Entrevista a Laura Pizarro de La Troppa
( 7 de enero del 2004)


A fines del año pasado tuvimos la ocasión de ver en el Teatro Municipal de Valparaíso "Jesús Betz", el esperado montaje del grupo La Troppa, quienes por su trayectoria son un referente dentro del teatro en Chile ya que desde los duros años 80 vienen lidiando con este difícil oficio. Fueron ellos quienes junto a Alfredo Castro, Ramón Griffero, Mauricio Celedón y Andrés Pérez entre otros, reescribieron al teatro chileno, desde las calles y galpones, luchando contra el anquilosamiento cultural que predominaba.
Sin mayores preámbulos les dejo el resultado de mi encuentro con Laura Pizarro.


Por Rodrigo Acevedo G.


La Escuela de Teatro de la Universidad Católica en 1978 cargaba con el estigma de haber censurado la obra de Marco Antonio de la Parra "Lo crudo, lo cocido y lo podrido" por considerarla "una pieza inconveniente para la comunidad universitaria" (1). Con este antecedente ¿como vivieron ustedes su paso por esta escuela teatral?

Jaime Lorca y Zagall entraron el año 81 y yo entré al año siguiente a la Escuela de la UC, en ese tiempo Ramón Núñez fue reemplazado por Paz Irarrázaval en la dirección, quien permaneció a cargo en el período en que nosotros estuvimos, al año después de nuestra salida pasó a manos de Ramón López (arquitecto, escenógrafo e iluminador). Estábamos sumergidos en lo que era la dictadura y la escuela estaba dedicada a hacer teatro clásico, yo creo que a raíz de esa experiencia (la censura a "Lo crudo…) y muy académica en ese aspecto, metida en Stanislavsky…


Y sólo teatro clásico extranjero, Egon Wolff fue el único dramaturgo chileno que pudo estrenar una obra...

Si , Egon Wolff pudo estrenar, estuvo ahí de "guarén", así se le llamaba cuando andabas como encapuchado, haciendo bulto… bueno eso era como en términos generales la escuela y eran tiempos raros con protestas y toda esa onda de dictadura.

¿Cuándo comienza a definirse el teatro de La Troppa?

Fue en los últimos años de la escuela, donde uno miraba que es lo que hacía el otro y como que te gustaba la manera en que trabajaba. Había un curso de dramaturgia donde Jaime Lorca y Zagall comenzaron a trabajar juntos en lo que fue la obra "El Santo Patrono", que se convirtió en el primer montaje del grupo donde aparte de los tres estaba Igor Marín, Alejandra Rubio, Luis Dubó y el "chino" Pinto, éramos siete después de alguna gente que pasó. Fueron tiempos en que andábamos buscando trabajo y era difícil mantenerse para ensayar, entonces ibas optando, así se fue definiendo el grupo.

Es en este proceso en que Zagall, Jaime y yo nos dimos cuenta de que había un nexo mayor y un entendimiento distinto entre los tres que nos empezó a potenciar, por lo tanto, después de eso decidimos seguir trabajando juntos y escribimos la obra "Salmón Vudú", la que presentamos al festival que organizaba en ese tiempo el Instituto Chileno Norteamericano. Apostamos por esa obra y ganamos. Así, con "Salmón Vudú" empezamos a perfilar la manera un poco de trabajar la antiliteralidad en términos escenográficos en donde ocupamos una silla mecedora de grandes dimensiones que hacía de galeón español y varias otras formas, ahí empezamos a descubrir toda una cosa con lo que tocábamos en el escenario, un cuerpo físico que nos hacía transitar en él y ahí se contaban nuestros cuentos

Hay dos conceptos que me gustaría que me explicaras: su autodefinida "estética de la materialidad" y el de "escultura" (la mecedora en "Salmón Vudú", el perro de ropa en "Pinocchio", la locomotora del "Viaje al centro de la Tierra")

