un amplio repertorio donde identificamos piezas de tango, folk, jazz, reggae y salsa entre otros.

Con temáticas donde está presente la mujer, la sátira o la burla pasamos por canciones como "Tus ojos son como puñales", proveniente del folclor ruso, "Picture in a frame"; de Tom Waits, "La luna" y "Tierra del fuego" por nombrar sólo algunas de sus interpretaciones.

Esta mixtura de temas logra una obra festiva, con mucho ritmo, donde el público se contagia rápidamente con estas melodías desplegadas por diez músicos provenientes de distintos grupos de la zona, como "Son de Acá", "Sonora de llegar" o "Pequeñas partículas".

Finalmente y con el público bailando se despiden con una improvisación; un jamming, donde corroboran su brillantez musical.