Un trozo de realidad
“La joya del Pacífico”

 

 

Por Mauricio Carreño Araya

 

Llegamos al teatro escuela La Matriz para asistir al estreno de “La joya del Pacífico”, montaje de egreso de una nueva generación de actores. Accedemos a la sala Herbert Jonckers ubicada en lo alto de una casona por intrincadas escaleras propias de este puerto, entrando luego a la escena que en esta ocasión es un topless, donde la acción ya ha comenzado, tal cual como cuando uno es visitante de esos centros nocturnos, hay algo que ya pasó, y mucho por suceder, y así como en la vida obtenemos sólo un trozo de la realidad.

Esta primera sensación da cuenta de la obra: un recorte de la noche porteña, en su faceta más oscura en cuanto a las pasiones, lo ilícito y los dramas de existencias marginales mostradas en toda su crudeza.

Nos trasportamos en el tiempo y en el espacio para aparecer en un tugurio cercano a la plaza Echaurren, o a los pies del cerro Barón. Caen aquí las palabras de intención de los actores al realizar la investigación que concluyó en la obra: ”... nosotros no fuimos a observar desde lejos o como en un laboratorio, llegamos hasta los topless como clientes. Entramos a vivir la experiencia, a tomar el trago que ellos beben y a compartir con las chicas, conociendo su lado humano.”

Así, la historia comienza con los preparativos para abrir el topless, las chicas conversando tras bambalinas y un barman raro limpiando el local. De allí van apareciendo las bailarinas, y en sus conversaciones nos vamos adentrando en sus vidas, sus hijos lejanos, sus anhelos de irse a otra parte, y a pesar del mundo en que viven su veta más humana de solidaridad unas con otras, y luego también sus profundos odios y rencores, reflejando en un oscuro boite porteño la sociedad de la que son parte con sus profundas contradicciones.

Hoy el topless no va a abrir al público ya que aparece una manera más fácil de hacerse con dinero: un negocio de drogas. Se cierra entonces el trato en que todos saldrán beneficiados, pero como en la vida misma al querer mucho se obtiene nada, el negocio se frusta.

Asistimos en el final a un juego de múltiples traiciones y dobles juegos, donde nos parecieran decir: nadie confíe en nadie, porque luego la traición es feroz. Y el que apunta con un arma, pronto es engatillado, y el que cree ganar luego esta irremediablemente perdido.

Un final un tanto embrollado tal vez por la ausencia de un texto, donde las cosas no quedan muy claras, donde la violencia desborda, el vocabulario punza, y la tensión sube.

Salimos con la sensación de haber estado en el topless “La joya del Pacífico” y su cercanía a la realidad sin profilaxis ni pausterizacion.

Bien por estos nuevos actores que la juegan.


Ficha técnica.
Título de la obra: “La joya del Pacífico”
Creación colectiva realizada por los actores sobre la base de improvisaciones
Dirección: Rodrigo Achondo ("MunChile", "A mi manera", "Las perras de Colón")
Elenco:
Karen Rübke, Danilo Llanos, Chantal Subiabre, Mauricio López, Claudia Mena, Pablo Moreira, Daniella Misle, Germán Henríquez y Joyce Rogers.
Realización escenográfica de Carlos González.
Compañía de teatro La Matriz, 2003