Carnavales
Culturales (de) en Valparaíso
Tras
la realización de la primera versión
del evento y en la antesala de su nueva puesta en
escena, quisimos hacer una reflexión entorno
al desarrollo de la actividad, sus implicancias para
la ciudad, la escasa participación porteña
y la opinión que el mundo de la cultura tiene
en relación a éste.
Por
Carlos Morales Osorio
Para
comprender como se crean los Carnavales Culturales
de Valparaíso debemos entender que nacen de
una iniciativa presidencial destinada a fortalecer
económicamente a la ciudad de Valparaíso
ante la deprimida situación que enfrenta desde
los 90´ y que aún hoy es alarmante. De
esta forma, a partir de la comisión presidencial
denominada Plan Valparaíso, se diseña
un proyecto que rescata el impulso cultural que se
pretende para la ciudad, en función de concretar
en el puerto la Capital Cultura del país, y
que a la vez posibilite nuevos horizontes económicos
y de fuentes de trabajo para la comunidad. Es así
como en diciembre de 2001 se da inicio a la actividad
con artistas nacionales de primer nivel y un espectáculo
traído desde Barcelona, de donde se emuló
la festividad.
La
actividad, de un costo de 260 millones de pesos, conmocionó
a los porteños y los turistas que a esa altura
ya habían llegado a presenciar el tradicional
Año Nuevo en el Mar. Así, mediante decreto
se pretendía instaurar una nueva tradición
en el puerto, que se sumara a la quema del Judas de
Semana Santa, la Fiesta de San Pedro o la Pasión
de Cristo del Cerro Placeres.
El
Carnaval de 2001 venía desarrollado en su totalidad
desde Santiago, lo que generó más de
una molestia en los artistas locales que veían
en el evento la reiteración de una política
gubernamental que hablaba de participación
y cultura como dos conceptos en los que la gente podía
expresar sus opiniones pero sin ingerencia alguna
ni consideración en lo concreto.
Para los realizadores del evento el balance fue positivo,
y para la comunidad se tradujo en alegría tras
acceder a un espectáculo que, de lo contrario,
tal vez nunca hubiese estado a su alcance.
Este
año la apuesta es mayor, se incluirá
en la actividad la participación de una productora
local que tendrá la responsabilidad de realizar
la actividad del Carnaval Popular Callejero, en que
los habitantes de los cerros porteños representarán
una visión histórica del desarrollo
de la ciudad. Veremos de qué forma concluye
esta muestra que sin duda podría considerarse
como de vital interés para el futuro de Valparaíso
dentro del Carnaval.
De
igual forma, el desafío también viene
para las autoridades que esperamos atiendan el clamor
del mundo de la cultura de la Quinta Región
que pide que sus ideas sean consideradas en favor
de la perfección del evento. Que este Carnaval
que se dice de Valparaíso tenga real participación
porteña. Que no se desestime la realización
local sino que se busque la formula de que confluyan
en un escenario los artistas de renombre que tiene
el país, esos que por lo general, se encuentran
en Santiago y que arman su carrera con la garantía
de cobertura mediática centralista desde donde
se presentan sus propuestas culturales como si representaran
a todo Chile, con el apoyo de empresas discográficas,
editoriales y productoras que gastan grandes sumas
de dinero en elevar al grado de "estrella"
a determinados personajes.
Ante
esta situación, los artistas locales sólo
pueden competir en base de la calidad de sus trabajos,
que es lo que, en definitivas cuentas debiera primar.
Las personas encargadas de ver la participación
porteña debieran realizar durante todo el año
un catastro de las distintas muestras de música,
artes visuales, literatura y artes escénicas
que se viene realizando con esfuerzo y profesionalismo
en la región, a fin de que las mejores puedan
participando del evento del año próximo
como un reconocimiento a su calidad. Que la cultura
no se conjugue sólo como una propuesta de "circo"
para el pueblo sino que tenga un sustento de querer
potenciar durante todo el año la participación
de la comunidad en el desarrollo cultural.
