Entrevista
Katty López, directora del colectivo
La Peste
Pertenece a la
primera generación de actores formados en la
“Escuela La Matriz”, ha participado en
montajes como “El pueblo de las siete viudas”
y “Kaspar” además asumió
la dirección del colectivo “La Peste”
responsable de la organización del “Primer
encuentro de teatro porteño independiente”
realizado en el verano del año 2004.
Con “La Peste” tiene dos obras a su haber,
“Desarmados” y “Noto que exhalas”
ambos montajes callejeros presentados en los pasajes
más recónditos de Valparaíso.
En la actualidad hace clases en “La Matriz”
y realiza talleres tanto para adultos como para niños
(dirigió la obra “De caer…siempre
a oscuras” piezas cortas de Tennessee Williams).
Por Rodrigo
Acevedo G.
¿Cómo
llegaste a tomar la dirección del colectivo
“La Peste”y cuál es la evolución
que sientes que ha tenido el grupo desde el trabajo
en “Desarmados” A “Noto que exhalas”?
K. L.:
En la obra “Desarmados” (estrenada el
7 de marzo del 2003 en el pasaje Garibaldi) nosotros
hicimos un trabajo colectivo, sin embargo necesitábamos
de alguien que viera la obra desde fuera y ya, desde
ese momento asumí mi rol de directora, y lo
que tenía claro era que iba a ser en la calle,
por las características de la historia y porque
me parece que podía encontrar un nuevo lugar
dentro del teatro callejero , me gusta mucho la calle
, creo que es muy importante y un desafío que
un actor pueda interactuar con el espacio real.
En “Noto que exhalas” fue una cosa casi
fortuita, estábamos en un receso creativo,
además estábamos a cargo del “Primer
encuentro de teatro porteño independiente”
por lo que no teníamos tiempo, asi es que planteé
la necesidad de hacer un trabajo de investigación
corporal en un mes montamos y nos mantenemos haciendo
cosas para que el nombre de el teatro “La Peste”
siga, asi es que me contacté con gente que
estaba trabajando en el campo corporal. Aquí
siento que fue una cosa súper mía ya
que quería trabajar en un lugar que fuera característico
de Valparaíso, un lugar que tuviera pendientes,
cerros y me permitiera trabajar los distintos planos
dentro de este espacio.
Ahora no se si hay una evolución, pero sí
“Noto que exhalas” me identifica mucho
más, porque tiene que ver con el trabajo de
investigación corporal que es lo yo más
he realizado desde que salí de la “Escuela
La Matriz”.
Pasaste de un
lugar más limitado, como es el caso de los
pasajes en la obra “Desarmados” a uno
más abierto, con un Valparaíso más
tridimensional en “Noto que exhalas” ¿Cuál
es tu manejo de los espacios y cómo llegas
a ellos?
K.L.:
En “Noto que exhalas” tenía claro
que necesitaba un lugar con escaleras, pendientes
y que pudiera ver el mar, y tenía la sensación
de poder hacer cosas a distancia, de niña me
imaginaba estar viendo una obra y que pasara algo
en una ventana, o alguien corriendo, puras imágenes
que no tenían mayor valor. Así busqué
hasta que me acordé de haber estado con “Desarmados”
en la calle Almirante Latorre (en el cerro Monjas),
la gente nos conocía y había buena onda
con ellos, asi es que este trabajo nos llevó
poco tiempo, cerca de un mes y medio.
Toda la labor coreográfica fue hecha de manera
colectiva, ahora respecto al uso del espacio, tenía
claro las direcciones que quería armar, las
entradas, las salidas…
Al momento de
pedir la cooperación voluntaria, recuerdo que
le pediste a la gente que por favor no echara monedas
de 5 pesos ¿por qué crees que la gente
no respeta el teatro callejero?
K.L.:
Yo creo que es un lugar que hay que ganarse, siempre
le digo a los cabros que es un trabajo a largo plazo,
si nosotros dejamos de actuar en la calle, la vamos
a perder y la única forma de educar a la gente
en el teatro es hacerlo masivo.
Indudablemente, hay una creación artística
que a uno le importa y que se encuentra en la medida
que pasan los meses , los años, pero principalmente
me mueve eso , que quede en las generaciones futuras,
y de hecho en el taller de montaje “ De caer
…siempre a oscuras” , todos los fines
de semana hubo mucho público , si bien el espacio
es pequeño, la gente me llamaba a la escuela
como Katty López y lo digo muy humildemente,
para preguntarme por la obra y yo pensaba , pucha
se está logrando de alguna manera .