Si, esto nació como una necesidad de plasmar un mundo distinto, de ir buscando este mundo de fantasía, donde nosotros íbamos a contar un cuento con sus propias leyes, nos cargaba el "teatro de living", entonces era como ir encontrando una cosa visual que nos llevara a otro campo que nos hiciera hacer analogías, que le diera otra lectura a lo que estábamos haciendo. En ese momento fue un hallazgo la silla mecedora, nos daba un desplazamiento físico desde la sensación de ir navegando y no de recurrir a mover solamente los pies con unas banderitas, ahí fue una gran crisis ya que dijimos, ¡como vamos a representar así el navegar!, que feo, que poco sugerente, así comenzamos a desafiarnos a nosotros mismos de algo que a nosotros nos cautivara. Para ese montaje, la silla fue nuestro gran aprendizaje, en términos de que la escenografía también hablara.

Ustedes comenzaron a crear sus propios textos debido a que sentían una carencia de dramaturgos o de obras que les llamaran la atención…

Teníamos la necesidad de crear nuestra propia dramaturgia, como que lo que estábamos viendo en ese momento, bueno y hasta ahora, no nos interpretaba el teatro convencional, entonces fue una búsqueda donde nuestra dramaturgia incluye lo que es la escenografía, la música, cada elemento que compone el oficio del teatro tiene un peso dentro del trabajo que hacemos.

¿Sienten el desgaste producto del tiempo que llevan en este oficio, nadando un poco contra la corriente?

Lo que pasa es que siempre hemos sido como muy solos para trabajar y para relacionarnos entre el medio y todo, pero es lo que nos ha dado frutos también, la constancia entre los tres, el código que compartimos, han sido muy gratificantes estos últimos años a pesar del trabajo que seguimos invirtiendo. El desgaste va a ser cuando nos tomemos un receso, un momento en que digamos ya, se para, pero eso puede ser como no, nada es eterno, al momento en que no nos sintamos interpretados entre nosotros y estemos a contrapelo en lo que estamos haciendo, por honestidad debería acabarse, pero no es lo que ha sucedido hasta ahora.

Estos libros en que han basado sus últimos montajes (Gemelos, de la novela "El Gran Cuaderno" de Agota Kristof, y el reciente "Jesús Betz" de Fred Bernard y François Roca) ¿cómo llegaron a sus manos?

 

Misteriosamente…tienen que ver como con la sincronía, de alguna manera llegan y te interpretan .Hay misterio en varias cosas, como que existen canales… que te juntan, pero tiene que ver un poco con ese tipo de cosas.


Hay una serie de preguntas de gente ligada al teatro de Valparaíso, que me gustaría formularte, entre ellos:

  • Aliki Constancio, Directora Carrera Comunicación escénica del Duoc sede Viña del mar:

La pregunta iba dirigida a Jaime Lorca, pero te la hago a ti, ¿que obra o grupo del actual teatro chileno recomendarías?

Ah, no creo que sea lo que conteste el Lorca porque no los ha visto, pero a mi del colectivo La Patogallina, me gusta mucho su energía y su manera de trabajar y creo que es uno de los grupos que necesita apoyo para poder permanecer en el tiempo, por la cantidad que son, si no es así es muy difícil que sobrelleven lo que están haciendo, creo que son muy creativos y detrás de ellos se ve una propuesta.

  • Ximena Flores Directora del Teatro Escuela La Matriz:

¿Cual es el camino que tuvieron que recorrer como compañía independiente para lograr penetrar la institucionalidad y ser aceptados con un discurso propio?

El mantener la congruencia en el discurso propio, no transar en eso, en el trabajo, yo insisto que es mucha labor la búsqueda propia y de ser porfiado en eso, del cariño y amor por el oficio de que a pesar de lo que cuesta, porque no es algo fácil para nada, buscas las fuerzas para seguir, es la porfía y la necesidad de que confíes en lo tuyo y que creas que es necesario para el ser humano, que es necesario que la gente lo vea porque es una ventana para el alma; es un alimento para el espíritu.

