Entrevista
Alejandro Trejo
El teatro es un pequeño templo sagrado... pero que también se puede profanar

 

Por Rodrigo Coloma

 

Bastante interesante resultó la experiencia que tuvieron los estudiantes de la carrera de Actuación del DuocUC de Viña del Mar. Bastante interesante para quien estaba como mero observador, por lo que me imagino que para los estudiantes lo fue más aun. En la “Clase Abierta”, como le llaman a esta experiencia, Alejandro Trejo dirigió a los estudiantes en un pequeño montaje que estos hicieron sobre la obra “El Coordinador”, de Benjamín Galemiri.

¿Que te pareció la experiencia?
Estaba bastante temeroso, nunca había trabajado con estudiantes, nunca he hecho una clase. Sólo he trabajado dirigiendo, pero nunca había tenido relación con los alumnos. Tengo mucho respeto por los docentes en el teatro, creo que no porque uno maneja ciertas herramientas en el teatro puedes llegar a ser docente... tienes que prepararte para eso. Finalmente la experiencia resultó muy entretenida, porque se trataba de, más o menos, recrear la dirección de un ensayo.

¿Y el nivel de los muchachos?
Bueno... bien... creo que captaron muy bien el espíritu de la obra, especialmente en esto que se trataba de hacer ejercicios de percepción que puedan tener ellos sobre la obra. Para mí son súper importantes esos espacios de libertad que se le pueden dar al actor, para ir rescatando cosas antes de hincarle el diente al texto dramático.

¿Ese es tu estilo para dirigir?
Sí, ese es. Es decir, tener un espacio inicial de libertad para los actores, donde pue-den volcar... vomitar, derechamente, todo lo que la obra les provoca. A todo nivel, tanto actoral, como sensorial... la música que encuentran, los pasajes de películas... todo lo que ellos quieran llevar al ensayo, todo... Cuando el actor lee una obra, se llena de imágenes y no se deben desechar; muy por el contrario, hay que aprovecharlas. Aprovechar esos sentimientos primigenios que son los más fuertes. Antes de empezar con una obra, quiero saber sobre los olores, los sonidos, las imágenes que ésta le evoca a los actores. Hasta que llega un minuto que eso se corta y nos dedicamos totalmente a lo dramático.

Alejandro Trejo se acaba de ganar un Fondart para su próximo montaje “Desórdenes Mentales, Asedios a lo Femenino”, de Eugenia Prado, que trata de un par de mujeres que se encuentran en un centro psiquiátrico: “Estamos recién en la etapa de pre- producción. Recién estamos buscando un lugar para ensayar y todo eso. En agosto empezamos con los ensayos. Actúan Chamilla Rodríguez, Verónica Santiago, Cecilia Godoy y Anabella Claramont, una actriz con la que he trabajado hace muchos años y que volvió de Francia”.

El Fondart es necesario

Luego estrenas “El Hombre Vertical”...
Sí, se estrena el 15 de julio en el teatro del Ictus. Es un Fondart de un texto de Ma-teo Iribarren que empezamos a ensayar en noviembre del año pasado. Estamos en la úl-tima etapa, de revisión de vestuario y esos temas.

Veo que te ganas muchos Fondart, ¿Le encuentras razón a quienes lo critican?
Reconozco que tiene muchos detractores y que muchos tendrán razón, pero el Fon-dart para mí es clave en al papel que juega para que los jóvenes, los nuevos talentos, tengan su vitrina. Hace veinte o veinticinco años, los cabros salían de la escuela y no te-nían dónde cresta ir a golpear la puerta para ganarse un par de lucas, que les permitiera pegarse sus voladas. Ahora la cosa es distinta... hay quienes salen de la escuela, arman su proyecto, se lo ganan y tienen la posibilidad de mostrar su volada del minuto, ¡así que bien, poh!.

Y ustedes, los más viejotes, ¿acogen a los nuevos talentos?
Sí, por supuesto. En la medida de lo posible. Lo que pasa es que no hay demanda suficiente para tanta oferta. Además, casi todo se concentra en Santiago

Y, a propósito de eso, ¿te interesan las provincias al mundillo del arte?
No es que no interesen, pero reconozco que mucha gente prefiere mostrarse en Santiago por diferentes razones: hay más público, ahí está la “prensa especializada”, y por último, de Santiago puedes saltar a Buenos Aires y de ahí al mundo... sin necesidad de pasar por regiones. Además, nunca sabes cómo te va a ir en regiones. Hemos ido a los Temporales Teatrales de Puerto Montt y nos ha ido muy bien, porque está todo el res-paldo del municipio en el asunto y es un gran evento en la ciudad, pero hemos conocido a compañías que han ido por su cuenta y se han venido abajo. Es caro sacar una obra de Santiago y, a menos que te presentes en el casino de Puerto Varas con una obra de tea-tro liviano, como las hay muchas hoy, nunca sabrás cómo te va a ir.