Respecto al público que nos ve en la calle,
a mí, la dura, me daría lo mismo si
la gente del sector me dé diez pesos, pero
iban estudiantes de teatro que te echaban monedas
de a peso y después se iban a carretear, eso
me parece una ofensa muy grave, la gente de teatro
era la que menos dejaba plata…
El irrumpir con
el teatro en lugares públicos supone que se
enfrentan a variados contextos, que la gente los mire
en forma extraña, el tránsito de vehículos
o que les ladre un perro ¿Cuáles fueron
las reacciones que viste en la gente en general y
cómo manejaban los actores esas situaciones?
K.L.:
Nosotros ensayábamos 2 ó 3 veces en
los lugares, asi es que nos cachaban, en general la
gente del sector entendía de lo que se trataba
y cuando alguien pasaba por ahí era el minuto
para que los actores trabajaran sobre eso y era súper
complicado, les explicaba que había un límite
muy delgadito en que podían fácilmente
agarrar para el hueveo a la persona y se convirtiera
en una molestia , algo que a mi no me gustaría
que me lo hicieran, y lo otro es que por tratarlos
con tanto respeto, no se logre la interacción
con la gente ,que fue lo que pasó en “Noto
que exhalas” y fue por el poco tiempo que tuvimos
para ensayar.
¿El próximo
montaje de “La Peste” va a ser nuevamente
en la calle?
K.L.:
Sabes que estamos en la duda, porque está complicado
la verdad, yo si o si quiero hacer algo en la calle
sea o no sea con “La Peste”, nos ha costado
harto este año trabajar, ha sido súper
lento.
¿Cuál
es tu opinión del proyecto teatral que lleva
adelante la escuela “La Matriz”?
K.L.:
Pertenezco a la primera generación que salió
de esta escuela, creo haber tenido buenos profesores,
y siento que la gente que egresa de acá por
lo general o al menos los cercanos, es gente de teatro,
más allá que sean buenos actores o directores.Con
mis compañeras que egresamos armamos “La
Peste”, la generación siguiente quedó
media débil está Denisse que es una
buena directora pero no tiene nuevos proyectos, Gabi
que se dedicó a la producción , luego
siguió la que armó la compañía
“Vacabrutateatro” ( Iván Rojas
y Andrea Ortúzar ),está el curso que
salió ahora (Daniela Pardo y Elena Jarpa) que
presentaron la obra “Sinfonía”
y que siento que están bien solas.
A mi me parece que el proyecto de la escuela es una
cosa súper valorable, desde que nace hasta
ahora, que no hayan cerrado, viendo que no hay plata,
no hay alumnos, no nos pescan por ninguna parte, por
miles de cosas… me parece notable que no digan,
bueno cerremos esto, creo que es un espacio muy bonito
y abierto al menos para nosotros, sin embargo, siento
que debe fortalecerse trayendo excelentísimos
profesores o sea competir con la cantidad de escuelas
que se han abierto desde el lugar que le corresponde
y no es ni por tener una gran infraestructura, ni
tener excelentes equipos o porque Ximena Flores sea
una directora conocida , sino por la calidad de lo
que se haga .
A la escuela le ha faltado seguir una línea
definida, es decir, si queremos trabajar desde un
lugar más subversivo , por decir una cosa,
que se la jueguen por ese lado, es un poco ambiguo
todo … estamos un poco indisciplinados , muy
blandos con los alumnos y las cosas están siendo
charchas como en todas partes no más, me impresiona
ver muestras de otras escuelas y no es por ser fans
de “La Matriz” , de hecho hay cabros muy
buenos pero les están metiendo el dedo en la
boca , les están enseñando unas huevás
que tu dices oye por favor eso ya no existe , la UPLA
me parece lo mejorcito que hay ,he visto trabajos
del DUOC o de la Universidad del Mar que yo digo cómo
están engañando a estos cabros, esa
sensación me da a mi .
Por lo general en “La Matriz” hay buenos
profesores, pero se van pronto porque la cosa es muy
pobre , hay que tener un piso sólido para estar
aquí , cuesta que venga gente de Santiago ,
creo que para ellos es casi un sacrificio venir a
hacer clases entonces insisto en que debe tener una
línea más clara, tiene que tener montajes
como teatro todos los semestres, hacer funcionar la
sala , no pueden seguir pensando en los puros proyectos
… y bueno no pasa nada, con todo eso sigo creyendo
que es un buen espacio y me gustaría seguir
trabajando aquí.