Por lo tanto vamos a ir y a estar donde haya público que lo vea, entonces en ese sentido, no tenemos prejuicio en que lugar vamos a estar, trataremos de abarcar todos los planos posibles, lo que más se pueda, así como este año estuvimos en Matucana 100 y fue súper bueno porque fue una cantidad de gente que no había ido nunca, lo cual a nosotros nos sorprendió, y ahora estamos en el Municipal de Santiago, ¡hace cuanto tiempo que no se hacía teatro en esta sala!, entonces también es una acción política y es una acción dignificativa, porque estamos metidos en un lugar que es totalmente clasista, totalmente de derecha por decirlo así, pero estamos aquí haciendo nuestro trabajo y nuestro lenguaje para que parte de esa gente lo vea y otra gente que no nos ha visto pueda verlo en este teatro que es de lujo, entonces tiene un doble juego, una que te metes dentro de este espacio pero con tú cuento y que no hay nada, nada extraño de por medio ni que hemos o nos hayan bajado el moño, sino que llegaste y estamos aquí igual como estuvimos en Matucana 100, en el Municipal de Valparaíso , el Odeón de París, o en Berlín.

Siempre ha sido el trabajo, la obra lo que importa y la necesidad de transmitirlo y de que efectivamente nosotros desde el año noventa dijimos vamos a vivir de lo que hacemos y vamos a abocar todas nuestras energías en lo que hacemos y no vamos a desperdigar energías en otro tipo de pegas porque sino se va a desinflar esto que queremos hacer y que nos ha costado. Lo que pasa es que hemos permanecido mucho tiempo, entonces ahora último nos conoce harta gente, salimos como regalones de El Mercurio, pero ellos nos conocen a nosotros, ni siquiera hemos hecho publicidad para esta última obra, nada, pero es por el tiempo que hemos estado machaca, nosotros no pedimos entrevistas incluso a veces las rechazamos, pero es la obra y es el trabajo.

  • Sidhartha Corvalán, actor:

¿Por qué llevar una obra para 350 personas a un Carnaval Popular y si de alguna manera este hecho significa que se están alejando del concepto popular de sus inicios? ¿Cuál es su búsqueda actual?

O sea si la popularidad significa llenar un estadio, no estoy de acuerdo con eso, ¿que es lo popular? tendríamos que empezar a ver eso, nosotros trabajamos para la gente, para el espíritu de la gente, que es lo que te explicaba recién, no somos de un público específico, nos gusta trabajar con el ser humano y "Jesús Betz" requiere, para ser bien vista, condiciones técnicas y tiene un ángulo específico de visión. Se llenó el Teatro Municipal de Valparaíso de una manera tal que yo creo que la mitad de la gente escuchó la obra o no la vió, y sin embargo, no dejó de ser buena la función ni la percepción de la gente.

A mi me impresionó que el público se quedara ahí, yo pensé que se iban a empezar a retirar porque no iban a ver, pero estuvo muy bonita esa función, la primera aquella que se llenó en forma abrupta. ¿Sabes qué? para mí el teatro necesita ser terriblemente dignificado tanto para el público como para el que lo hace, popular no significa hacerlo en la calle lleno de polvo que la gente apenas escuche, vea y que el actor esté sudando tierra todo el rato, eso no es popular, eso es no tener un espacio digno para hacer tu oficio, y si no lo buscas es que no se va a hacer nunca y siempre el teatro se va a hacer en la suciedad, en los gimnasios.

Debe haber un respeto por el público, o sea a cuántas salas tu no vas, estás metido en una gradería donde puedes estar una hora, una hora cincuenta lo que dure la obra, con el culo cuadrado tratando de oír, de ver o no ver al actor o tenís un palo entremedio o la luz no llega . El espectáculo teatral es una ceremonia, yo no estoy hablando de riqueza estoy hablando de pulcritud, de rigor y respeto por lo que se hace…


Te refieres a elevar al teatro a un nivel de ritual…

Si claro, para mi lo popular no es ir a entierrarme, para mi es que la gente de los cerros la gente del plan, de donde sea pueda ir a un teatro, sentarse y presenciar un espectáculo que lo transporte lo conmueva y se produzca la catarsis, eso es lo rico del teatro y eso creo que es la dignificación del oficio y si hay que hacer veinte funciones para que las 350 personas lo vean bien , hay que hacer veinte funciones o las más posibles para que esas personas lo vean.

