Comentario a la cinta:
Padre Nuestro "La última cita"

 

 

Por Felipe Placencia

 

Caco (Jaime Vadell), un hombre como usted o como yo. Algún día, si Dios quiere, llegaremos a su edad. Su problema no es problema, es simplemente la vida. Sabemos que es así, corta, y lo peor es que se acaba de un soplido, como si los años transcurridos de nada sirvieran para tratar de luchar contra el inexorable momento.

Pese al fatídico panorama, Caco no puede quejarse. El hombre ha vivido plenamente: tres hijos, dos matrimonios, casa propia, y fiel amante de la bohemia porteña. Cualquiera podría descansar con la tranquilidad de haberlo hecho todo, pero él no. Caco está muriendo, no es sólo su cuerpo, sino también su corazón.

Ya en el hospital, en crítica condición, decide dejar arreglada su situación familiar. Quiere morir tranquilo, junto a los que más ama, emprendiendo un viaje que involucrará a todos sus seres queridos, que se verán inmersos en una fase de redescubrimiento y resignación ante lo que viene.


Padre Nuestro cuenta con una estructura sólida, personajes creíbles y la transmisión fiel de un sentimiento tan profundo como la tristeza ante la muerte. El director Rodrigo Sepúlveda logra plasmar la necesidad de mirar hacia atrás en los minutos finales de la vida; una cruda retrospectiva que nos guía a aceptar nuestros errores y a tratar de enmendar el daño que pudiésemos haber causado a los que amamos. Una fórmula efectiva para descansar en paz.

Comentario aparte para los actores. Jaime Vadell en una interpretación notable. Un viejo que antes de partir anhela volver a ser un niño, libre y feliz. Raya en la locura, pero loco lindo, incontenible, con esa gracia que sólo es posible encontrar en un actor talentoso, con oficio. Luis Gnecco en una faceta distinta a la que estamos acostumbrados a verlo. Lejos de ser gracioso, encarna a un personaje atrapado en la rutina y la resignación, que llega a emocionarnos hasta las lágrimas.

Además de Francisco Pérez Bannen, Amparo Noguera y Coca Guazinni, destaca la participación de la argentina - premio mejor actriz europea en 1999 - Cecilia Roth.


Cada personaje cuenta con una historia intensa que a medida que transcurre la cinta se va desarrollando a duros golpes. Salen a la luz todos aquellos secretos que nadie está dispuesto a afrontar, pero que, ante la inminente partida de Caco, se exponen, dotando a la historia de gran dramatismo.

El guión está bien estructurado, las locaciones son las de nuestro querido puerto de Valparaíso, que incluyen al restaurant Proa al Cañaveral y diversas calles del barrio bohemio; sin embargo, todos los recursos están destinados a dar énfasis a los diálogos, que pueden sonar cómicos a ratos, pero que en realidad son nerviosos y angustiantes.

Con una agradable y apropiada banda sonora que incluye el tema "Gato Mojado", interpretado por Javiera Parra, el film hace honor a sus pergaminos de mejor actor para Jaime Vadell en el festival de cine de Valdivia, así como su selección oficial en el 2do Festival Internacional de Cine de Santiago (SANFIC 2006).
Padre Nuestro es una cinta intensa, emotiva y cautivante, que de seguro remecerá los cimientos de quien la vea, comprendiendo que para buscar la ficción no siempre es necesario acudir a una sala de cine, pues las verdaderas historias están más cerca de lo que creemos.