De la Brigada Ramona Parra
Alejandro "Mono" González


Conoce mejor que nadie la historia del graffiti en Chile, fue uno de los creadores del estilo característico en los murales de la BRP, pintó con Roberto Matta durante su estadía en Chile e hizo algunos proyectos con Victor Jara.

 

Por Ricardo Acevedo Z.

 

Alejandro "Mono" González (57) conoce mejor que nadie la historia del graffiti en Chile. Fue el encargado de la Brigada Ramona Parra (BRP) durante el gobierno de Salvador Allende y aún defiende con fuerza las mismas ideas de aquel entonces. Incluso su grueso bigote recuerda la figura de aquellos dirigentes de antaño. Durante esos años fue uno de los creadores del estilo característico en los murales de la BRP, pintó con Roberto Matta durante su estadía en Chile e hizo algunos proyectos con Victor Jara, quien además de músico era director teatral. Hoy González es escenógrafo de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y por estos días realiza la producción escenográfica de "Machuca", la nueva película de Andrés Wood.

En medio de un pequeño alto en su trabajo para la película, logramos reunirnos con él en la sede del Partido Comunista, ubicada cerca de Plaza Italia en Santiago. "Es que tuvimos mucho ajetreo todo el mes de septiembre, con la BRP estamos pintando un mural por semana", dice González. Y es que tras la brutal represión ejercida contra las filas de la Brigada Ramona Parra durante la dictadura, el grupo consiguió sobrevivir. Hoy reaparecen con fuerza a treinta años del golpe. El Mono habló de todo, del pasado, el presente y de los jóvenes grafiteros que rayan muros por toda la ciudad siguiendo la corriente del Hip-hop.

P: ¿Cómo nace Brigada la Ramona Parra?

R: Nosotros empezamos a pintar murales en la época de la Unidad Popular. Antes pintábamos también, pero el nacimiento de la Brigada, las consignas, las letras características de la BRP, todo eso nace durante la campaña electoral de 1970, cuando Salvador Allende alcanza la presidencial. Yo diría que la idea de tomar los muros y usarlos como vehículo para expresarnos surgió principalmente debido a que nadie tenía recursos económicos, entonces el soporte de la calle era mucho más accesible. Las brigadas muralistas chilenas Nacieron con una finalidad práctica: hacer publicidad política. No hubo en ellas ni un maestro ni un grupo de artistas. Todo lo que saben lo aprendieron trabajando. Todo lo que han realizado lo hicieron aprendiendo.

P: ¿Y cómo era salir a pintar a la calle por esos años Los pacos molestaban mucho?

R: Claro, si eso no ha cambiado. Por eso el trabajo era clandestino, todo tenía que ser muy rápido. Cada brigada nunca tenía más de doce compañeros. Dividíamos el trabajo entre trazadores, fondeadores y rellenadores. El trazador dibuja el mural. Lo que se deja a la iniciativa de cada uno son los colores. Cada compañero tenía un color que ubica a su gusto. Aún operamos así. Además era una consigna que cambiaba todos los días, porque la situación política era muy fuerte. Los acontecimientos se sucedían tan rápido que nosotros mismos borrábamos lo que hacíamos ayer. Duraba muy poco. Ahí surgió que nuestro trabajo fuera efímero, clandestino y además colectivo. Hasta el 73 nosotros podíamos pintaren las calles, espacio que nosotros nos habíamos ganado con el gobierno popular. Incluso nos habíamos ganado el respeto y el temor de la derecha, por todo lo que estábamos haciendo en las calles.

P: ¿Que ocurrió tras el golpe?

R: Bueno todos tuvimos que replegarnos con la represión. Yo pasaba escondido los primeros años, saltando de una casa para otra de amigos y conocidos. Pero nunca me fui de Chile, seguí en la clandestinidad. A medida que pasaban los años y la dictadura avanzaba en su política de terror, comenzamos a ganar espacios de nuevo, tras el surgimiento de las protestas callejeras a comienzos de los 80. Nosotros decíamos que eran lugares liberados, porque en medio de la protesta y la represión, aparecían los muchachos y hacían sus murales.

P: Pero con el regreso de la democracia no hubo una explosión de colores ni mucho menos, más bien se vivió una larga apatía toda la década de los 90, especialmente entre los jóvenes.

R: Si claro, en esa época empezaron a llegar los muchachos que pintan graffitis, pero ellos son seguidores del Hip-hop.

P: Qué piensas de ese movimiento, dado que tú fuiste uno de los pioneros del muralismo en Chile.

R: Mira yo conozco el movimiento de ellos desde el año 1971. En esa época estábamos desarrollando todo nuestro estilo de trazado y tomamos contacto con unos pintores chicanos de San Francisco, ellos pintaban graffiti en los metros de San Francisco. Nosotros nos escribíamos con ellos e intercambiábamos ideas. Claro que la correspondencia con ellos demoraba más de tres meses. Todavía no estaba el email.
Lo de los muchachos que rayan hoy, si bien también es clandestino y tienen el soporte del muro, lo que no tienen es lo colectivo. Ahí esta la influencia de la globaliazcion. Hay una forma de identificación internacional de estos muchachos, por las influencias que llegan a través de los medios de comunicación y la cultura globalizada. Lo otro es que si nosotros tuvimos un origen de orden colectivo y social, lo de ellos es individual, y eso a quien beneficia, a establecer una sociedad como la que tenemos ahora, de libre mercado, neoliberal, en la cual ellos el único daño que pueden hacer, es que aparezca todo rayado en las calles, que ensucien las murallas, que la gente no le guste, que sean rechazados. Para nosotros la idea es cómo incorporarlos para darle un sentido a eso.