Jorge Campos
En la esencia de la música chilena

Por más de veinte años ha impreso con su bajo el registro de aquellos sonidos que denomina como "telúricos, muy propios de nuestra geografía" y que le han valido el reconocimiento como uno de los mejores instrumentistas del país, realizando clínicas musicales por diversos países y siendo endosser internacional de la marca Warwick.
De su trabajo en Santiago del Nuevo Extremo, Congreso y Fulano, de su forma de ver la realidad y la música nacional conversamos con el señor de los bajos.

por Carlos Morales O.


Durante tu trayectoria como músico has tenido participación en tres bandas pilares de la música chilena: Santiago del Nuevo Extremo, Congreso y Fulano ¿Qué retrospectivas haces de ese trabajo?

Creo que después de 20 años ya estamos insertos en una tradición musical latinoamericana. En ese sentido el gran mérito de esos grupos es mantener una línea a pesar de ser diferentes los tres, cada uno con una gran calidad humana y profesional.

Si bien es cierto que son bandas diferentes igual interactuamos. Hay algunos fulanos que son de Congreso hay otros congresos que tocan en Santiago, no sé, hay cosas que han pasado de ese tipo y la matriz de todo es Santiago. De Santiago salieron músicos que se fueron a Fulano, a Congreso, a Huara, a Inti Illimani hasta a Upa, ochenta cosas diferentes.

Hay una matriz potente ahí que tiene que ver con el estudiante universitario que estaba metido en las movilizaciones, en las protestas, en el movimiento estudiantil anti dictadura. Eso te marca, es un sello, una manera de ser que no te sacas más, un poco te estigmatiza a hacer música más política que la del resto. Si no hubiera sido así no tendríamos vigencia ni posibilidades de tener la tranquilidad de decir que siempre nos estamos renovando. Siempre estamos haciendo cosas nuevas y en el caso mío también he tenido la posibilidad de canalizar un par de trabajos como solista que han tenido intenciones de ese tipo.

Hemos tocado con todo el mundo: de Cuba, Argentina, Brasil, los grandes nombres de Latinoamérica nos conocen, hemos estado con ellos y existe un respeto. Hay una cosa que se generó en Chile con la Nueva Canción Chilena de la cual se nutrió Silvio, se nutrió Pablo, los argentinos y los brasileños, algo que surgió acá fundamentalmente con lo que hizo Violeta Parra, Víctor Jara y Patricio Manns. Una semilla potente de lo que era la canción, ya no de la postal ni del sauce llorón sino la canción de la realidad, de lo social.

 

Desde esa perspectiva el trabajo de Santiago del Nuevo Extremo marcó una pauta del músico con un rol social ¿de qué forma crees tú que el artista potencia esta "democracia" que hoy día tenemos?

Tengo la visión del millón que no está inscrito en los Registros Electorales, veo que la dictadura dejó amarrada una constitución que no es ningún halago para la democracia sino por el contrario es una manera más coercitiva, fragmentada de partes iguales donde en el fondo nunca nadie va a ganar, no habrá mayorías de algo, sólo mitades.

Participé de todas esas movilizaciones del retorno a la "democracia" pero no tengo cercanía ni conexión con ese proceso siento que la constitución y la democracia existente siguen siendo muy frágiles y sigue siendo el poder económico el gran rector del comportamiento social y político chileno.

 

Retomando lo musical, ¿en qué se encuentra Congreso?

Congreso tuvo un último disco súper bien trabajado, con música latinoamericana potente. Un trabajo hecho con cariño y rigurosidad, hasta que llegamos a La Loca sin Zapatos, el cual es un orgullo como álbum pero que ha tenido nula difusión.

En la época que estamos viviendo, a lo mejor si nosotros fuéramos todos esbeltos y supiéramos bailar la raja lo más probable es que tendríamos más presencia, pero obviamente nosotros no estamos en eso y el disco va a seguir siendo un buen disco en 10 años más, pero me parece que es el disco menos conocido y promovido de Congreso.

