¿Qué
encierra el Palacio Baburizza?
Más
de seis años lleva cerrado al público
el palacio Baburizza de Valparaíso, edificio
patrimonial que albergó al Museo de Bellas
Artes de la ciudad y que, además, constituye
una herencia de la tradición arquitectónica
Art Noveau en Chile.
Al momento de su cierre, en el lugar, se encontraba
la segunda colección pictórica de mayor
cuantía a nivel nacional –avaluada hoy
entre ocho y diez millones de dólares- ¿Dónde
está?, ¿Qué otras cosas de valor
había en el edificio? ¿Por qué
no se concreta la habilitación del recinto
en el que durante este año no se realizó
trabajo alguno? Estas son sólo algunas de las
interrogantes que motivaron esta investigación.

por Carlos
Morales Osorio
Construido
en 1916 y declarado Monumento Nacional en 1979, el
Palacio Baburizza constituye un icono cultural de
la ciudad de Valparaíso con una superficie
de 2.100 m2 emplazados en la zona típica patrimonial.
Por cerca de 25 años fue la morada del empresario
salitrero y filántropo, Pascual Baburizza,
quien, a su muerte, en 1941 -no se casó ni
tuvo herederos directos- testamentó a la ciudad
importantes donaciones entre ellas el palacio y sus
riquezas.
Por mucho tiempo el inmueble albergó al Museo
de Bellas Artes de la ciudad cerrando sus puertas
en 1998, según señala el director de
Cultura del municipio porteño, Jacobo Ahumada,
“decidimos cerrar el lugar para evitar que se
siguieran destruyendo las obras artísticas
que se encontraban en su interior”. Su ubicación
e importancia le valió ser parte del informe
presentado a UNESCO para postular a Valparaíso
como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Aprobada la
distinción patrimonial del puerto, el edificio
está resguardado ante cualquier modificación
que se le quisiese realizar, las que necesariamente
deben regirse por la normativa legal que resguarda
zonas históricas y patrimoniales.
Además del valor de la construcción
en su interior se encontraba un riquísimo legado
cultural para la ciudad, comprendido por obras pictóricas,
esculturas y libros, entre otros objetos, de los cuales
no está claro su paradero.
El
tesoro pictórico
Como
una forma de resguardar la valiosa colección
pictórica del Baburizza se recurrió
a la Fundación CREA para que sometiera las
245 pinturas del palacio a un proceso de restauración
-cuyo costo asciende a 500 millones de pesos- que
pusieran en valor las obras mejorando su estado de
conservación y, por ende, el incremento en
su cuantía que hoy se avalúa entre los
ocho y diez millones de dólares.
Las obras restauradas se encuentran en exhibición
en el Senado -edificio del Congreso Nacional-, en
la galería municipal y las restantes almacenadas
en la bóveda de un edificio de la ciudad; en
la espera que CREA culmine la última etapa
del proceso de restauración.
La colección
comprende un conjunto de pinturas francesas excepcionales
con autores de gran trayectoria y reconocimiento internacional
como: Éugene Louis Boudin, Louis Gabriel Isabey,
Henri Eugène Le Sidaner, Paul Désiré
Trouillebert, Galien-Laloue; León-Victor Dupré;
Albert Gabriel Rigolot; Félix Ziem y Henri
Emilien Rousseau, entre otros; maestros españoles
como Francisco Miralles y Galup, Julio Romero de Torres
y Francisco Pradilla Ortiz; además de importantes
artistas nacionales como: Johann Moritz Rugendas,
Thomas Jacques Somerscales, Juan Francisco González,
Alfredo Valenzuela Puelma y Alfredo Helsby.
El
desdén del Inmueble
En 2000
la Dirección de Arquitectura del Ministerio
de Obras Públicas de la V Región presenta
el primer proyecto conducente a restaurar el Palacio
Baburizza en función a su utilidad como Museo
de Bellas Artes de Valparaíso. La Dirección
desarrolló un proyecto para el inmueble municipal
que se sometió a la evaluación protocolar
de la Secretaría Regional Ministerial de Planificación
(SERPLAC) V Región, para evalúa que
los proyectos a desarrollarse cumplan con una formulación
acorde a los instructivos de fiscalización
establecidos para el sector.
En la solicitud de recursos presupuestarios, cursada
para el año 2001, se califica la propuesta
con RS –recomendado sin condiciones- que en
su aspecto formal autoriza que se dispongan recursos
dado que: “la Intendencia Regional ha manifestado
su interés evidente por el proyecto”,
por lo que “la actual solicitud se aprueba sólo
para una primera etapa de obra gruesa del edificio”.