En el caso de los Carnavales nos dijeron hay tres funciones, nos pareció maravilloso pero nosotros les dijimos que teníamos restricciones de público es complicado llevarlo, no, pero igual incluyámoslo y claro si la pueden ver 900 personas en Valparaíso está bien en otra oportunidad lo verán más. El mismo Teatro Municipal de Valparaíso hay que dignificarlo, debe estar más limpio en la parte de los actores, debe tener un buen baño, un montón de cosas que ¡ya poh! nosotros fuimos hace tres años atrás y estaba mejor, yo se lo dije a Pilar Romero ahora, y si necesitan buenos técnicos, tiene que tener un buen equipo técnico... ¿como estuvo la cosa de los teatreros independientes?

Sólo regular, creo que faltó una mejor organización… (una función suspendida por fuerza mayor y algunos cambios de escenario de ultima hora confundieron a la gente)

¡Pero es que tienen que buscarle la onda al oficio! O sea, para decir putas no tenemos medios, para eso hay boca, hay que quedarse más calladito y hacer, hacer… punto. Claro que hay conflicto para hacer teatro, danza, todo lo que es artístico es conflictivo, si no vende la cuestión, no es lucrativo lo que uno hace, vas por otro espacio de necesidad de la gente, pero ese espacio tenís que armártelo tu, o sea nadie te lo va a regalar en ninguna parte, a nosotros nadie nos ha regalado nada, todo ha sido a puro trabajo y a puro trabajo.

  • Consuelo Holzapfel, Directora Carrera de Teatro Universidad del Mar:

¿Sienten como grupo que han logrado superar sus diferencias personales o simplemente las guardan en un cajón y no las enfrentan?

¡Y qué le importa! , no si nuestro trabajo es la obra, no somos egocéntricos al trabajar, cada uno tendrá sus cosas personales y listo, lo que nosotros hacemos no es terapia colectiva, hacemos una obra de teatro y si llevamos tantos años juntos es por que sabemos guardar nuestros egos.

  • Del Taller de Marionetas de Marcela Chiape:

¿Qué influencias o inspiración tienen en su puesta en escena, desde lo más primitivo?

Los tiempos yo creo, si entiendo la pregunta, son los que uno vivió de joven, de niño, el mundo visual en que estabas siempre, eh… la televisión en términos como portadora de un tipo de lenguaje, el comics, el cine, la música, la literatura en términos de creación de un mundo, algo así, como que puede haber de todo de todas partes un poco, no hay una influencia específica.

  • Giulio Ferreto, Director Carrera de Teatro de la UPLA:

¿Cómo definen su poética Teatral?

Yo no defino nada, pero creo que es una poesía para el espíritu, la poética es un poco lo que he dicho antes, es el ensalzar este oficio, buscar la ceremonia, el rito la eternidad que produce el hacer y presenciar el teatro, no sé como más definirlo.

Mientras presentaban"Gemelos" ustedes fueron invitados no solamente a mostrar la obra sino que se les ofreció trabajar durante 4 años en Francia, a lo que ustedes replicaron, mándennos el dinero, pero nosotros creamos desde Chile ¿cómo es eso de ligar la parte creativa con el lugar de origen?

¡Es que ese es el cuento no más! Tiene que ver con que quieras o no quieras, la historia propia de cada uno está metida como en la epidermis y algunos quizás somos más entrañables de eso que otros, en el sentido de ser un colectivo de tres, quizá tiene que ver con que uno de los puntos de unión es que salimos todos del mismo Santiago, crecimos aquí.