Que
así como este año se gastarán
350 millones de pesos y como el Gobierno siempre plantea
que la cultura debe buscar la forma de sustentarse
como por ejemplo con auspiciadores, que esta iniciativa,
al igual que las Fiestas de la Cultura Ciudadana,
busquen conseguir el financiamiento del empresariado,
a fin de que estos fondos se reinviertan en la región
y potencien la actividad cultural local. De esta forma
sí tendremos motivos para celebrar Carnavales
Culturales de Valparaíso cada fin de año.
Walter
Díaz Pastene, SEREMI de Gobierno Quinta Región
La
idea es poder generar de esta actividad un turismo
internacional, de personas que vengan a la actividad,
a los Carnavales, eso significa que en el caso de
este año son personas que deberían llegar
el día 26 o tal vez antes de diciembre, por
tanto se trata de capturarlos por una semana, lo ideal
es tenerlos acá, que consuman acá, que
vivan acá y que ese gasto que ellos generan
sea el ingreso que recibe la ciudad de Valparaíso
¿Entonces
los carnavales nacen como la posibilidad de conjugar
el desarrollo cultural de Valparaíso con una
política económica que permita reflotar
la ciudad?
Claro y además proyectar la ciudad de Valparaíso
al mundo, tal como Viña del mar es reconocida
internacionalmente por su festival.
¿Considera
usted que la participación de los artistas
locales es el problema mayor que enfrentan los Carnavales
Culturales de Valparaíso y que los dineros
que se destinan para la actividad no se quedan acá?
Nosotros debemos entender que estamos hablando
de una situación estatal de nivel central,
el Estado de Chile siempre ha tenido la característica
de ser un estado paternalista, o sea, lo hago yo y
me aseguro que se está haciendo bien, y para
eso requiere tener el control. El diseño del
año 2001 fue el diseño de algo que estaba
iniciándose, de algo muy importante, porque
hubiese sido terrible que hubiese sido el primero
y malo, este año estaríamos repitiendo
el fraude y eso no sólo no ayudaría
a Valparaíso sino que la deprimiría
más.
No
es a propósito de vínculos gubernamentales
que se contrata gente de Santiago, sino tiene que
ver con una cuestión técnica, cuando
un grupo se tiene que presentar ellos envían
una ficha técnica OK, pero no olvidemos que
en el contexto de los Carnavales no estamos nosotros
hablando de un grupo para un día en específico,
con una ficha técnica en específico,
estamos hablando de uno, dos, tres, tal vez quince,
quién tiene soporte para hacer quince esa es
la pregunta.
¿Cuándo
se contempla que los Carnavales de Valparaíso
sean realizados por la gente de Valparaíso?
Ese
es un tema importante que tiene que ver con que el
Gobierno y el Ministerio han paternalizado los carnavales,
que ya se hizo una primera versión, que se
está haciendo la segunda. El carnaval debe
ser una actividad que vaya madurando a través
del tiempo, y una vez que el carnaval esté
maduro se le entrega a la ciudad. Eso sería
una responsabilidad de Valparaíso, ya no del
gobierno. Hay un plazo estimativo que no vale la pena
señalar. En definitiva lo que importa es el
grado de compromiso que pueda sentir la gente de Valparaíso
con la actividad y la valoración que pueda
tener.
¿Entonces
esta participación del Gobierno en la conducción
de los Carnavales es para garantizar el éxito
del espectáculo?
De lo que se trata es de crear una alianza con
el municipio y dentro de esa misma alianza se van
a ir entregando los instrumentos para que finalmente
no exista alianza y sea todo Valparaíso dueño
de su Carnaval.
¿Se
contempla dentro del proyecto el financiamiento de
la actividad de los Carnavales mediante el auspicio
de empresas a fin de reinvertir en desarrollo cultural
permanente estos fondos durante el año?
Nada está descartado, todo proyecto es
perfectible y la idea es dar un gran impulso, con
una gran obra que integre una nueva tradición
a la comuna. Lo que se debe hacer es transformar esta
actividad en una actividad interesante, potente y
de representación popular cada día mejor.
