Ricardo Venegas:
"En la práctica existen dos Quilapayún, pero para nosotros existe sólo uno: nosotros"

E l próximo 12 y 13 de septiembre se presentarán en Valparaíso y Viña del Mar, los integrantes más históricos del mítico conjunto. Una de las tantas presentaciones que responden al deseo de entregar nuevamente a Quilapayún "el verdadero sentido que tiene".

Por Catheryn Carcamo S.

Es sábado por la mañana y un grupo de jóvenes entran silenciosamente al Teatro Teleton de Santiago. En el interior del recinto, se encuentran con un hombre de cabello blanco que después de saludarlos amistosamente, los invita a subir sobre el escenario.

Todos se instalan frente a él y con atención escuchan cada una de sus instrucciones que, acompañadas con energéticos movimientos, les llaman a usar de la mejor forma, el único instrumento que están utilizando: sus voces.

Lentamente cada rincón es invadido por una conocida melodía que viste al establecimiento con esos viejos, conocidos y renovados colores: "Quizás mañana o pasado, o bien en un tiempo más, la historia que han escuchado, de nuevo sucederá".

Todo suena cada vez más fuerte, las frases explotan invisibles sobre ese cielo que el "director" quiere tocar con sus manos. Ese hombre es Ricardo Venegas, uno de los integrantes históricos de Quilapayún que prepara junto a los nacientes grupos Manifiesto, Preludio y Andanzas, la Canción Final de la "Cantata Santa María", una de las tantas piezas que los recién reunidos miembros originales de Quilapayún, pasearán durante el mes de septiembre por varias ciudades de Chile.

Sin embargo, no todo es música para el mítico grupo, pues desde hace unos meses, sus integrantes se ven envueltos en una disputa legal con "los otros Quilapayún", aquellos que trabajan en Francia bajo la dirección del también antiguo integrante, Rodolfo Parada.

¿Por que se separó Quilapayún?

El año pasado, hubo una crisis muy fuerte en Quilapayún que produjo la expulsión y éxodo de casi todos los integrantes históricos o más antiguos del conjunto. Habían bastantes problemas, como la inscripción de la marca en forma individual y secreta por parte de Rodolfo Parada, y una serie de conflictos que tienen que ver con el manejo de dinero y una gestión oscura con los sellos grabadores.

Así las cosas, muchas personas que no estaban de acuerdo con la línea que estaba adquiriendo el grupo bajo la dirección de Rodolfo decidieron, no abandonar al grupo, porque ellos y todos nosotros hemos seguido siendo siempre Quilapayún, sino dejar ese conjunto por el cual no se sentían identificados.

De esta forma, aquellos que hemos dedicado nuestro esfuerzo y energía a Quilapayún durante toda la vida - partiendo por Eduardo Carrasco que es el único que queda del conjunto original-, decidimos organizarnos y tratar de darle al grupo el verdadero sentido que tiene.

¿Cuál es ese sentido que se ha ido perdiendo y que ahora van a retomar?

El grupo partió con objetivos bien precisos y que se deberían haber mantenido hasta el día de hoy: reivindicar la cultura chilena, latinoamericana y entregar un mensaje de unidad, justicia y solidaridad. Eso es lo que caracteriza a Quilapayún, no somos un conjunto comercial y nunca hemos tenido el afán de ganar dinero o aprovecharnos de una venta de discos para hacernos ricos. Todo lo contrario, nuestro mensaje es de justicia social, generosidad, disciplina, honestidad y trabajo.

¿Hasta que año se mantuvo esa consecuencia?

Es difícil decirlo. Porque en la medida en que se empieza a integrar gente que no asume ni conoce la historia y se les contrata para actuar como Quilapayún, se pierde esa condición valórica. No te puedo decir en que año terminó la consecuencia, quizás hasta el año pasado, no lo se.

