Entrevista
Silvio Viancos
Por Rodrigo
Acevedo G.
Silvio Viancos, profesor de castellano, actor, director
y antiguo miembro de ATEVA, ingresó a la Escuela
de Teatro vespertino fundada por esta compañía
y fue parte de un hito importante al ganar en 1957
el premio al mejor actor en el “Festival de
Teatro Independiente” organizado por la Universidad
de Chile por su trabajo en la obra “Réquiem
para un girasol” de Jorge Díaz.
Durante el primer semestre de este año estuvo
abocado junto a la compañía “Catarsis”
a la dirección de la obra “El Amor de
don Perlimplín con Belisa en su jardín”,
original de Federico García Lorca el que se
presentó durante algunas temporadas en el Palacio
Rioja, trabajo orientado especialmente a alumnos de
educación media como una manera de adentrarse
en la dramaturgia de Lorca.
Su larga trayectoria lo convierte en un referente
dentro del teatro regional, en esta entrevista repasa
desde el instante en que fue picado por aquel “bichito”
hasta su visión crítica de la actual
escena porteña.
¿Cuál
fue su primer acercamiento con el teatro?
Mi padre gustaba del teatro así es que de niño
me llevó una vez al “Teatro Móvil”,
que quedaba precisamente en una carpa frente al Parque
Italia (actual Cine Hoyts), era un sitio eriazo y
me impresionó, tenía entre 6 y 7 años
y vi trabajar a figuras de esa época como la
vedette chilena Venturita López Piris, compañera
de Alejandro Flores, a Rogel Retes actor quien fue
gran figura del teatro chileno en Santiago; me llamaba
la atención lo variado , no sólo se
hacían sketches sino que también se
mostraban más que las piernas, había
cantantes, recitadores , en fin, era muy polifacético
el espectáculo montado por los famosos Teatros
Móviles.Éstos me tocaron muy de cerca
y despertaron en mí el gusto de ver y más
tarde poder participar en estos espectáculos.
Más tarde en mi época de estudiante
primario (en la escuela 17 de Playa Ancha) los profesores
hacían muchas representaciones, asi es que
como alumno participé en muchos montajes, ahí
despertó “el bichito”, ese gusto
de mostrarse ante el público lo que reflejaba
de alguna manera nuestra interioridad de niño.
Ya en el Liceo 2 de Playa Ancha (ex Palacio Aguayo)
representábamos en el hall interior diversas
obras con un sentido muy pragmático ya que
juntábamos dinero para el viaje de estudios.
Así montamos con varios compañeros “Los
Habladores” de Cervantes (un entremés)
con todas las deficiencias que te puedas imaginar,
pero ya sentía que era mi camino.
Una vez en la universidad, (en el Instituto Pedagógico)
la dirección contrató a Justo Ugarte,
de origen español famoso actor , cantante de
ópera y opereta que después triunfó
en el “Teatro de Ensayo” y uno de los
actores que participó en el primer reparto
de “La pérgola de las flores”;
nos hizo clases hasta que tuvo que emigrar a Santiago,
así el dejó aquí a una actriz
italiana que venía llegando con motivo del
“año santo” (alrededor de los 50)
se llamaba Lucia Dambra (más tarde directora
de la radio Caupolicán de Valparaíso)
ella hacía mucho radioteatro y nos dirigió
en una comedia juvenil llamada “Adiós
Juventud” la que presentamos en el aula magna
de la universidad, así varios de los que integramos
ese elenco nos interesamos en el teatro (la mayoría
del Pedagógico) en un momento en que todo era
amateur, no había casi nada, por lo menos a
nivel profesional u oficial, Elsa Croxatto desarrolló
algún trabajo posteriormente en la universidad
Católica, había otros grupos también
pero todo desperdigado.
Surge así la figura de un gran hombre, Manuel
del Val, periodista español quien llegó
a trabajar al diario “La Estrella” y al
“Mercurio”, él fue quien sugirió
que la gente de teatro debía trabajar unida
para no perder energías formando un movimiento
unificado materializado en el“Moai” (Movimiento
artístico independiente). Sin embargo no todos
siguieron ese camino, que era más moderno y
profesional ,siguiendo la línea del “Teatro
Experimental” de la universidad de Chile, por
lo tanto el grupo que siguió a Manuel del Val
pasó a conformar ATEVA, que tenía entre
sus motivaciones crear una escuela formadora de actores.