Se aprobó un total de 230 millones de pesos
provenientes 80 millones del Fondo de Desarrollo Regional
(FNDR) y 150 millones de fondos sectoriales de la
Comisión Presidencial de Infraestructura Cultural
de la Presidencia, las obras concluyeron en abril
de 2002. Para la segunda etapa, periodo 2002, SERPLAC
observó que el proyecto no estaba completo,
a pesar de ello se aprobó un total de $96.359.957.-
financiados por fondos sectoriales de la Comisión
de Infraestructura Cultural de la Presidencia que
permitió la terminación de obras de
restauración pendientes en diciembre de 2002.
En su formulación
el programa mantenía la falencia de no contar
con un proyecto de museología que complementara
todos los requerimientos para la habilitación
del Bellas Artes porteño, por lo que se desarrolló
una licitación pública para la realización
del proyecto de museología por un valor de
25 millones de pesos. La licitación no fue
adjudicada y se bajó, tras cartón la
Dirección de Arquitectura generó un
proyecto propio que se encuentra en una nebulosa en
cuanto a su formulación y los profesionales
que lo generaron; al consultar a los directivos de
arquitectura declinaron conversar del tema.
Este año se podría decir que sólo
fue tiempo perdido para la habilitación del
Museo de Bellas Artes; el recinto permaneció
cerrado sin que se realizará mejora alguna
y las solicitudes presupuestarias para el periodo
2005, que ascienden a más de 200 millones de
pesos, no se puede garantizar que estén aprobadas
para la concreción del proyecto el próximo
año.
¿Qué
otros objetos había en el palacio?
A nadie
ha dejado indiferente el estado de abandono en que
se encuentra el palacio y más aún intriga
saber dónde están los otros objetos
valiosos que se encontraban en su interior.
Como una forma de esclarecer el paradero de las “riquezas
del palacio” consultamos al director de cultura
del municipio porteño, Jacobo Ahumada, quien
señaló: “todos los años
nosotros pedimos que se haga una revisión.
Este año dejamos claro cuales eran las obras
de arte y todo lo que no tenía valor, digamos,
se dio de baja.
Pedimos una revisión del inventario y sacamos
cosas de ahí para ponerlas en otros inventarios
para que en él del Baburizza queden sólo
las obras de arte”. Al ser consultado por la
biblioteca que había en el recinto -que en
teoría sería la biblioteca personal
de Joaquín Edwards Bello- manifestó:
“Todo eso está inventariado en conjunto,
por paquetes, lo que estamos haciendo ahora es un
inventario de cada uno, se abre un paquete y se establece
autor y nombre de cada libro. Los libros los guardamos
en cajas, para que estén más seguros”.
Al solicitar a la jefa de inventario del municipio,
Miriam González, las nóminas de objetos
valiosos de entre los años 1997 y 2004 –documentos
públicos que conforme a la Ley de Probidad,
deben estar al acceso de los ciudadanos para garantizar
la transparencia de la gestión pública-
señaló que no podía entregar
la información si no era autorizada por el
jefe de prensa del municipio, Julio Rojas. En reiteradas
ocasiones le solicitamos los antecedentes -invocando
incluso la Ley de Probidad- sin que permitiera acceder
a la nómina de los objetos valiosos que en
algún momento estuvieron en el palacio.
Dada
la conmoción, la Contraloría Regional
dispuso de un equipo especial que determinara el paradero
de algunas pinturas y esculturas de la colección,
sin que se esclareciera la ubicación de otros
objetos importante del patrimonio de la ciudad tras
el término de la administración Pinto.
La situación
que afecta el futuro del Palacio Baburizza es del
todo incierta. No se entiende que en un edificio patrimonial,
parte de la carpeta de postulación entregada
a la UNESCO, en que ya se han invertido cerca de 400
millones de pesos para remodelación y otros
500 millones en la restauración de las pinturas
aún sea un proyecto inconcluso; más
aún si consideramos que éste fue el
primer proyecto desarrollado por la Comisión
de Infraestructura Cultural del Presidente Lagos y
el único que aún no está terminado.
El Baburizza es un mal ejemplo de situaciones que
no deberían ocurrir en la Capital Cultural
del país y que se puede transformar en un nuevo
punto negro para la designación patrimonial
de la ciudad, en que se pretende el rescate de una
riqueza cultural que pertenece a todos los porteños
y, porque no decirlo, a la humanidad. 