Taller
de Acción Comunitaria Cordillera (TAC)
Un oasis creativo
A
finales de la década de los 80’ comenzó
la siembra de quienes sabían que la mejor herramienta
para el desarrollo y el crecimiento en común
es unir voluntades y recuperar instancias educativas
y culturales. Hoy, a más de 14 años
de su nacimiento, el TAC continúa dando frutos.
Por
Catalina Silva Hott.
El TAC es una idea que nació como una organizada
forma de participación social, más allá
de toda ideología, y se sostiene en el tiempo
gracias a la cohesión de diversos frentes de
acción comunal, como colegios, juntas de vecinos,
recintos hospitalarios y jardines infantiles. El trabajo
que realiza es la recuperación de espacios
públicos abandonados para reacondicionarlos
como plazas, pintar sueños en murales, o bien
remozar juegos infantiles.
La
sede, ubicada en la parte alta del Cerro Cordillera,
es una colorida casa cerca de un singular anfiteatro,
donde está el epicentro de la acción
social. Se trata de un verdadero oasis dentro del
cotidiano paisaje, donde antes sólo había
un acopio de basura. Aunque su locación más
parece cercana a un precipicio, en verdad es la entrada
a un suelo firme de utopías concretadas.
Su
fundadora es Patricia Castillo Irribarren, una asistente
social que en 1989 se sintió llamada a cambiar
el gris panorama y unir a la comunidad para transformarla
en un lugar mejor. Así partió la idea,
que primero se constituyó como una ONG, en
el marco del programa de trabajo de CECAP. Al restringirse
el apoyo a las ONG a principios de los 90’ el
TAC se independiza y en 1997 se convierte en una organización
comunitaria. En ella trabajan profesionales de diferentes
ramas que aportan su esfuerzo a esta causa social,
que ya cuenta con una biblioteca comunal, un anfiteatro
para diversos usos, un huerto educativo y un reservorio
ecológico.
La
dinámica del TAC se basa en juntarse en comunidad
y desarrollar actividades para cuidar los espacios
comunes, utilizando constantemente nuevas herramientas
para crecer como personas. Desde la simpleza de sembrar
en un pequeño huerto común y mejorar
el aspecto del barrio, hasta organizar representaciones
teatrales y obras artísticas. Regularmente
se realizan talleres para niños, jóvenes
y adultos. Un contingente de cerca de 80 monitores
les enseña a escolares cómo relacionarse
con el medio ambiente y su entorno. Gracias a estos
talleres 780 niños están comprometidos
con la ecología del vecindario y, de paso,
aprenden desde pequeños que, siendo ciudadanos
activos y gestionando sus propios proyectos, el futuro
es menos atemorizante.
Semanalmente
grupos de niños y estudiantes de educación
superior se organizan en visitas a terreno y van interviniendo
los sombríos rincones del cerro, dándole
nuevos matices a los muros, limpiando los desperdicios
urbanos y aprendiendo de esta experiencia.
Sembrando sueños, cosechando logros
A
través del tiempo el TAC ha logrado posicionarse
y lograr el reconocimiento por su tarea. El año
pasado fue seleccionado entre cuarenta proyectos como
ganador del Premio Nacional del Medio Ambiente en
la categoría “Cambio Cultural y Educación
Ambiental” por su labor de rescate de lugares
públicos, identidad local y sentido comunitario.
La organización también ha recibido
una serie de estímulos, entre los que se cuentan
el Premio a la Innovación 1999, otorgado por
la Fundación Nacional para la Superación
de la Pobreza FUNASUPO y el Centro de Análisis
de Políticas Públicas de la Universidad
de Chile, además del Premio de la Fundación
Ford 2002 en la categoría de “Educación
Ambiental”.
También
este año recibió la distinción
del CONACE en el concurso regional "Buenas Prácticas
Comunitarias en Prevención de Consumo y Tráfico
de Drogas" y de la CONAMA, con el Primer Lugar
Regional en Medio Ambiente.
Pero su mayor estímulo no es el reconocimiento
público sino el constante desafío de
perseverar en su misión. En este centro comunitario
la planificación de las labores anuales es
realizada por el directorio, quien define semestralmente
el plan para la realización de las actividades.
Con
relación al patrimonio y a la cultura local,
el TAC realiza talleres de conocimiento y respeto
por el entorno y actividades de rescate de la historia
local, todo ello con el trabajo voluntario de una
red de profesores, profesionales, estudiantes, artistas
y escritores.
En
el TAC se realizan eventos abiertos al público
durante todo el año. Su espacio es utilizado
permanentemente por los vecinos, quienes han hecho
de este lugar una instancia de encuentro, conocimiento
y valoración de la propia cultura, particularmente
a través de los talleres sobre el patrimonio
y el entorno. Además, con regularidad se organizan
exposiciones, talleres de artes plásticas,
obras musicales y teatrales.
La unión hace la fuerza
Esta
premisa cada vez se hace más cierta en el acelerado
pulso social, donde las oportunidades son escasas,
pero la creatividad y la asociación permiten
superar las dificultades. El objetivo principal del
TAC es hacer que las personas y las instituciones
se comuniquen y retroalimenten, invitando a la comunidad
a sumarse a un esfuerzo colectivo que promueve el
aprendizaje y la formación de una conciencia
social. También se incentiva el reconocimiento
de una identidad propia y la interacción con
la diversidad cultural del sector Cordillera en Valparaíso.
Al
examinar las múltiples redes sociales que se
tejen a partir del TAC – Cordillera se puede
observar cómo ha cambiado la forma y el fondo
de la comunidad local.
Transformar un basural en un parque ecológico
y centro cultural, es el logro tangible, pero el valor
de esta iniciativa también es mensurable en
el cambio de enfoque de los habitantes del lugar.
En
este espacio los niños y jóvenes se
hacen protagonistas de su historia y adquieren la
capacidad de autogestión, cualidad que ha demostrado
el grupo responsable de la experiencia, quienes han
logrado mantenerse a flote gracias a su esfuerzo personal,
con muy pocos aportes de terceros, entre ellos FONADIS
y FUNASUPO, quienes les ayudan a solventar los gastos
de mantenimiento, que se aproximan a un millón
de pesos al mes.
El
TAC también ha significado un mejoramiento
de la convivencia y la calidad de vida de la comunidad.
Acciones de cuidado y manutención del patrimonio
local, son el corolario de un conjunto de valores
como el respeto por el otro y la conservación
de la capacidad de asombro, gestora de múltiples
sueños