En ella participé como estudiante e integré
el primer grupo que se conformó y ya en segundo
año (estaba por terminar mi carrera) me encomendaron
la tarea de ser profesor ayudante de Historia del
Teatro así llegué a trabajar tanto en
la docencia como en los montajes. El primero de ellos
fue “Aceite” de Eugene O‘Neill obra
en un acto, que es un drama que habla de los marinos
mercantes norteamericanos, y desde esta obra que no
he parado de hacer teatro. ATEVA tenía una
mística, era considerado un “movimiento
cultural” y esto es lo interesante y lo que
lo ha hecho perdurar en el tiempo, las 24 horas del
día pensábamos, vivíamos, sufríamos,
gozábamos todo por hacer teatro, como fuera.
Entiendo
que por una cosa de egos personales, fracasó
este primer intento por agrupar a la gente de teatro
(MOAI) desde donde surgió ATEVA con ideas más
ligadas al teatro experimental y Stanislavsky…de
esta manera ¿cómo plantearon esta nueva
forma de hacer teatro?
Si, tenían
otro concepto para hacer teatro y algunas personas
no siguieron. Nosotros recogimos el rigor teatral,
tú sabes que antes de la creación del
“Experimental” (escuela de teatro de la
universidad de chile creada en 1941) había
teatro y mucho, no tan sólo en Santiago sino
en provincias, pero en forma esporádica. El
Experimental vino a marcar la ruta o la idea de un
“teatro moderno” especialmente en su rigor
artístico; Acevedo Hernández cuenta
en sus memorias que a la semana se hacían 3
o 4 montajes de distintas obras ,era todo al oído
del consueta (apuntador) el que te iba “soplando”
, se improvisaban muchas cosas, entonces no había
un rigor teatral moderno , científico, por
eso nosotros fuimos hijos y nos considerábamos
también filial del “Teatro Experimental”
por el sentido de seriedad artística lo que
se traducía en un excelente montaje , lo más
cuidadoso posible, un aprendizaje serio del personaje
a través de la técnica de Stanislavsky
que era lo que imperaba en ese momento.
Esta seriedad se manifestaba hasta el momento en que
se iniciaba un ensayo ,si éste se fijaba a
las 10 de la mañana tenías que estar
un cuarto para las diez , no se aceptaba que un actor
llegara corriendo después de 10 minutos , era
inconcebible , Marcos Portnoy que era nuestro director
esperaba reloj en mano, si un actor llegaba atrasado,
no lo dejaba actuar por no cumplir un requisito mínimo
dentro del teatro, siento que este rigor desgraciadamente
se ha ido relajando hoy en día.
La técnica que se empleaba era la del teatro
de Stanislavsky quien estaba de moda en ese momento,
se estudiaba como quien lee la biblia para un religioso,
era nuestro manifiesto. Este rigor se manifestaba
también en el sentido de la crítica
colectiva y autocrítica, después de
un ensayo, una función o un estreno venía
una reunión en donde “volaban plumas”
porque estaba permitido decir todo lo que el actor
pensaba del montaje, del resultado de su actuación
y la de los demás , de la dirección
, de tal manera que había mucha conciencia
del trabajo que se hacía .
