Compañía
Circo en Picada
El reto de aportar contenido a la técnica
El circo teatro
o nuevo circo es una rama relativamente nueva de las
artes escénicas que llegó para quedarse.
No son pocos los que cultivan esta variante y no menos
los que terminan preocupándose excesivamente
de la técnica, olvidando lo principal de un
montaje, como es la narración y entrega de
una historia potente, preocupación que en el
caso de esta compañía y particularmente
de la obra El Artista del Trapecio, ha sido prioritaria.

Por Rodrigo
Benavente Braniff
Hablar
de los inicios del Circo Teatro en Chile es remitirse
a La Negra Ester o a Las Siete Vidas del Toni Caluga,
ambas, obras innovadoras que combinaron comedia, teatro
y maquillaje con características que rescataron
de lo circense, más que las rutinas, el color
del circo. Urgencia que muchos acróbatas han
llamado la necesidad imperiosa de comunicar, misma
necesidad que hoy sigue vigente en las nuevas compañías
a través de la incesante búsqueda por
encontrar el equilibrio entre la perfección
técnica y el ser capaces de contar una historia.
Esta búsqueda no es ajena a la compañía
Circo en Picada que por estos días se presentará
en los Carnavales Culturales con un espectáculo
callejero de notable factura técnica, pero
que es sólo una muestra autobiográfica
de lo que han trabajado por casi un año en
lo que será su opera prima, que preparan en
las maestranzas de Ferrocarriles en el sector del
Cerro Barón. La obra, adaptación del
cuento de Franz Kafka, Un Artista del Trapecio, está
financiada por el FONDART regional.
Circo
en Picada, como compañía, se formó
de la fusión de las agrupaciones Cílico
Circo y Quinto Circo, tras un “pololeo”
de más de tres años en que se encontraban
en distintas partes durante sus giras y de donde surgió
la idea de hacer algo en común. No obstante,
es solo hace poco más de un año que
Ingrid y Tomás convocan a la gente para montar
este cuento de Kafka, que venían masticando
hace tres años y del que ya tenían medianamente
clara la dramaturgia. Luego vino el espacio mediante
gestiones con Merval y finalmente el FONDART 2004,
que con más de 6 millones de pesos les dio
el impulso suficiente como para concretar este anhelado
sueño, que se estrenará el próximo
7 de enero.
Nos juntamos
con la decena de actores, trapecistas, músicos
y técnicos que conforman la compañía
en los tremendamente espaciosos galpones de la maestranza
que podrían ser el sueño de cualquier
amante de los trenes. Ciertamente los descoloridos
galpones, la atmósfera industrial, las vías
deterioradas y una colección de coches -incluidos
restos de los carros del desastre ferroviario de Queronque-
dan un marco imponente a este emprendimiento.
Es sobrecogedor presenciar los ensayos con el sonido
de fondo del mar, el graznar de las gaviotas o el
silbato de una locomotora que transita rauda por el
sector. Ahora, lo que presiento dará más
valor a esta obra, es la preocupación de sus
integrantes por aunar armoniosamente una historia
potente y que les es muy familiar, con un excelente
trabajo técnico, en la eterna búsqueda,
según indican, del equilibrio entre el virtuosismo
y la comunicación efectiva de una historia.
“Tenemos destrezas circenses, pero también
el contenido y la preocupación por lo social
que nos aporta el venir de trabajar en la calle en
contacto con la gente”, afirman.
Volver
a creer
Pero
la historia no es tan simple, la labor contempló
el acondicionar el espacio, trabajo que les tomó
más de 6 meses y en el que, confiesan, hicieron
de todo, menos abocarse a la obra. Soldar, cavar,
martillar o limpiar, fue trabajo diario durante esa
época, esfuerzos que, concuerdan, les dieron
el afiatamiento necesario para enfrentar el trabajo
de la obra propiamente tal con un espíritu
de equipo conseguido, precisamente, mediante esas
actividades. “Por otro lado, esto también
fue lo que nos dio la empatía necesaria con
quienes trabajaron acá por tantos años
y que precisamente fue la base del espectáculo
callejero que presentaremos en los Carnavales Culturales”.