¿Cuándo
decidiste entrar a teatro?
K.L.:
Es súper fome lo mío, recuerdo haber
visto fotos de gente actuando, me llamaba la atención
la ópera o el teatro que daban a veces en la
televisión, lo encontraba fascinante.
Cuando entré al liceo una profesora de castellano
llamada Arlette Lucares nos hacía teatro, yo
era inquieta y casi no pasaba en la sala entonces
cuando se hacía el festival de teatro en el
liceo, yo era feliz, ella se preocupó mucho
de apoyarme y reforzar el teatro en mí. Más
tarde intenté entrar a la U.de Chile y no quedé,
fue un fiasco, creo que antes de entrar a la escuela
vi dos obras, una de “La Troppa” y “Taca
Taca mon Amour” ( del “Teatro del Silencio”
dirigido por Mauricio Celedón) y fueron cosas
que me dejaron para adentro, pero la verdad es que
yo entré a esto sin saber mucho, de hecho Arlette
me decía que no estudiara teatro, usted es
muy buena pero la gente de teatro debe ser gente muy
culta, no puedes ir y pararte en un escenario, sólo
en el camino me fui dando cuenta un poco de lo que
quiero.
¿Qué
piensas de lo que está ocurriendo en la escena
local?
K.L.:
El teatro en general aquí no me gusta mucho,
me da mucha pena, tengo la esperanza de que las nuevas
generaciones al abrirse estas escuelas generen algo
real y contundente ,que se abran espacios , se hagan
investigaciones o si va a hacer algo dentro de lo
clásico que sea potente , porque me parece
que las cosas acá son de pésima calidad
, o sea en los “Tsunamis Teatrales” me
parece increíble que se presenten obras que
se hicieron hace diez años y que las compañías
las vuelvan a presentar , eso me parece rarísimo
, ¿cómo no hay otra creación?
, eso es triste y sé que no es fácil,
que no hay espacios, si bien a mí me han acogido
un poco mejor, pero yo tampoco tengo una sala con
“La Peste” por eso es que empezamos a
ensayar en la calle, por eso creo que hay que buscar
la forma.
Mi principal motor por un par de años más
es masificar el hecho teatral desde el lugar que sea
e insertarse en el lugar que corresponde, eso es lo
que más me mueve, soy partícipe de trabajar
en la investigación corporal que es un tema
que me interesa mucho dentro de lo que soy , no tengo
idea de danza soy actriz , pero debo fortalecer ese
lugar , es un rollo muy mío , creo que las
cosas cuando son con trabajo mas allá de que
a uno le guste o no, cuando te embarcas en algo y
le pones todo el alma y le dedicas tiempo como debe
ser , eso me interesaría que pasara para que
no se sigan dando obras tan mediocres.
¿Qué
te pareció la última obra presentada
por la Escuela La Matriz, “Sinfonía”?
K.L.:
No, no me gustó el texto, lo encontré
muy básico en lo personal me parece muy interesante
como imagen el tema de las siamesas y de dos cuerpos
pegados y como sobreviven pero es como más
para una película, pienso en David Lynch, pero
teatralmente no me parece.
¿Piensas
que se desaprovechó la oportunidad de haber
presentado algo más contundente?
K.L.:
Encuentro que hace tiempo que en la escuela los egresos
son malos y lo saben ellos, mi egreso fue con el Rodrigo
Pérez y fue con bombos y platillos, para las
actrices y la escuela fue algo muy bueno, pero de
ahí en adelante vino el Achondo que presentó
“La Joya del Pacífico” que fue
el egreso del año pasado, no me gustó
nada, hace unos años fue “Las Huachas”.
Personalmente siento que todo ha sido un vacío,
poner a directores que son conocidos o medianamente
conocidos para qué, o sea estoy de acuerdo
que debe haber gente conocida , no sé, para
que se inscriban más alumnos , pero “Sinfonía”
( bajo la dirección de Cristian Keim) me pareció
un desastre, no me gustaron las actuaciones , el espacio
, el texto , no muy mal , yo veo a un par de actrices
que salen de ahí y digo que lata , las conozco
no más y por eso uno les tiene cariño
pero no, me parece un muy mal trabajo. 