Otra cosa muy válida es que nadie ganaba un
centavo, inconcebible para el mundo de hoy, al contrario
de nuestro bolsillo pagábamos cuotas para hacer
el montaje, comprarnos el traje, para hacer una gira
cada uno se pagaba el viático el almuerzo,
el alojamiento, ahora la pregunta es ¿cómo
se mantenía? el asunto era el amor por lo que
hacíamos a la profesión, estábamos
dispuestos a sacrificarnos, ensayábamos hasta
las 3 o 4 de la mañana a veces teníamos
que trasladar la escenografía cuando estrenábamos
en el Teatro Real ( actual Santa Isabel de Av. P Montt
) a esa hora todos los actores ( también éramos
técnicos) trasladábamos la escenografía
, todo el material a pulso desde el local del diario
La Opinión (actual Mercado Bellavista) hasta
el Teatro Real eran 4 o 5 cuadras y ahí después
ensayábamos asi es que terminábamos
como a las 5 o 6 de la mañana sin embargo nadie
desfallecía , esto le daba la mística
al grupo y como te digo sin ganar un solo centavo
, sólo una vez la Municipalidad a través
de gestiones de un regidor (Luis Vega) nos consiguió
un dinero para poder hacer un montaje ¡pero
fue una sola vez! por lo que no alcanzamos casi a
pagar nada, alguna vez recibimos algo y sin embargo
a pesar de toda esta precaria situación económica
se hizo bastante y variado teatro, comenzamos con
Chéjov y su obra “El pedido de mano”
después siguió O’Neill con una
serie de obras más , “El landó
de seis caballos” comedia del español
Luis Hiriarte entre tantas otras.
De acuerdo
a su experiencia teatral en la zona, ¿cuál
es su apreciación de la actual situación?
Pienso
que lo que ocurre en Valparaíso es un poco
reflejo de lo que pasa en Santiago o sea mucho ruido
y pocas nueces, vale decir, se ve mucho teatro se
lee en los diarios anuncios de programas y estrenos
pero he visto muchas de las obras y me doy cuenta
que de valor artístico es muy poco lo que aportan,
influye quizá ese sentido mediato de la televisión
porque todas estas escuelas sea universitarias o particulares
apuntan a eso a que la gente pueda participar en televisión
, lo que significa imagen, dinero rápidamente
ganado y no recuerdan que el teatro es un arte que
como todo oficio necesita decantarse en el tiempo.
Leonardo no se hizo de la noche a la mañana,
Miguel Ángel tampoco, todos los artistas necesitan
de tiempo para poder sacar lo mejor de sí mismo.
Ahora creo que aquí hay muchas escuelas y todas
con un carácter economicista; he sabido por
allí que una escuela universitaria, no voy
a dar nombres, tenía ciento y tantos alumnos
en un primer año, entonces yo me pregunto ¿cómo
las autoridades que dirigen una academia pueden pretender
formar actores, técnicos, teniendo tal barbaridad
de estudiantes? ¡es imposible! la educación
para el futuro actor tiene que ser cien por ciento
personalizada , se está pecando en lo básico
con el deseo de ganar dinero, aquí hay como
5 escuelas universitarias y el campo laboral es cero,
no nos podemos llamar a engaño esa gente que
egresa ¿dónde va a trabajar? acá
no hay compañías profesionales ¿pretenden
competir en Santiago?, ni soñar , terminan
entonces vendiendo seguros , entonces hay un engaño
en todo esto.
¿Cómo
se planteó en lo personal seguir haciendo teatro?
Mira
en mi caso no tenía problemas de mantención,
yo era estudiante cuando empecé a hacer teatro
y en ese tiempo las universidades eran gratuitas,
después de eso ya era un profesional (profesor
de castellano) y podía mantener este vicio
de tal manera que pude seguir y era tal la pasión
que a mí no me importaba sacrificar horas por
hacer este trabajo.Creo que ahora no existe el espíritu
de sacrificio que existía antes ya que se está
priorizando el dinero.
Ahora con respecto al futuro realmente no lo veo claro,
hay muchos encuentros de teatro, a veces las autoridades
de la región no dan las facilidades para que
la gente joven se exprese, por ejemplo ¿qué
ayuda ofrece la municipalidad a la cultura y al teatro?
diríamos casi cero, contratar el Teatro Municipal
es carísimo, los grupos que se están
formando e incluso algunas compañías
consagradas que tienen su público , están
fuera de presupuesto por tanto no se atreven a contratar
un recinto que cobra por sobre los cien mil pesos,
por lo tanto en ese sentido no es auspicioso . Por
eso es valioso que en el caso del Sindicato de Actores
haya habilitado una ex iglesia (ex parroquia San Judas
Tadeo) medio derruida pero arreglándola bien
puede convertirse en un centro cultural.