Creen
que el lugar y la propuesta fue decidora a la hora
de adjudicarse el FONDART 2004, pero más allá
de ello, indican que “fue como volver a creer
en este tipo de fondos, ya que no hubo ningún
movimiento de influencias más que el entregar
un proyecto realizado a cabalidad” Y si bien
tienen conciencia de que la elección del espacio
influyó fuertemente en la adjudicación,
se sienten orgullosos de haber imaginado y gestionado
la intervención en un sitio como este, “más
aún cuando la obra contiene la historia de
trapecistas, actores, músicos y técnicos,
que es todo lo que somos”, recalcan.
Escuela
Concuerdan
en que en la zona no hay mucho espectáculo
de nuevo circo o circo contemporáneo, como
gustan llamar a lo que hacen, y a pesar de que han
dictado algunos talleres, no sienten que exista una
escuela de circo propiamente tal, como en el caso
del Circo del Mundo, de Santiago, que incluso ha incursionado
en el trabajo poblacional. “La idea de formar
escuela nos parece muy ambiciosa y no creo que, por
ahora, pueda ser abordada en la zona”. Por otro
lado convienen en que este arte tiene mucho de autodidacta
y ya en su génesis “el circo abrió
una puerta importante a la expresión en Chile
luego de la dictadura, fue como encontrar el nicho
despejado en áreas como el parque forestal
en Santiago o el muelle Vergara acá, cambiándole
la cara a nuestras ciudades”.
Cajeros
automáticos para aventureros
Tampoco
les es ajeno el fenómeno de los semáforos,
y aunque sienten que es una muy buena escuela, de
la cual muchos de ellos se han nutrido, no pueden
menos que reconocer que el tema se ha desvirtuado,
transformándose muchos de esos espacios en
burdos espectáculos que tienen que ver más
con la mendicidad que con una intervención
artística, “el fenómeno de los
semáforos en Latinoamérica es fuerte,
hay países como Argentina que son exportadores
de semaforistas, de hecho son los cajeros automáticos
de la gente que anda viajando, pero eso no quita el
hecho de que debieran valorar más lo que hacen,
para entregarlo como un espectáculo más
acabado. Ahora hay de todo, ya que uno sabe lo que
es tirar cinco o tres pelotas”.
Como
la cigarra
Saben
que no son muy conocidos, aunque lo adjudican al hecho
de que han estado en un trabajo silencioso que, recién
ahora, comenzará a dar frutos, tanto así
que la gerencia de Merval hace muy poco se enteró
del proyecto real en el que trabajaban y, por supuesto,
del FONDART, por lo que apuestan a que el momento
del estreno será la eclosión del arduo
trabajo subterráneo de un año.
Sobre
el futuro, prefieren no manifestarse, ya que se encuentran
totalmente volcados a este trabajo, tanto que, siendo
itinerantes por naturaleza, no avizoran viajes en
un futuro cercano. “No sabemos nada de lo que
venga más adelante, por lo que estamos completamente
comprometidos con lo que estamos haciendo. Por otro
lado, siempre volvemos y volveremos a la calle para
recibir el power de la gente, la energía de
la calle es insustituible”. Y eso no lo han
perdido, de hecho –cual vampiros- se han retroalimentado
de las emociones de los ex trabajadores de la maestranza
que los han ido a ver y según cuentan, se han
emocionado hasta las lagrimas al ver revivir parte
de la que fue por tantos años su forma de vida.
Conforman Circo en Picada:
- Ingrid Flores
- Tomás Kaulen
- Alvaro Pavez
- Pato Giro
- Rodrigo Quiroz
- Tevo Riquelme
- Claudio Pérez
- Miguel Razzouk
- Carlos Muñoz
- Willi