No se por qué, pero el momento de crear, para nosotros tiene que ver con los olores, con las calles, las luces y sombras de acá, incluso ahora con "Jesús Betz", obra que estuvimos todo el año trabajando en Matucana 100, nos hizo llegar muy apresurados a hacer las tres funciones en Valparaíso, entonces echamos mucho en falta no haber tenido una temporada antes allí, porque hay códigos de lenguaje, percepciones, de ser de un país específico en esta especie como de país isla en el cual estamos, hay un lenguaje invisible con el público al final que a uno como actor lo hace entender muchas de las cosas que estás haciendo y que no es lo mismo que salir así como recién de la ducha a enfrentarte a otro público que tiene sus propia historia.

Realmente sentimos el no haber podido estar antes allá. Nosotros siempre nos hemos planteado como un grupo itinerante, pero desde aquí, o sea este es el núcleo nuestro, tenemos nuestra tribu acá, la que, sin ser una gran tribu son nuestros cables a tierra, nuestros ojos en otros ojos que también miran como nosotros, algo de eso es…


Parece que esto de ser parte de un "país isla" nos hace imaginarnos tantas historias, quizá por eso el teatro tenga tanta llegada…

Si, puede ser…igual este es un país parece de harto teatrero, o sea con esta cosa que existe con la gente haciendo malabarismo en los semáforos, ¡por todos lados! O sea más que decir que esta es una tierra de poetas habría que comenzar a ponerle más énfasis a la cosa teatral, por la cantidad que hay. A mi lo que me gusta de estos tiempos es que están empezando a crearse compañías, colectivos de grupos que quieren hacer más de un montaje, buscando una propuesta de un grupo de gente… y el teatro es así.


Si, la preocupación creo que hay que centrarla en la creación de estas nuevas "escuelas" de teatro, tanto en la cantidad como en la calidad, transformado todo en un negocio…

Ah bueno, es que también existe todo un negociado en este asunto ¡pero es que ya todo es negocio también! y somos muchos en todo, o sea ya, piensa en la cantidad de universidades privadas que hay…es peligroso, del porcentaje de gente joven que entra son contados con las manos los que de verdad quieren realizar teatro, no podís jugar con esa ansia, creo que ahí siempre la fortaleza depende de uno no más, o sea no hay mejor escuela no, no existe, puede que haya una mejor que otra en términos de infra, o que cuenten con un mejor profesor que otro , pero depende de La persona que esté metida en este cuento, o sea del que quiere aprender y del que quiere hacer , si… depende de eso…

Me gustaría que me hablaras de un personaje importante en estos últimos años para la compañía, me refiero al productor francés con el cual trabajan...

Yvonne, bueno el allá trabaja actualmente como director de Sète que es un lugar cercano a Montpellier y bueno con él hay un lazo de trabajar juntos, él estaba antes en Le Volcan, por eso ahora nosotros trabajamos con ellos, entonces ahora viene un traspaso de Le Volcan a Sète de a poco y nosotros vamos con Yvonne por donde él vaya, él se consiguió el dinero para la coproducción de "Jesús Betz", ha hecho de alguna manera el trabajo de posicionarnos allá, nosotros con el trabajo que hacemos y él porque sabe con quien tiene que hablar… es un súper buen productor, pero no es producción a lo que se dedica, va más allá de eso, es un tipo que tiene un cuento interno con el hacer teatro, un cuento político, un hombre apasionado por lo que hace y que va más allá de la compra y venta, de la explotación o no explotación de una obra, es mayor a eso y nosotros con el cuento de nuestro historial y de como nos gusta hacer teatro hemos encajado muy bien nuestra relación .


¿Les influyó de alguna manera el paro de trabajadores de teatro en Avignon (tramoyas, iluminadores, sonidistas.) en Francia el año pasado?

Bueno a nosotros no, el Festival de Avignon no se había dejado de hacer ni siquiera en guerra, entonces que ahora parara… bueno allá los técnicos tienen unos sindicatos fuertísimos pero ahí empiezan a pasarse para la punta, para el otro lado, porque puedes estar en un ensayo y estás en la catarsis misma y el iluminador dice: " ah, son las doce me voy a almorzar" y nada de "te dejo ahí prendido" no, tú tienes que ir a apagar la cuestión, entonces ese es un problema también, uno es el mundo artístico y su desarrollo y de cómo el estado apoya con ciertas reglas, la dignificación del trabajo, su peso y su valor, pero lo otro es que se convierta en el foco de tu trabajo el horario, o sea son otros mundos, allá los técnicos trabajan "free lance", claro son profesionales pero no pueden ser capaces de hacer que se suspenda un festival de una trayectoria así.