Alina
Astudillo, realizadora audiovisual y artista plástica
"Desde
el punto de vista de la cultura, que es una palabra
muy manoseada últimamente sobre todo acá
en Valparaíso, yo simplemente haría
la pregunta de qué crees tú o qué
cree el lector o cualquier persona, si detrás
de cada carnaval hay una búsqueda de identidad
o qué es lo que hay detrás de un proyecto
tan grande, sí realmente es un cambio cultural,
si la sociedad cambia evolutivamente hacia una apertura
del arte, de la cultura, o es simplemente una búsqueda
ambiciosa entre ego y un proyecto de Gobierno.
Lamentablemente
ser artista acá en Chile es súper difícil,
sobrevivir, ganar espacio, por eso la gente se la
pelea heavy por el FONDART. Entonces yo conozco gente
que no está para nada de acuerdo con cómo
se manejan los carnavales, pero si te ofrecen trescientas,
quinientas lucas, cómo podís decir no,
no lo hago. Ahora, yo no critico a la gente que participa
de eso, creo que ahí se juega ene la necesidad
económica, incluso de tener un espacio donde
expresarse. Pero cuestiono la administración
de eso desde su inicio hasta su final, cómo
se gestiona, cómo se participa, cómo
se postula, quién lo administra, cómo
lo administra.
Siento
que a Valparaíso se la usa casi como a una
prostituta en que se la utilizas por unos días
y luego chao. No hay un proyecto de desarrollo de
ciudad, de desarrollo de cultura, de acceso a la cultura,
destinado a la gente que quiere capacitación,
un espacio donde tú tienes esa cantidad de
plata distribuida durante todo el año y de
acceso para todo el mundo. Yo puedo asegurar que aquí
no está participando nadie que le caiga mal
a la persona que está a cargo. O sea, cuál
es el objetivo, queremos que Valparaíso se
desarrolle culturalmente, cómo lo hacemos,
quiénes son las personas más indicadas
¿yo sé de arte, estoy nutrida culturalmente
para determinar quienes participan?".
Luciano
San Martín, académico de la Facultad
de Arte de la Universidad de Playa Ancha
"Desde
un punto de vista ético-político, del
ejercicio de la ética-política es una
plata mal gastada en esta región. En la Quinta
Región interior como en muchas otras hay cientos
de actividades que luchan por sobrevivir, hay orquestas
sinfónicas juveniles en que los papás
tienen que andar haciendo completadas y platos únicos,
que en muchas ocasiones no tienen ni para comprar
un juego de cuerdas para la guitarra o mucha gente
que no tiene cómo imprimir o como pintar.
Yo
creo que esta plata debería ser redireccionada
luego de una discusión ética que es
en qué gastar la plata de cultura. Tú
tienes una región que durante el año
tiene gran pobreza cultural y en un día gastas
doscientos millones, eso también da que pensar
que tras esa idea de que un solo día y relacionado
con la diversión también haya un interés
de fondo de no querer potenciar a una cultura crítica,
de no querer potenciar un pensamiento más profundo
que ayude a la gente a divagar sobre problemáticas
nacionales, una cultura que no sea sólo divertimento
sino que te construya tus aparatos de pensamiento,
que tú empieces luego a hacer tus aparatos
de participación ciudadana.
Por
la SEREMI de Educación he viajado ene, La Ligua,
Putaendo, Petorca, es impresionante la cantidad de
personas que hacen cosas y que ha desarrollado las
grandes estrategias de sobrevivencia, porque estos
cursitos que hace el Gobierno siguiendo la teoría
de Mapocho, la mapochización de la cultura
nuestra, de buscar auspicios, o sea te digo que en
lugares como Petorca no hay nadie que te de auspicios,
esa gente hace uso de sus mejores artilugios para
poder subsistir.
Creo
que eso pasa por una decisión ética
de redireccionar esas platas, una decisión
de fondo, cuando uno dice esto suelen enojarse porque
dicen que hay que gastar plata para insertar a la
ciudad en el mundo, pero yo creo que esa sería
una verdadera fiesta de la cultura, discutir entre
todos si estamos dispuestos a gastar X millones en
eso, ese es un ejercicio ciudadano y en ese sentido
la fiesta democratiza en la calle a través
de la fiesta y el divertimento pero no democratiza
en la discusión de la cultura."