El teatro es un templo sagrado

A propósito, ¿cuál es tu parecer con respecto a ese tipo de teatro más comercial?
Creo que tiene su público y...

... Más allá de su público, ¿lo harías o lo has hecho?
La verdad es que no me interesa, pero si tuviera la necesidad de hacerlo, lo haría, porque es una fórmula probada y segura. Pero en general, no me interesa. Para mí, el teatro es un lugar donde puedes plantear temáticas que sacan ronchas, que van contra la corriente. El teatro es un pequeño mundo donde la imaginería, donde las temáticas, te tienen que traspasar, de alguna manera, donde tienes que hacerte cargo de lo que te es-tán planteando, para bien o para mal. Nos pueden mandar a la cresta, pero la idea es provocar reacciones, que la gente no se olvide de la obra a la vuelta de la esquina. El teatro para mí, es una pequeña trincherilla donde puedes disparar emociones, ideas. El teatro es un pequeño templo sagrado... pero que también se puede profanar en cierto senti-do, como el romper con las estructuras dramáticas, etcétera, pero no para hacer un teatro comercial y liviano.

¿Y eso no te provoca conflicto con tu trabajo en teleseries, que es más bien del cor-te de comedia?
No... tengo todo muy bien delimitado

¿Te gusta actuar en teleseries?
Es entretenido...

...¿Eres de los que se “prostituye” en televisión para poder tener recursos para hacer otra cosa?
No, no, no... en la medida en que no dejes de hacer lo tuyo... es un buen comple-mento, una pega fácil y entretenida de hacer. No llegaría al punto de decir “debo dejar de hacer teatro porque me quiero dedicar a la tele”, yo necesito estar haciendo otras cosas. De todas maneras respeto a los actores que toman ese camino.

---¿Te molesta cuando vas por la calle y las niñitas escolares dicen “¡mira!, el de la tele”?
¡No!... más o menos, o sea, cuando el día ha sido muy agobiante... pero me da lo mismo. Pesco igual a la gente, no ando en mala onda por la vida cuando la gente te reco-noce, te habla, qué sé yo... es parte del cuento no más. Todos los días en pantalla, con 40 puntos de raiting... quiere decir que te están viendo 4 millones de personas, es mucha gente, entonces hay que asumirlo como tal.

El cine chileno: ¡Volante o maleta!

Finalmente, ¿Algún otro proyecto... en cine quizás?
Lucho Vera me invitó a participar en su proyecto “Fiestapatria”. Eso es como lo más inmediato, se estaría rodando este verano: Bueno y “Fuga”, de Pablo Larraín, que se es-trena ahora en septiembre... gran película... potente.

¿Te han gustado las películas chilenas que se han estrenado durante este año?
Lamentablemente he visto poco cine chileno durante el año... me ha quedado muy poco tiempo para ir al cine y eso lo lamento. Lo que sí tengo claro es que hay un abanico de temáticas y eso me parece tremendamente interesante... se está abriendo un poco el espectro de las temáticas en el cine chileno, Me parece tremendamente interesante, al margen del éxito que hayan tenido, que se hagan películas de acción como “Secuestro”. Uno usualmente dice: “estas películas las hacen los gringos”... creo que ése es un comen-tario desafortunado... por qué despreciar el género. ¿Cuál es el problema con las pelícu-las de acción chilenas?, no sé. Y que entre medio de todo eso, existan películas como las de Littín (La Última Luna) o la de los milicos (Mi Mejor Enemigo)... o Fuga, que se va a es-trenar luego, que está más cerca de un cine Kubrickiano... eso me llama la atención del cine chileno ahora.

¿Eres de los que está aburrido con la temática política del cine chileno?
No, para nada. Como tema eso aún está vigente, no se ha agotado... pero que todos estén abocados a ello... mmm... no me gusta. De hecho, estas películas de acción son de cabros jóvenes que se de alguna manera no les seducen mucho las heridas políticas y sociales de este país como para hacer una película.