La Patogallina:
Somos un colectivo hecho a mano.

 

A fines de enero se presentó en la Ex Cárcel de Valparaíso la obra Gritos de Guerra, producida por el autodenominado Departamento de Extensión del Colectivo La Patogallina. La oportunidad permitió, además de presenciar el nuevo trabajo, conocer a esta tribu de creadores polifuncionales, quienes con escasos tres montajes, "A Sangre´e pato", "El húsar de la muerte" y "Gritos de guerra", han logrado el respeto del medio teatral chileno y buena crítica por parte de la prensa nacional y europea. Sustentados en la autogestión, la precariedad de los elementos que utilizan en sus montajes, la irreverencia y la crítica social- conceptos que declaran no estar dispuestos a transar-, el colectivo realizó una introspección a su quehacer y la coyuntura que vive el teatro en nuestro país.


Por Rodrigo Acevedo G. y Carlos Morales O.


Se conocieron en un taller de malabares en el Parque Forestal (1996) desde donde improvisaron un número que titularon "A sangre´e pato". Desde un principio se plantearon la búsqueda de un lenguaje a partir del teatro callejero, autodefinido como "teatro rock o punk" por la postura radical que sostienen.

El "Húsar de la muerte" les dio reconocimiento. Itineraron la obra por el país, parte de Latinoamérica, España y Francia.

Se plantean como "maestros chasquillas del teatro" y no existe cabida a los clichés del artista y lo académico. El colectivo compuesto por gente formada en distintas áreas como actores, técnicos, muralistas, músicos, artistas plásticos y gente que comenzó a actuar a partir del grupo, mediante trabajo serio y esfuerzo se ha ganado un espacio en la escena nacional.

 

Proceso de creación

Antonio Sepúlveda, diseño y concepto estético: "Para trabajar en un montaje nos encerramos como laboratorio, como presos, como locos, con camisa de fuerza dentro del espacio de creación y ensayo. Todos hacen propuestas, lo que implica que nos enajenamos un poco.

No hacemos esteticismo gratuito, porque esté de moda; se trata que la obra lo necesite. Así, la historia te conduce a un estallido de campo visual-experimental donde puedes recurrir y al involucrarte con el tema puedes jugar infinitamente"

¿Se sienten obreros del teatro?

Martín Erazo, director del colectivo: "Nosotros hacemos todo, no sabemos como trabajan otras compañías pero me sorprendo cuando veo técnicos armando, después llegan los actores, etc. Para nosotros eso no existe ni va a existir nunca. Esta forma de hacer teatro surgió de nuestro mismo trabajo y sólo nos damos cuenta cuando vemos a otras compañías. Vivimos en un mundo cerrado. No cachamos mucho el ambiente teatral general y lo que hemos visto lo encontramos lamentable, a excepción de grupos como "La Troppa", u otros que están trabajando concientemente.

Es que el tema del teatro es muy serio, no en el sentido de fome, sino por el trabajo que significa. Aunque sea una comedia debe trascender, el trabajo que hay detrás debe ser serio, si no eres una compañía mediocre. En ese sentido no estoy conforme con lo que somos, para nada siento que hayamos logrado algo. Nos falta mucho más rigor y trabajo si queremos lograr avanzar, no se puede hablar mucho con apenas tres obras. Una de las cosas vitales en este trabajo es la paciencia".

¿Cómo es el trabajo de dirección dentro de un "colectivo" en donde todos aportan?

M. E: "El trabajo de un director es organizar esos aportes. Cuando uno dirige tiene una concepción general y sabe o presiente hacia donde va ese trabajo, tanto en actuación como en la música. Tú eres una especie de filtro donde sabes si eso sirve o no para el camino que ya tomaste, eres el encargado de guiar todas esas opiniones y ayudar a complementarlas. Hay muchas cosas que ellos improvisan, opinan, aportes que tú no te esperas, por lo que el proceso creativo se enriquece".

¿Piensas que el teatro es una buena herramienta para reinterpretar la historia? M. E:

"Veo al teatro como una herramienta, pero para decir lo que uno quiere decir. En ese periodo queríamos hablar de ese momento histórico, de Manuel Rodríguez, y obviamente cuando te acercas a la verdad de los hechos siempre te vas a alejar de la historia como está escrita debido a la subjetividad de ésta y de cómo se enseña en los colegios. Por ejemplo para el Húsar leímos muchas cartas, no hicimos una interpretación entre O´Higgins, Rodríguez, y la persona que mató a Rodríguez, así cuentas algo que realmente ocurrió.
Hay gente que encuentra fuerte esto, pero es la verdad, para nosotros es súper importante, que la gente vea el espectáculo y se sorprenda con su propia historia y de cómo un país avanza sin estar cimentado en su verdadera historia. Creo que muchos de los defectos que puede tener nuestra forma de ser y avanzar "cómo se piensa", parte de que nuestra memoria es muy frágil, hay demasiada mentira en todo esto."

¿Eso explica la conexión que hacen ustedes entre el Húsar y la dictadura?