En una entrevista Rodolfo Parada afirmó que el grupo es mucho más las personas que lo integran en un determinado momento y lo definió mas bien como una institución ¿Qué es entonces Quilapayún?
Más que una institución, Quilapayún es un proyecto cultural. Es cierto que los integrantes pudieron cambiar durante la época de la Unidad Popular por un esfuerzo de masificarnos, pero también es verdad que las circunstancias eran muy particulares, había un gobierno de la UP y un movimiento social y cultural muy fuerte, ese no es el caso de hoy día.

Además pertenecer a Quilapayún, no es una cosa de subirse al escenario y hacer música. Ser del Quilapayún es tener un compromiso muy profundo con la historia de Chile, con la política y con los valores auténticos del pueblo. Si alguien cumpliera con todas esas condiciones sí, entonces podría decirse que el grupo es mucho más que sus integrantes.

¿Hay interés entre el público chileno por escuchar música de protesta?

Yo pienso que si, la gente siempre está ávida por escuchar cosas que les hagan pensar y que les transmitan un mensaje. Durante mucho tiempo hubo muchos grupos y cantantes que cumplieron ese rol de tomar el pensamiento de la gente para después hacerlo música y canción.

Había una identificación entre lo que el pueblo pensaba y lo que el artista estaba diciendo, eso se ha perdido.
A pesar de esto, hoy en día la gente está ávida por saber lo que pasó en la UP. Durante mucho tiempo se tergiversó lo que realmente ocurrió, pero ahora las personas está despertando y tratando de reconocer que verdaderamente se hicieron muchas cosas, y que muchas de ellas, están apareciendo recién. Entonces yo te diría que sí, que la gente está ávida por escuchar música, no de protesta, sino que por escuchar música de contenido.

¿Qué significa Salvador Allende para Quilapayún?

Para nosotros su figura es muy importante, tuvimos la oportunidad conocerlo, y no por azar salimos de Chile el año 73' nombrados como embajada cultural de su gobierno. Él merece todo nuestro respeto, además pudimos comprobar que en toda Europa y en todos los países que visitamos, él es recordado como una de las figuras mundiales más consecuente en su pensamiento y acción.

 

LAS VIEJAS BARBAS

¿En qué han cambiado los históricos Quilapayún?

Estamos viejos y canosos, pero no hemos cambiado en el compromiso que significa ser Quilapayún. Todos tenemos mucho tiempo de trabajo en común y nos conocemos muy bien, por eso es fácil trabajar entre nosotros, hay armonía. También tenemos la suerte de contar con el hijo de Willy Oddo, Ismael, lo cual es muy emocionante, es como tener al papá junto a nosotros.

¿En que están ahora los integrantes originales del grupo?

Habemos 3 en Chile, Eduardo Carrasco, Rubén Escudero y yo. Y 5 en Francia; Carlos Quezada, Hernan Gomez, Hugo Lagos, Guillermo García e Ismael Oddó. Cada uno ha hecho alguna forma alguna actividad cultural. Yo he estado en Chile hace diez años, pero igual estoy trabajando con otros grupos, como el Preludio y el Conjunto Manifiesto. En Francia Carlos trabaja en un Centro Cultural, Hugo es profesor de Música y Eduardo trabaja en el ministerio de educación.

¿Piensan seguir trabajando juntos?

Para continuar con esto, tenemos que ponernos un poco de acuerdo y ver como se van dando las circunstancias, pero tenemos muchas ganas de hacerlo y material para continuar, hay mucho entusiasmo.
Es muy probable que sigamos trabajando como Quilapayún y hagamos cosas nuevas como grabar un disco, una gira, etc. De hecho, tenemos la posibilidad de hacer un concierto en Londres a fines de septiembre.

¿Van a haber problemas legales?

No, en Chile el asunto de la marca está por la vía legal y todavía no hay un fallo al respecto. Evidentemente nosotros tenemos todas las ventajas y posibilidades de ganar, porque somos la mayoría, somos los más históricos y tenemos como comprobar que podemos representar a Quilapayún y llamarnos Quilapayún.

¿Cuantos grupos Quilapayún existen?

En la práctica existen dos, pero para nosotros existe sólo uno, nosotros.