La sensación de desasosiego, de frustración ha sido grande el año 2002 y ha significado que nosotros estemos haciendo cosas muy puntuales, que no hayamos tenido grandes proyectos después de comprobar este escaso reconocimiento, pero Congreso está un poco estigmatizado en ese sentido, es un grupo bastante ignorado en la escena local.

Se estuvo trabajando durante el año para esta gira por Estados Unidos y de pronto las ganas que hay son de proyectar una cosa potente para afuera, y obviamente después de la muerte de Jaime Vivanco las cosas se transformaron en decisiones más intensas y difíciles, todo ha sido así, yo creo que lo que viene para Congreso se va a definir después de esta gira.

 

La muerte de Jaime Vivanco nos impactó a todos, más considerando que días antes había fallecido el "Gato" Alquinta. Teniendo en consideración el rol fundamental que Jaime tenía en Fulano ¿Qué viene para la banda en adelante?

En el caso de Fulano hubo cosas bien sintomáticas, pareciera que el destino hubiera previsto que Jaime se iba a morir porque en el fondo hicimos cosas en vivo, grabamos muchos conciertos con la vuelta de Fulano en mayo de 2002, se acercó mucha gente: cineastas, fotógrafos que empezaron a capturar todo.

Fue el año que más montajes artísticos potentes tuvimos como Fulano. Se grabaron muchos tracks, se grabaron conciertos, se siguió trabajando en un proyecto muy antiguo, de hace como seis o siete años, de un documental que está realizando Pablo Leyton con nosotros desde el año 97, para el que una semana antes que muriera Jaime se grabó un ensayo completo del grupo, en rigor la última tocata de Jaime fue para ese documental.

Lo que venga en términos de proyecto como Fulano mismo está en veremos, no está previsto volver, pero tampoco hay una posición tan avasalladora como en el caso de Congreso, que tuvimos que rápidamente asumir las responsabilidades de contratos que había en Estados Unidos y acá en Chile. En el caso de Fulano creo que va a ser todo un poco más difícil, se va a demorar más tiempo. Pero uno siempre funciona con señales, el destino te da señales en qué basar nuestras decisiones, no sabemos si va a existir alguien que pueda tocar lo que tocaba Jaime y si va a haber otro que sea del mismo talante o a lo mejor va a ser otro grupo, no sé, no cacho.

Creo que los fans de Fulano se resisten más que nosotros a perder la banda, porque nosotros ya estamos medio acostumbrados a perderla cada tres años, a desaparecer un poco. Fulano es un proyecto que absorbía demasiado, es muy agotador.

Ahora de vuelta vamos a tener que enfrentar la realidad, porque en cierta medida no la hemos enfrentado todavía, porque Jaime murió y el duelo hemos tenido que guardarlo al interior del corazón no más y atinar con responsabilidad y por cierto que ha sido súper doloroso para todos, para mi súper difícil, como que perdí una parte súper importante de mi vida como ser humano, más que nada como eso, porque primero uno siempre es persona luego es músico.

 

Por lo menos tienen el registro de todo lo que se hizo en vivo el año pasado

Siento que este año se va ha transformar en eso, en arreglar esa música, en editarla y disfrutar escuchándola, nosotros tenemos igual esa ventaja como seres humanos, que la música es una cuestión que Jaime ya hizo. La música, los discos, ya están, cada vez que se escuchen sus pianos o sus teclados él va a estar ahí y sin duda que eso es maravilloso. Entonces, nosotros vamos a poder seguir tributándole ese homenaje, y nuestra pena porque se fue, como Fulano, como Congreso, es súper bonito poder hacerlo, poder sentir que te quedan hartos días de vida, o harto tiempo para demostrar ese cariño que le tenías a tu amigo.