M. E: "Claro, la historia se repite y una de las razones es que si tu reconoces al dictador como dictador y no como presidente, un niño 20 años después dirá: "éste fue un dictador", pero si dejan escrito que fue presidente, no es lo mismo. Nos interesa que la gente relacione a O`Higgins con Pinochet, y a Rodríguez con la gente que soñó con algo distinto. Creo que ahora la palabra lucha es mal mirada. Te dicen "este gueón se quedó pegado". Siento que los ideales y la lucha personal y colectiva son una razón de vida".
A. S:"En la comuna de Vitacura nos proponían financiar una temporada a cambio de sacar el cuadro de Pinochet que usamos en la obra, cosa que consideramos intransable y simplemente decidimos no actuar".

¿Qué les parece la propagación de nuevas escuelas de teatro frente al camino de la autogestión?

M. E.: Lo de la educación es un tema súper delicado, yo creo que en ese sentido estamos cagados.

Ustedes están fuera de lo académico.

M. E: "No podemos estar de otra forma porque es la realidad que hay, en el colectivo actúa gente que aprendió a hacer teatro con la Patogallina, que no tiene estudios formales. Pero la educación es grave porque es mucha gente la que entra a estudiar y cuando tú entras a estudiar te entregas a lo que te van a dar, y claro, se arman escuelas en tres meses, gente de televisión que no trabaja en teatro y sé que hay gente que está puro hueveando, que hace teatro comercial, y que va a estar en eso toda su vida; y eso se lo va a enseñar al resto, en eso estamos cagados. Nosotros hacemos lo que hacemos y esperamos que la gente lo vea y diga: "estos tipos parece que están haciendo algo distinto, se están sacando la cresta por lo que hacen". Creemos que esa es una forma de "hacer escuela", pero no podemos evitar la cantidad de gente que está matando esto".

 

La música en función del teatro.

Cecilia Cantó, composición musical: "Primero se trabaja con el concepto general de la obra. En Gritos de Guerra, el concepto era: la impotencia, la desesperanza, así como compositora me pregunto: ¿Qué es para mi la impotencia?, ¿qué armonías me sugiere?, y en base a eso empiezo a componer, trato de encontrar la instrumentación.

Para cada montaje nos planteamos que lo importante es que la música y la actuación sean paralelas. No creemos que los actores hagan su trabajo y nosotros veamos el ensayo y luego componer en la casa, sino, que investigamos en conjunto, como una retroalimentación. Este es el principio fundamental en nuestra idea de trabajo."

 

Experiencia en Europa

¿Compartes la visión de que en Europa el Teatro es técnicamente perfecto pero carente de alma?

M. E: "Totalmente, de hecho no quiero ver más espectáculos así. Tu puedes crear súper producciones a nivel estético o técnico, incluso actoral, mucha precisión, pero sin ese espíritu o necesidad de contar algo, esa obsesión de contar una historia y transmitirla, pienso que son una "paja" técnica, un circo vacío.

Existiendo una infraestructura enorme en Europa, están perdidos con los temas, de repente encuentran cosas interesantes en África o Latinoamérica, absorben de ahí un poco, les dura un tiempo, y ya.
Son países viejos y no han encontrado nuevos temas aunque tienen cosas que yo encuentro son alucinantes, como el tema de los inmigrantes".

Es difícil para las compañías cuando empiezan a manejar "plata" mantener su identidad, en el sentido de lo que venían haciendo. El "Húsar de la Muerte" lo hicimos con puros desechos y aunque tuviésemos plata para hacer otro espectáculo no lo haríamos. Se tiende al gran escenario, es ahí donde "cagan" las compañías, donde se pierden, siento que al "Teatro del Silencio" le pasó eso".

A. S: " Es un teatro más seco, más técnico, tienen muchas cosas solucionadas a nivel de producción, y a nivel socio-político no les quedan muchos temas que reclamar, por lo tanto ves historias banales. Acá siento que el teatro necesariamente debe decir algo."

 

 

"GRITOS DE GUERRA"

Gloria Salgado, actriz: "Nació como una necesidad de experimentar en el teatro y en la danza, integrando ambas cosas, por una cuestión de afinidad como actrices.

Sandra (Figueroa) y yo partimos con un pequeño trabajo, la primera compatibilidad que surgió es que ambas habíamos estado en obras en donde el protagonismo lo tenía un hombre, entonces, ¿por qué no hablamos de las mujeres? No por ego, sino, que es necesario para el mundo la energía femenina. Así, concluimos que había un rollo de violencia, de patriarcado, de censura, ya que no se habla de la mujer en ámbitos como la historia, el teatro, en fin".

De "Las Memorias del Fuego" (Eduardo Galeano) extractamos los cuentos "Mujeres", que tiene una fuerte ingerencia y son el subtexto de la obra. Al principio teníamos dos opciones: Una, crear cuadros con imágenes o pequeñas historias de guerra, o hacer una historia larga que fue la opción que elegimos.

El trabajo dramático tiene que ver con el tema y mientras lees y ves imágenes te cargas de eso, no es tan difícil emocionarse con temas tan terribles como los conflictos bélicos.

Si bien queríamos hablar de la mujer, no queríamos caer en el feminismo fanático e idiota que descalifica al hombre, ni siquiera somos feministas, pero al investigar la guerra, la violencia y la mujer nos llevaba a la raíz del problema que era de la energía femenina y la energía masculina. Concluimos que la guerra era en esencia una energía masculina".