Usted
ganó el premio al mejor actor en el Festival
de Teatro Independiente organizado por la Universidad
de Chile, ¿qué pasó con esos
encuentros?
Bueno,
se acabaron, no estaban considerados dentro de los
presupuestos cuando comenzó esto del autofinanciamiento
de las universidades, su misión cultural quedó
de lado porque financiarse pasó a ser lo importante
¡fue terrible! Por eso creo que las municipalidades
tienen una gran obligación que no es sólo
de pavimentar calles en los cerros sino que tienen
que aportar algo que sea a la cultura.
Entonces no hay espacios, así grupos como el
sindicato se imponen, yo le llamo el de los “picados”
(es sólo una maledicencia personal) pero ya
que ellos no pueden ir al Municipal porque no le ofrecen
las facilidades están obligados a abrir estos
nuevos espacios en los cerros, lo que está
bien por la cantidad de gente que vive ahí
y hay una gran cantidad de gente que quiere ver espectáculos.
Supe que la asistencia era un poco débil, pero
es el primer año si ellos piensan que pueden
captar mayor cantidad de público no deben dar
sólo una temporada veraniega sino que durante
todo el año y así como en el cerro cárcel,
en la antigua iglesia San Judas Tadeo, (actual centro
cultural “La Carreta”), en otro lugar
se generará otro espacio para que los jóvenes
puedan demostrar lo que están haciendo.
Una de
las debilidades que yo encuentro en el teatro regional
y que no me lo enseñaron en la universidad,
es el tema de la gestión teatral, hoy en día
la modalidad de trabajo te obliga a que tu planifiques
científicamente todo el resultado de lo que
tú has hecho, entonces la gente joven estudia
actuación, movimiento en fin pero no aprenden
como vender el producto de su trabajo.
Creo que las escuelas de la región son un poquito
“light” por esta mala influencia de la
televisión entonces cuando vas a ver un espectáculo
y éste no te transmite nada entonces es carente
de sentido, está muerto, dura el momento. Otra
de las fallas que encuentro por estos lados es que
no hay una historia del teatro, parten de lo último,
de lo mediato no van a la esencia del teatro, no hay
una formación intelectual rigurosa, entonces
te encuentras que presentan cosas que ellos creen
que son grandes novedades y son técnicas viejísimas
y las muestran como la gran maravilla y esto te indica
que no hay una ilustración teatral es muy necesario
que la gente esté constantemente leyendo teatro
; recuerdo que Fernando Cuadra en una conferencia
en la universidad les decía a un curso: “ustedes
que pretenden ser futuros actores lean mucho, lean
mucho teatro” fue majadero en ese punto , pero
era un dramaturgo el que te lo estaba diciendo.
Insisto tienen que conocer el texto, la gente se olvidó
del texto, hoy en día tienen la patudez de
guiñarle el ojo o ariscar la nariz a los clásicos
, a éstos se los puede reinterpretar o readecuar
por algo son clásicos , no es que sean sacrosantos
pero es que hay que conocerlos , se pueden hacer diez
mil versiones de “Hamlet” o del “Mercader
de Venecia” lo que tú quieras, pero la
gente se pasa por los “sobacos” diríamos
a los autores y ellos pretenden ser autores pero a
costillas de un clásico o a un autor de renombre
, entonces a mi modo de ver es una falta de respeto
a la profesión , hay mucho de improvisación
en esto pasando “gatos por liebres” y
esto es un arte, no se puede tomar así livianamente
, no se puede postular a un Fondart o a una itinerancia
( y muchas veces lo ganan) dos meses antes , juntémonos
a hacer una obrita , yo sé que fulano va a
estar en el jurado y nos podemos embolsicar tranquilamente
un par de milloncitos . Si uno piensa como se le mete
el dedo en la boca a las autoridades y al público
y se mal forma totalmente el gusto del público
que actualmente va por la chabacanería con
estos espectáculos escatológicos en
que el sexo es el elemento primordial, atrae, hay
algo de morbo pero el teatro es más que eso,
no hay que prostituirlo de esa manera, da rabia y
da pena cuando un buen espectáculo tiene poco
público y en cambio cualquier chabacanería
está repleto.