¿Quedaron conformes con la puesta en escena de "Jesús Betz"?

Mmm., si, si quedamos contentos pero no es una obra fácil de hacer en todo caso, en términos como de actriz es bien complicado, es una obra caprichosa también, donde tú en un momento crees tenerla dominada y te manda un "guaracazo" entonces ese proceso va a a seguir así, es otra manera de actuar también, no hay una progresión dramática ligada a los personajes sobre todo en los que mantienen la historia (menos Jesús) entonces en el cuadro hay un estado y luego hay otro.

Es muy distinto hacerlo desde adentro que verlo desde fuera, pero de lo que pasa al presenciar la obra es un poco lo mismo que nos pasaba a nosotros cuando estábamos creando el texto dramático había momentos inexplicables de ciertas fibras así que te tocan que arman una gran conmoción interna y hay personas que al ver la obra les produce lo que a nosotros nos pasaba cuando la escribíamos. Es muy rigurosa en términos técnicos debes dominarla muy bien, entonces pasamos mucho tiempo en eso y nos perdimos como de esa gran sensación del principio y se nos vuelve ahora con estas temporadas y lo que le pasa al público.

¿Cómo fue la incorporación de los "Zapallo de Troya" en este último montaje?

Cuando nosotros hicimos "Gemelos" trabajamos con Eduardo Jiménez (encargado del diseño integral) y Rodrigo Bazáes, luego se sumó David Coidán y el Quique (Enrique Gómez), ellos estudiaron diseño industrial y para la tesis alucinaron con la manufactura teatral así es que crearon un espectáculo de marionetas (la obra "H") así encauzaron todo su cuento, mas o menos eso es el colectivo "Zapallo de Troya".

Ahora para el último montaje trabajamos con Enrique Gómez y Carlos Rivera, se produjo un acercamiento desde otro lado, han ido depurando el diseño teatral, es una cantidad de trabajo que ¡quedan locos! Siempre hemos sido medio trabajólicos y perfeccionistas entonces no toda la gente tiene la capacidad de trabajo que uno tiene y se tienen que meter en ese mismo ritmo entonces es una experiencia muy absorbente, ahí habría que preguntarles a ellos que les pasa, pero creo que ha sido bueno porque se ha armado una cosa como cariñosa.


Y Eduardo es quien ordena todo esto…

Todo lo que nosotros hacemos es colectivo, nosotros estamos siempre "metiendo la cuchara" lo que pasa es que Eduardo tiene la capacidad…eh, el Lorca le dice "geniecillo, ¿cómo hago esto?" domina como toda la parte "ingenieril", con él trabajamos desde "El Viaje al centro de la tierra" donde ya habíamos definido lo de la locomotora, estaba muy bonita dibujada pero ya pos ¡como se hace en tres dimensiones esta cuestión! Y ahí apareció Eduardo, con sus omega por aquí y por allá, él es un trabajólico enfermizo entonces se armó un engranaje buenísimo, él con todo su conocimiento de los materiales y si hay una carencia en los compadres que estudian diseño teatral es que no conocen la materialidad de las cosas o sea el Bazáes en Gemelos debe haber usado por primera vez una caladora, así es que claro haces un diseño la raja pero hay que lijar toda esta huifa. Junto a Loreto Monsalve y Rodrigo Ruiz conformaron un equipo de trabajo en donde cada uno sabe lo que hace, esto permite que todo fluya de una manera totalmente distinta.



(1) Teatro Neoexpresionista chileno de la década de los ochenta. Sergio Pereira, Revista Teatrae número 4, año 2001

(*) Fotografías de Rodrigo Gómez