 

Este vivir intensamente, creo que es fundamental en todo el desarrollo que tuvieron como Santiago del Nuevo Extremo una situación de vivir las necesidades, de afrontar las precariedades, buscando una expectativa de futuro. De Santiago del Nuevo Extremo ahora que se podría ver

Primero quiero señalar que la historia siempre cuenta que soy fundador de Santiago del Nuevo Extremo, pero eso no es verdad. Como banda estos últimos dos o tres años, hicimos un disco nuevo después de trece años Salvo Tú y Yo, un álbum en vivo que se está recién comercializando. Y eso ahora está en reposo. Lo que pasa es que hay tormentas debatidas en el sentido que uno como músico y como compositor está tan intensamente comprometido en perfiles personales que no hacen fácil juntarnos, de hecho la última agrupación que hicimos era: Pedro, Lucho, el "Tilo" González y yo, con las ganas que fuera una cosa muy cruda, muy de guitarra, bajo, flauta y batería, no que saxo ni tanto arreglo, muy de la presión que es un poco lo que estaba primando en la última época. Eso es lo que se rescató en el disco en vivo, claro que con más guitarras, más percusión, hasta con coros y cosas, pero lo que venga no sé, bueno Santiago del Nuevo Extremo es una familia y somos hermanos también así que siempre vamos a estar haciendo cosas, no hay posibilidad de desprenderse, es como que tienes tu papá, tu mamá y tus hermanos para siempre, así que estai cagao (risas).

 

Tus proyectos personales en que van, de tu disco solista Machi se desprende un rescate importante de las etnias o culturas primigenias del país ¿consideras que hay una deuda con ellas y cómo ha sido la recepción de este álbum?

No, no alcanza ni para deuda. Ni siquiera hay una conciencia de eso. Creo que este país tiene grandes virtudes como pueblo pero me parece que los defectos desgraciadamente son muy grandes y esa sensación de no ser ni mapuche ni español, de no ser europeo ni tener raíces es una huevá muy fuerte.

Tú sales de Chile y en Perú, Bolivia o Brasil encuentras que la música local está sonado todo el día, que las culturas locales, que las etnias locales tienen presencia en los medios. Es una cuestión súper rica, pero acá no existe eso. Por ahí mi conexión con los mapuches o con las etnias de Chile como lo que hemos hecho con Congreso que tiene que ver con la necesidad de reconocer que uno tiene sangre mapuche en sus venas, aunque tus apellidos sean más españoles que la cresta. Una búsqueda espiritual tiene que ver con que los seres humanos deben saber de donde vienen en la vida y que la única manera de proyectarse como persona y dejar un legado es teniendo raíces profundas.

Machi era un disco esperado en cierta medida. Lo más importante es que Machi resultó en vivo, porque de pronto grabarlo y ecualizar uno a uno los bajos, y mezclar era una cosa, pero eso no significaba que en vivo fuera a funcionar… pero funcionó re bien, en general las últimas tocatas que hicimos el año pasado fueron todas repletas de gente con mucho feedback, con mucha onda y a mi me gusta mucho tocar con esa banda porque es algo nuevo, no suena a otra cosa.

 

A tu juicio ¿en qué se encuentra la música nacional?

Me parece que ahora estamos en la parte oscura u oculta de la cadena del ADN de la música chilena, no estamos en la parte que se ve hace rato. Hay una especie de inercia bien poco creativa y en el caso de la generación mía empezó a principios de los 90´ en que habíamos estado muy firmes en tener una especie de norte en que se terminara la dictadura y de pronto eso se acabó. Entonces lo que se produjeron ahí fueron giros hacia lo medio ambientalista, los procesos más personales como seres humanos y de pronto otra vez recuperar eso en contra del sistema, y por lo menos en una de las vueltas que yo voy tiene que ver con procesos espirituales, con procesos de búsqueda de raíces, de la cuestión étnica, en esa vuelta estoy yo y me encantaría que tuviera un ciclo y que terminará y que después viniera otra.